Transformó la finca familiar con el cultivo del momento y ya tiene 400 plantas: "El campo te enseña a ceder, a aceptar y también a trabajar todos los días"

Milagros Mac Donnell es una joven mendocina que apuesta al pistacho: “Es hermoso ir y ver cómo algo nace. Plantar una semillita y, con el tiempo, verla crecer hasta convertirse en una planta entera. Eso te llena de orgullo.”

20deFebrerode2026a las11:59

En Maipú, Mendoza, Milagros Mac Donnell decidió transformar la tradición familiar en un proyecto con identidad propia. Así nació Nushka, una marca que combina trabajo artesanal, innovación y compromiso con la tierra. Con más de 400 plantas en producción y ventas que llegan a todo el país, esta joven emprendedora impulsa desde su finca un sueño: posicionar al pistacho argentino como un producto de calidad, hecho con dedicación y amor.

PISTACHO NUSHKA

De la finca familiar a un proyecto propio: así nació Nushka

“Nuestra finca es familiar. Mi papá la compró con mi abuela cuando tenía 24 años, y de ahí sale el nombre: Finca La Cristina, por mi abuela”, comenzó contando a Agrofy News Milagros Mac Donnell, licenciada en Administración de Empresas y fundadora de Nushka.

Durante años, la familia se dedicó a la viña y al olivo. Milagros, mientras tanto, trabajaba de manera independiente en un estudio contable, aunque con una inquietud constante por emprender. “Siempre quise ser independiente, tener mis propios proyectos. Empecé a probar con algunos emprendimientos que no funcionaron en su momento, hasta que un día decidí empezar a ayudar a mi papá en la finca”, recordó Mac Donnell.

finca de pistachos

Esa experiencia marcó un punto de inflexión para Milagros. Le encantó volver a la finca con más frecuencia, rodearse de la naturaleza y reconectarse con la vida de campo en Mendoza. Sin embargo, era consciente de que la actividad agrícola puede ser muy dura: el riesgo del granizo o de perder una cosecha entera siempre está presente. Aun con ese temor, decidió intentarlo.

A fines de 2023, mientras acompañaba la cosecha de uvas y olivos, Milagros empezó a pensar en hacer algo propio. Fue su padre quien la motivó a mirar hacia un cultivo poco explorado en la zona: el pistacho. “Mi papá había escuchado que algunos viveros estaban vendiendo plantas de pistacho. Me dijo: ‘¿Por qué no averiguás?’. Y ahí empecé a investigar, a leer papers de Estados Unidos y Europa, a entender cómo era el cultivo”, aseguró la emprendedora.

planta de pistachos

Al principio dudó: el pistacho tarda entre siete y diez años en dar frutos. “Me daba miedo invertir tanto tiempo sin saber si me iba a quedar en el país o si iba a funcionar. Pero sin que nadie me presionara, me picó el bichito y dije: ´quiero plantar´.”

Con sus ahorros compró las primeras plantas y comenzó a sembrar en Finca La Cristina. “Al principio planté unas 150 plantas, lo que podía en ese momento. Hoy ya tengo entre 400 y 450, y cada año voy sumando un poco más, a medida que puedo”, expresó la mendocina.

Poco después, el boom del “chocolate Dubái” impulsó el interés por el pistacho en Argentina. Milagros recordó que su proyecto comenzó justo en ese momento de auge, aunque aclaró que su intención nunca fue sumarse a una tendencia pasajera, sino construir algo con bases sólidas y perdurables.

pistachos en la mano

Así nació Nushka, una marca que refleja el espíritu de trabajo familiar y la búsqueda de calidad. “Somos una finca chica, de 10 hectáreas, pero todo lo que hacemos lo hacemos nosotros. Hasta los pozos de los pistachos los hice yo con la gente de la finca”, recordó la emprendedora.

Su objetivo, explicó, no es producir grandes volúmenes, sino generar un vínculo con los consumidores a partir de un producto confiable y bien hecho. “No queremos vender kilos y kilos. Queremos dar un buen servicio y un buen producto, con dedicación y coherencia.”

pistachos nushka