Transformó el tambo familiar y ya produce 6000 litros de leche al día: qué estrategia adoptaron frente a los números "finos" del negocio tras un año soñado

La lechería argentina pasó de vivir un año soñado a tener que ajustar los costos para no perder rentabilidad; cómo impacta el cambio climático y por qué es clave la formación agronómica

Transformó el tambo familiar y ya produce 6000 litros de leche al día: qué estrategia adoptaron frente a los números "finos" del negocio tras un año soñado
07deAbrilde2026a las10:08

El recambio generacional también empuja cambios tranqueras adentro. María Alejandra Espinosa,  ingeniera agrónoma de la FCA-UNLZ, hoy lidera junto a su hermano el tambo La Teresa, un establecimiento con 60 años de historia en Jeppener, partido de Brandsen.

Con una impronta más profesional, el foco está puesto en crecer en escala y eficiencia, en un contexto desafiante para la lechería, donde los márgenes obligan a ajustar cada costo. El esquema productivo suma integración: además de producir leche, elaboran quesos y crían ganado para carne, diversificando ingresos y agregando valor.

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En el ciclo Cosecha Propia, un espacio donde graduados de la FCA-UNLZ comparten sus experiencias profesionales, Espinosa analizó el presente de la lechería en la Cuenca del Salado, con foco en precios, tecnología y calidad.

¿Por qué decidiste estudiar agronomía y en la UNLZ?

María Alejandra Espinosa: Al terminar el secundario hice un curso de orientación vocacional, me salieron tres carreras, entre ellas agronomía y ahí no dudé en anotarme, porque siempre me gustó la vida al aire libre, las plantas y me interesaba ser ingeniera agrónoma. La facultad estaba en Lomas y quedaba cerca de mi casa, además quería ir a una universidad estatal, así que arranqué. De la facultad tengo unos recuerdos hermosos, fue una experiencia inolvidable.

Tambo La Teresa

Hagamos un puente entre ese momento de la facultad y la actualidad. ¿En qué consiste el emprendimiento en Brandsen?

Mi familia hace 60 años tiene un tambo en la localidad de Jeppener, partido de Brandsen. Cuando empecé en la facultad no pensé que iba a terminar en esto. Funcionaba como un emprendimiento familiar, que mi papá manejaba parcialmente, porque tenía otras actividades. El tambo era de mi abuelo materno y se llama La Teresa.

Cuando me estaba por recibir, mi papá ya estaba trabajando con mi hermano, que lo ayudaba en el campo y me propone si yo estaba interesada en seguir y armar un proyecto laboral con mi hermano, porque él se quería retirar. Me pareció muy tentador. Ahí empecé a derivar todas mis energías hacia el tambo y viajaba de Lomas a Brandsen.

Si bien el tambo estaba organizado, fuimos con una propuesta innovadora, arrancamos con un nutricionista y otros cambios. Me casé, mi esposo también es ingeniero agrónomo egresado de la UNLZ, y me vine a vivir a Brandsen. Así que al salir de la facultad no fui a trabajar al campo o ser asesora del tambo, sino directamente pasé a ser la dueña del campo.

¿Cómo es trabajar en un emprendimiento familiar?

Uno tiene que tener mucha organización, respeto, empatía, poder congeniar para que la empresa siga funcionando. Hace 25 años que trabajamos juntos y nos llevamos muy bien.