Lleva la ruta en la sangre y aprendió a manejar el camión antes que el auto: la emotiva historia de Marianela Gariboglio, quinta generación de una familia dedicada al transporte

“Mi papá Luis es el que me enseñó a manejar, el que me apoyó desde el día uno”, destaca la joven transportista que se volvió influencer del rubro

16deAbrilde2026a las15:27

Desde Paraná, Entre Ríos, Marianela Gariboglio lleva la ruta en la sangre. Heredera de una tradición familiar de cinco generaciones, articula su trabajo como  camionera con una comunidad activa en redes sociales y el desarrollo de su propia marca. 

En diálogo con Agrofy News, contó cómo es la vida arriba del camión, el desafío de romper estereotipos y cómo su historia familiar fue clave para empezar su camino.

Cinco generaciones y una misma vocación: Marianela Gariboglio

Para Marianela, ser camionera no fue una decisión repentina, sino el resultado de una vida atravesada por los camiones. Oriunda de Paraná, Entre Ríos, forma parte de una familia con cinco generaciones dedicadas al transporte.

camionera argentina

“Crecí entre los camiones, siempre me llamó la atención. Me gustaba acompañar a mi papá de viaje, ensuciarme las manos, estar ahí. Desde chiquita dije: yo también quiero hacer esto”, recordó.

Esa vocación está profundamente ligada a su historia familiar. Al momento de identificar referentes, no dudó: fue su familia, en conjunto, la que marcó su camino desde el inicio.

“Si tengo que decir que alguien me marcó… es toda mi familia, todo el tiempo”, expresó emocionada.

historia de camionera

El recorrido comenzó con su tátara abuelo y continuó con su bisabuelo, ambos camioneros. Luego, su abuelo José junto a sus hijos —entre ellos Gustavo y Luis, el padre de Marianela— dieron forma al transporte familiar. Con el paso del tiempo, se incorporó la quinta generación: sus hermanos Jorge y Nicolás, sus primos Facundo, Juan y Santi, y finalmente ella.

Hoy son nueve los integrantes que trabajan en Transporte Gariboglio, en una dinámica que, según describió Marianela, está atravesada por valores muy claros. “El legado que nos dejaron mis abuelos es la unión, ayudarnos y crecer entre todos. Giramos todos para el mismo lado”, explicó la joven.
Dentro de ese entramado, hay una figura central: su padre. “Mi papá Luis es el que me enseñó a manejar, el que me apoyó desde el día uno”, contó la camionera.

Actualmente, el trabajo familiar está orientado al transporte de cargas generales. Operan principalmente con camiones Sider —semirremolques— y también cuentan con un chasis acoplado. Transportan mercadería diversa: desde productos paletizados, ladrillos y bebidas, hasta pallets vacíos, bolsones de materiales y cemento.

Marianela Gariboglio camionera

“Amaba el patín, pero yo quería ser camionera”

Antes de dedicarse por completo a la ruta, Marianela atravesó otra etapa importante de su vida vinculada al patín artístico. Desde los 15 años combinó la escuela con su trabajo como profesora de esa disciplina.

En paralelo, aprovechaba cada oportunidad para acompañar a su papá en los viajes. “Amaba el patín, pero yo quería ser camionera”, contó. A los 21 años, con el carnet profesional en mano, tomó la decisión: dejó los clubes y se subió al camión. Durante algunos meses fue acompañante de su padre, hasta que llegó el momento de salir sola.

“El primer viaje fue de nervios, ansiedad, emoción… llorar, todo junto”, recordó la paranaense. Primero fueron trayectos cortos y luego viajes más largos, como su primer recorrido a Córdoba.

Hoy, su trabajo se organiza en torno a rutas habituales, principalmente entre Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires. Si bien cada día puede ser distinto, existe una dinámica marcada por el compromiso con las empresas y fábricas para las que trabajan.

“Generalmente tenemos recorridos fijos por ese compromiso, aunque a veces salen viajes distintos y los aprovechamos para salir de la rutina”, explicó.
Dentro de la empresa familiar, los roles también se distribuyen por zonas. Mientras algunos integrantes cubren Buenos Aires y Entre Ríos, Marianela se mueve principalmente hacia Córdoba.

Marianela Gariboglio

“Primero aprendí a manejar el camión y después el auto”

El vínculo de Marianela con los camiones empezó desde muy temprano. Sus primeros acercamientos fueron junto a su padre, en contextos controlados y lejos del tránsito.

“Desde chiquita mi papá me daba el volante, en lugares tranquilos, cuando viajábamos con mi mamá. Era sentarme en la falda de él y manejar”, recordó y agregó entre risas: “Primero aprendí a manejar el camión y después el auto”.

Ya incorporada al trabajo, Marianela aseguró que hoy se siente más cómoda y confiada. “Es un rubro donde aprendés algo nuevo todos los días. Con el tiempo me fui sintiendo cada vez más segura”, explicó.

Si bien reconoció que históricamente el camión se trató de un rubro asociado a los varones, destacó los cambios que se vienen dando. “Antes era más difícil, sobre todo para otras generaciones. Hoy somos cada vez más mujeres y eso es hermoso”, afirmó.

En ese proceso, remarcó el acompañamiento de muchos colegas: “La mayoría te ayuda, te enseña, te acompaña. Eso te da tranquilidad”. Aunque también reconoció que persisten algunos prejuicios: “Siempre está el que te quiere hacer sentir menos, pero a esa gente hay que tenerla lejos”, comentó Gariboglio.

Marianela Gariboglio

Redes sociales: una comunidad de más de 538 mil seguidores

A esa experiencia en la ruta se suma otro factor que hoy forma parte del día a día de Marianela: la visibilidad en redes sociales.“Muchos me dicen ‘vos sos la chica de Instagram, veo tus videos’. Ya me hice una comunidad que conoce mi historia”, contó la camionera.

El vínculo con su audiencia surgió de manera espontánea. “Siempre me gustó compartir contenido en las redes. Empecé subiendo  de los camiones y después arranqué a mostrar mi vida cotidiana, desde cuando empecé como acompañante con mi papá”, explicó. Con el tiempo, algunos de esos videos se volvieron virales.

Marianela Gariboglio y su papa

A partir de ahí, decidió sostener ese espacio y mostrar su trabajo desde adentro: los viajes, la rutina y también la historia familiar detrás. “Me fui haciendo una comunidad que ya sabe cómo arranqué, quién soy, lo que hago, y eso está buenísimo”, destacó la paranaense.

Ese crecimiento también tuvo impacto en otras mujeres. “A muchas les sirve para inspirarse, para decir ‘nosotras también podemos’”, señaló.
Como en toda exposición, también aparecen críticas. Sin embargo, Marianela tiene una mirada clara: “Siempre está el comentario de que la tengo fácil por mi familia, pero para mí es un orgullo. Me enorgullece compartir esto con ellos”.

En ese sentido, elige enfocarse en lo positivo: “Me quedo con la gente que suma, con los que están, con los que apoyan”, admitió.

A su vez, frente a quienes aún cuestionan el lugar de la mujer en el rubro, es contundente: “Los camiones cambiaron, todo avanza. Es cuestión de entender que las cosas van evolucionando”.

Marianela Gariboglio camionera

Tránsito Pesado: el proyecto que busca crecer

Entre sus objetivos a futuro, Marianela pone el foco en el crecimiento de su marca personal, Tránsito Pesado, un proyecto que nació hace tres años inspirado directamente en el mundo del camión.

La marca surgió como una idea vinculada a su propia identidad dentro del rubro. “Se me ocurrió hacer algo relacionado a los camioneros, a todo este mundo que es el mío”, contó.

En ese camino, destacó el acompañamiento de su amiga Carla, quien la ayudó en los primeros pasos del proyecto. “Me ayudó muchísimo, sobre todo con el nombre. Hoy sigue acompañándome y trabaja conmigo como community manager”, señaló.

Actualmente, Tránsito Pesado se orienta a la indumentaria y productos vinculados al transporte, con la intención de seguir ampliándose.

De cara al futuro, Marianela busca consolidar ese proyecto sin descuidar sus otras actividades. “Quiero avanzar en todo, en el camión, en las redes y en la marca. Es difícil organizarse, pero no es imposible”, concluyó.

Al final del día, cuando el motor se apaga y la ruta queda atrás, Marianela vuelve a la misma idea que atraviesa toda su historia: el camión no es solo un trabajo, sino una forma de vida. Una identidad que se construyó entre viajes familiares, aprendizajes y decisiones personales que la llevaron a consolidar su camino.

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