Cuánto debe Sancor: los escenarios que se abren para la histórica láctea tras el freno judicial
Un tribunal de alzada puso en pausa la liquidación de los activos y fuentes del caso evalúan alternativas posibles para las transferencias de marcas y plantas productivas

La decisión de la Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Rafaela de conceder con efecto suspensivo los recursos presentados contra el pliego licitatorio de Sancor abrió un nuevo compás de espera en la liquidación de los activos que integran la quiebra de la histórica cooperativa láctea. Sin embargo, lejos de paralizar todo el expediente, la medida sólo impacta sobre el procedimiento de venta de las plantas con capacidad de volver a la producción y las marcas comerciales, mientras el resto del proceso falencial continúa su marcha.
Según pudo saber Agrofy News de fuentes ligadas a la sindicatura, la suspensión alcanza exclusivamente al incidente de licitación de las plantas industriales y de los activos productivos. La etapa informativa de la quiebra, instancia en la cual se depura el monto del pasivo para compensar a los acreedores, sigue su curso normal y sólo se detendría si la propia Cámara dispusiera una medida de mayor alcance, algo que por el momento no aparece en el horizonte.

La coexistencia entre una etapa informativa, para conocer el pasivo real, aún abierta y un proceso de liquidación ya iniciado constituye una situación poco habitual en una quiebra. La explicación es que el juez Marcelo Gelcich decidió acelerar la licitación de los bienes antes de que concluyera la determinación definitiva del pasivo, provocando una superposición de etapas procesales que no suele registrarse en este tipo de expedientes.
La otra carrera: determinar cuánto debe Sancor
Mientras la venta quedó en pausa, la principal tarea de la sindicatura pasa hoy por terminar de establecer el monto definitivo de la deuda de la cooperativa. Actualmente se elaboran los informes individuales de todos los acreedores que solicitaron verificar créditos en la quiebra y, paralelamente, se actualizan los créditos que ya habían sido reconocidos durante el concurso preventivo.

Ese trabajo permitirá conocer con mayor precisión cuál es el pasivo total que deberá afrontarse con el producido de la futura liquidación de activos. Se suma el pasivo que se verificó en la etapa concursal, con el rojo que se agregó ahora ya en el marco de la quiebra.
Las fuentes consultadas estiman que al proceso se incorporaron alrededor de 300 nuevos acreedores, en su mayoría trabajadores que no habían participado del concurso preventivo, aunque también aparecen acreedores que llegaron con sentencias obtenidas en distintos tribunales del país y solicitaron el reconocimiento de sus créditos dentro de la quiebra.
Todavía resta la etapa de observaciones, durante la cual la propia fallida y otros acreedores pueden impugnar las verificaciones presentadas, por lo que el volumen definitivo del pasivo aún no puede establecerse. Recién después llegará el informe general de la sindicatura, quizás para septiembre, documento que ofrecerá una radiografía completa de la composición patrimonial de la quiebra.

