De una crisis familiar a competir con asadores de todo el mundo: "No podían creer que cocináramos una vaca entera así"
De vender empanadas en una mesa improvisada a representar a Argentina en competencias internacionales de asado; la historia de Lorena Sánchez, una emprendedora entrerriana que encontró en el fuego mucho más que una forma de cocinar
Entre fuegos, ferias y competencias internacionales, Lorena Sánchez convirtió a “Lorena Cocina Artesanal” en una propuesta con identidad entrerriana que combina cocina regional, técnicas de asado, trabajo en equipo y oportunidades para otras mujeres.
El comienzo de todo: la historia de "Lorena Cocina Artesanal"
Lorena Cocina Artesanal nació hace 14 años, en un momento complejo desde lo económico, luego del cierre de un emprendimiento familiar. Aunque Lorena había estudiado Comunicación Social y trabajaba como secretaria ejecutiva, nunca dejó de formarse en gastronomía, panadería y cocina, una pasión que la acompañaba desde siempre.

Sus primeros pasos fueron en la feria de Salta y Nogoyá en Paraná, Entre Ríos, donde comenzó con un pequeño puesto vendiendo empanadas, tartas y especialmente canelones caseros, uno de los productos que más la hicieron conocida entre los clientes de la ciudad.
“Fui sin nombre, con un puestito y una mesa. Ahí me dijeron: ‘tenés que ponerle un nombre a tu emprendimiento’. Y salió Lorena Cocina Artesanal, porque todo lo que hacía era artesanal”, recordó.
Con el tiempo, Lorena fue invitada a participar de las ferias gastronómicas de la Costanera y Sala Mayo, donde comenzó a cocinar en vivo y ampliar su propuesta.
El gran cambio llegó cuando, junto a otros emprendedores, incorporó fuego a leña y carnes asadas dentro de las ferias, algo inédito hasta ese momento en Paraná.

“Fuimos pioneros en hacer fuego en una feria”, aseguró. Primero con un fogón comunitario y después con fogoneros y parrillas propias.
Según explicó, la idea era “acercar el asado, los fuegos y la leña al pleno centro de Paraná”. Esa propuesta no solo llamó la atención por lo gastronómico, sino también por la estética y la experiencia: “Fue traer un pedacito de campo a la ciudad”, confesó.
Directo al mundo de las competencias de asadores
El crecimiento de “Lorena Cocina Artesanal” también llevó a Lorena Sánchez al mundo de las competencias de asadores. Todo comenzó con una invitación a participar de un torneo argentino realizado en San Justo- Santa Fe, organizado por la entidad cárnica Argencarne.
Junto a otros emprendedores formaron el equipo “Peña Criolla”, nombre que había nacido del fogón comunitario que compartían en las ferias de Paraná. En esa primera experiencia obtuvieron el primer premio y, desde entonces, comenzaron a participar en concursos y encuentros gastronómicos en distintos puntos del país.

“Ahí arrancamos”, recordó Lorena. Luego llegaron presentaciones y certámenes en Córdoba, Tucumán y distintos lugares de Entre Ríos, donde también formaron la “Delegación Entrerriana de Asadores” para representar a la provincia en eventos nacionales.
En esas experiencias buscaron llevar la identidad gastronómica del litoral a través de distintas técnicas y productos regionales. En Jesús María- Córdoba, por ejemplo, realizaron demostraciones con pescados de río como sábalo y dorado, con preparaciones que incluyeron chupín, pescado frito y milanesas.
La experiencia internacional también llegó con competencias en Chile, Paraguay y Colombia. En 2022, Lorena viajó junto a otras personas a Medellín para representar al país en un campeonato internacional de asadores.
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En lugar de 15 toneladas de caña, alcanza con 2: la tecnología argentina que cambia cómo se planta la caña de azúcar“Allá dimos talleres sobre técnicas de asado argentino”, contó. Durante la competencia cocinaron distintas proteínas y técnicas de cocción. Una de las preparaciones más desafiantes fue el róbalo, un pescado de mar poco habitual en Argentina. “Yo nunca lo había probado en mi vida”, recordó Lorena, quien explicó que debieron prepararlo asado “a la tabla”, un método utilizado en distintos países.
Además cocinaron cortes de cerdo, costillas y pollo colgado “al hilo”, una técnica internacional de cocción al fuego. Sin embargo, uno de los aspectos que más sorprendió a los participantes extranjeros fue el tradicional asado con cuero.
“Cuando les contamos que hacíamos asado con cuero, nos preguntaban cómo era posible cocinar una vaca entera así”, contó entre risas. Según explicó, en muchos países desconocían completamente esta técnica propia del litoral.
“Para nosotros es algo naturalizado, pero allá era una novedad total”, aseguró la asadora. Incluso debieron explicar las distintas formas de cocción utilizadas en Entre Ríos y Santa Fe, donde el asado puede hacerse con el cuero hacia arriba o hacia abajo.

Más allá de los premios y reconocimientos, Lorena destacó el intercambio humano y cultural que generan estos encuentros. “Yo siempre digo que el fuego es energía de amistad y de encuentro. El fuego nos reúne, nos hace compartir momentos”, expresó.
Para la cocinera entrerriana, esa conexión también está profundamente ligada a las raíces y las tradiciones. “Nuestros ancestros se reunían alrededor del fuego. Era el punto de encuentro del gaucho, de nuestros abuelos y bisabuelos. Creo que hoy sigue teniendo esa magia de acercar a las personas, de transmitir alegría y de generar algo lindo entre quienes comparten ese momento”, reflexionó.
El atractivo del fuego: "La gente se acerca, saca fotos"
Hoy, el fuerte de “Lorena Cocina Artesanal” está puesto en las preparaciones a fuego. Sándwiches de carnes asadas, locro, empanadas y grandes discos de desmenuzado forman parte de una propuesta que combina cocina regional con show en vivo.
“Se hace mucho fuego alrededor del disco. La gente se acerca, saca fotos y mira cómo se cocina lo que después va a comer”, contó Lorena.
Los fogoneros, las llamas y las estructuras de hierro son parte de la identidad visual del emprendimiento. “Es traer un pedacito de campo al centro de Paraná”, definió la entrerriana.

Entre las técnicas que más llaman la atención de su emprendimiento, aparecen las “guirnaldas” de chorizos ahumados que cuelgan sobre el fuego antes de terminar su cocción en la parrilla. Lorena explicó que esa práctica está inspirada en métodos antiguos de conservación de alimentos. “El humo y el calor eliminan bacterias superficiales y ayudan a conservar la carne”, señaló.
Además, remarcó la importancia de la manipulación responsable de los alimentos y del uso de buena leña para cocinar. “Todo lo que sea carne picada tiene que tener el 100% de cocción. Con eso no se juega porque estamos hablando de la salud de la gente”, afirmó.
En esa misma línea, destacó la importancia de elegir una buena leña para cocinar y mencionó al espinillo como una de sus favoritas. “Tiene un aroma espectacular y le da un sabor muy particular a las carnes”, sostuvo.

Lorena también cuestionó el uso del carbón y de ciertas maderas para cocinar. “Siempre tenemos que utilizar buena leña si queremos tener un producto final bueno y saludable”, explicó. Según detalló, algunas maderas tratadas o pallets pueden resultar perjudiciales para la salud si se utilizan directamente en la cocción.
De todos modos, aclaró que los pallets pueden utilizarse para fuego indirecto —por ejemplo debajo de un disco—, ya que en ese caso el humo no entra en contacto directo con la carne. “Son cosas que uno aprende con la experiencia y está bueno contarlas también”, señaló.
En ese sentido, marcó una postura firme respecto al carbón. “Yo no uso carbón. Para mí es un veneno”, afirmó. Según explicó, aunque parezca apagado, puede seguir liberando dióxido de carbono durante la cocción, algo que termina afectando tanto el sabor como la digestión del asado. “Por ahí alguien te dice ‘comí un asado y me cayó mal’. Lo primero que pregunto es si estaba hecho con carbón”, agregó.
Equipo femenino de Lorena Cocina: “Son chicas que realmente necesitan el trabajo"
Detrás de “Lorena Cocina Artesanal” también hay un fuerte trabajo colectivo. El emprendimiento funciona con un equipo integrado casi por completo por mujeres, muchas de ellas madres sostén de hogar y estudiantes universitarias que encuentran en las ferias y eventos una fuente de ingreso y experiencia laboral.
“Son chicas que realmente necesitan el trabajo y lo hacen con muchísimo compromiso”, explicó Lorena. La actividad suele concentrarse los fines de semana y en eventos especiales, lo que permite que varias puedan combinarlo con estudios, otros empleos y responsabilidades familiares.
Para la cocinera entrerriana, la responsabilidad ocupa un lugar central dentro del equipo. “Estamos alimentando personas. No es algo que se pueda tomar a la ligera”, remarcó. Por eso, además de la experiencia, prioriza rodearse de personas comprometidas y solidarias entre sí.

Lorena también destacó el clima humano que buscan construir en cada evento. “Más que una jefa, siento que soy una madre líder”, contó entre risas. Esa lógica de trabajo colectivo y cercano hizo que el grupo terminara adoptando un nombre propio: “Las Lorenitas”.
El vínculo con el fuego y la cocina también tiene para ella una raíz profundamente femenina. Aunque el asado suele asociarse históricamente a los hombres, Lorena reivindica el rol de las mujeres en las cocinas a leña y en las tradiciones rurales. “Nuestras abuelas y bisabuelas cocinaban a fuego todo el tiempo. Manejar las brasas, los hornos y las ollas era parte de su vida cotidiana”, recordó.
En ese sentido, siente que su trabajo actual tiene continuidad con esas historias familiares y rurales. “Yo siento que estoy haciendo lo que hacían mis abuelas y tatarabuelas. Quizás todo eso me vino en los genes y hoy aflora en lo que hago”, reflexionó.
También reconoció que abrirse camino en el mundo de los asadores no siempre fue sencillo. “No me fue fácil moverme en un ambiente muy asociado a los varones”, señaló. Sin embargo, consideró que cada vez hay más mujeres ocupando espacios vinculados al asado, las parrillas y la cocina al fuego.
MUCHO MÁS QUE UN EMPRENDIMIENTO
A futuro, Lorena imagina a “Lorena Cocina Artesanal” creciendo, pero sin perder la esencia que le dio origen. “El día que una emprendedora deja de tener proyectos, tiene que dejar de hacer lo que hace”, afirmó. Por eso, entre ferias, eventos y nuevos desafíos gastronómicos, sigue pensando ideas y apostando a expandir su trabajo.
Sin embargo, aseguró que su emprendimiento va mucho más allá de lo económico. “No todo es negocio. También es compartir, darle una alegría a la gente”, sostuvo. En distintas oportunidades participa ad honorem en comedores y merenderos, cocinando para personas en situación de vulnerabilidad.
“Me ha pasado muchas veces ver a la gente esperando con una ollita o un táper para llevarse comida. Y cuando ves la emoción con la que reciben ese plato, entendés que ahí también hay amor”, expresó emocionada. Para Lorena, cocinar tiene un fuerte componente social y humano. “El día que no me emocione darle un plato de comida a alguien, creo que tengo que dejar de cocinar”, reflexionó.
Actualmente, continúa trabajando en ferias y eventos de Paraná y otras ciudades entrerrianas, donde sus fogoneros y preparaciones a fuego ya forman parte de una postal habitual. “Donde veas fuego y fogoneros, ahí estamos”, resumió entre risas. Y volvió a una frase que atraviesa toda su historia: “El fuego nos une, el fuego es tradición y pasión”.
En los últimos años, además, recibió distintos reconocimientos por su trabajo gastronómico y social. Uno de ellos fue la Distinción La Delfina 2026, otorgada por la Fundación La Delfina, que destacó su trayectoria como cocinera y asadora entrerriana, su representación del país en competencias internacionales y el impacto de su emprendimiento, integrado casi completamente por mujeres.

