De menos de 3000 a más de 110.000 litros diarios de leche, los hermanos que levantaron un megatambo y quieren duplicar la producción: "No tenemos propiedades, reinvertimos todo en el campo, en la lechería"
"Una de las cosas que nuestro padre nos dijo es 'Nunca se peleen y vayan para adelante', así que tratamos de hacerle mucho caso a eso", cuenta uno de los Camisasso; la historia de La Querencia, el megatambo de Córdoba
El Tour Lechero que organiza TodoLáctea nos llevó hasta un tambo que se volvió ejemplo y es de los que más produce en un corredor productivo de la provincia de Córdoba: el establecimiento La Querencia.
Los hermanos Camisasso son los que hicieron crecer el establecimiento que pasó de producir 2800 litros diarios de leche a picos de 140.000 litros diarios con más de 3500 vacas en ordeñe en total (contando los dos tambos), con un promedio de 32 y picos de leche por animal.
La Querencia, un tambo modelo de Córdoba
"Arrancamos con dos tractores viejos y siempre con ganas de crecer", repasa Javier Camisasso, a cargo de la administración del establecimiento. Hoy tienen 24 tractores, todos Valtra, y compraron un campo de unas 1500 hectáreas gracias a la financiación de un referente de la marca de maquinaria, Mauricio Fera.
Al mismo tiempo aclaran: "No tenemos propiedades". Es decir, siempre invirtieron todo lo que se generó en el tambo, que vende la producción a la láctea Punta del Agua.

¿Cómo lograron crecer y cuáles son los planes?
Javier pone como ejemplo que en el 2015 estaban inundados y vieron una oportunidad de negocio. "Salimos a comprar vaquillonas porque estaban baratas en la zona de Santa Fe, estaba toda inundada también". Lo que anticiparon es que la leche iba a aumentar por falta de oferta. "Salí a comprar vaquillonas sin plata, gestionando crédito y al plazo más largo que me daban. Entonces, mientras compramos las vaquillonas, fueron saliendo los créditos, pudimos pagar todo y pegamos un salto grande", repasó en lo que fue el primer gran salto de producción.

"En parte el crecimiento se debe a créditos de tasa negativa. Hay mucha gente que tiene mucho miedo de hipotecar los campos, pero si vos tenés un proyecto firme, si vos tenés las metas bien puestas y estás tranquilo de que vas a tener repago, no hay que tenerle miedo a hipotecar los campos, porque si vos vas a pagar lo que sacás, no hay ningún problema", agrega Javier.
Cuando vieron la oportunidad el litro de leche estaba 16 centavos de dólar y pasó a más de 30 en poco tiempo: "Se licuó todo".
Y el salto grande de La Querencia fue en el 2019, cuando elaboraron un importante plan con galpones y un sistema de "calesita" para el ordeñe.

"Necesitamos créditos a largo plazo, con uno o dos años de gracia. Va a haber que empezar a negociar los créditos con los bancos, no solamente que los bancos negocien con nosotros, sino nosotros ponernos firmes en la capacidad de repago que tenemos", comenta Javier.
El traspié más grande de La Querencia fue hace cuatro años: "Una sequía muy grave donde tuvimos que salir a comprar casi toda la comida afuera, con muchos animales. Fue muy difícil. Después de ese año vino la chicharrita, el spiroplasma, que también nos afectó mucho productivamente. Después de la chicharrita tomamos la decisión de sembrar sorgo. El sorgo es bueno, pero no tiene la calidad ni la digestibilidad que tiene el silo de maíz. Por lo tanto, también perdimos muchos litros en ese proceso. Después este año pudimos hacer maíz y tenemos mucho miedo de que el año que viene vuelva a aparecer la chicharrita. Esperemos que no suceda y que nos deje producir".
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"Creo que tengo mucho sentido común. El sentido común te hace hacer atajos mentales, atajos financieros, hace que sea más rápido el proceso. Mucho sentido común, mucha audacia creo que tuvimos con mi hermano, mucha racionalidad porque hay que tener un flujo de fondos. Es indispensable un flujo de fondos. Yo no tenía la más mínima idea, como dijiste vos, tenía tercer año de secundario, pero ante la necesidad de tenerlo aprendí solo", resaltó.
Diego Camisasso resumió: "Fuimos apostando continuamente". "Una de las cosas que nuestro padre nos dijo es 'Nunca se peleen y vayan para adelante', así que tratamos de hacerle mucho caso a eso". "Todo el dinero que se ganó está reinvertido acá en La Querencia. No tenemos propiedades, no tenemos nada. Directamente está todo puesto acá, por una cuestión de que estamos convencidos de que es lo que nos gusta, lo que nos apasiona", remarcó.

También habló del contexto argentino: "Todos los días elegimos seguir haciendo esto y hay muchas veces que la parte económica no nos acompaña, pero es cuestión de seguir adelante y encontrar el mejor momento. Hay momentos donde conviene sacar créditos en pesos. Hay momentos como este, por ejemplo, donde ya no tenemos una inflación que te solucione los problemas de malas decisiones. Hay que empezar a ser eficientes, hay que sacar créditos lo más inteligentemente posible".

"Como estamos cerca de lograr el master plan de 2019 y este sueño loco, o gran sueño como lo nombramos en algún momento, ya estamos tratando de soñar con hacer un espejo en otro campo y tratar de duplicar la productividad", adelantó sobre el futuro de La Querencia.
"Es un trabajo que seguramente lo van a tener que seguir nuestros hijos. No sé si vamos a tener la suficiente cantidad de años para lograrlo. No se logra en un día. Por lo tanto, estamos tratando de incorporar a la familia para que esto siga, que no se corte", destacó Diego Camisasso.

De esta forma, un sueño de La Querencia sería poder hacer un espejo de este establecimiento en otro campo. "El tema es que necesitamos créditos a 30 años y mucho dinero, y me lo van a tener que prestar por lo que voy a generar y no por lo que tengo hoy. Si no, no me da". "Mi cabeza siempre piensa en invertir, no tenemos ninguna propiedad, simplemente siempre apostar al campo, a la lechería", agregó Javier Camisasso.
"Creo que tenés que tener mucha vocación para ser productor lechero porque es todos los días, los 365 días del año. Tener gente como tenemos nosotros, muy capaz, ir capacitándolos, confiar en la gente, aprender a delegar. Si no, no podés crecer", concluyó.

¿Cómo se alimentan a los animales en La Querencia?
La Querencia tiene toda una logística pensada para volver cada vez más eficiente el sistema. Marco Minetti, asesor de nutrición animal de La Querencia, repasó en diálogo con Agrofy News la logística para alimentar a los 9000 animales del establecimiento.
"La estrategia de alimentación, arrancando desde la estaca en adelante, se basa en una transición con dos dietas de recría, que llamamos recría uno y recría dos, para llegar a una tercera dieta destinada a la vaquillona antes de la inseminación. Luego, una vez que la vaquillona ya está inseminada y preñada, tenemos dos prepartos: uno para la vaca adulta y otro para la vaquillona", contó.

La dieta de la vaca en producción se divide básicamente en dos grupos: una de alta producción y otra de baja producción. La de alta producción incluye forrajes como silo de alfalfa, silo de maíz, heno de maíz y concentrados como semilla de algodón, expeller de soja, harina de soja, algo de grano de maíz y minerales. Y la de baja producción es muy similar en ingredientes, pero con una menor proporción de concentrados.
Los Camisasso hacen unas 3.100 hectáreas de maíz, que va todo para consumo propio; 350 hectáreas de sorgo, que va todo para consumo propio; 900 hectáreas de girasol para la venta; 979 de soja; 804 de trigo y 850 hectáreas de alfalfa.
"La verdad es que tenemos que hablar de una alimentación prácticamente continua durante las 24 horas del día. El otro día estábamos haciendo cálculos con el encargado de alimentación y vimos que estamos trabajando unas 21 horas diarias. Solo paramos para realizar mantenimiento y luego los mixers vuelven a arrancar para preparar premezclas y moler rollos", contó Minetti.

La eficiencia manda en un establecimientos de 9000 animales
De esta forma, los volúmenes de alimento son muy altos por la cantidad de animales: "Lo principal es trabajar primero en la planificación de los forrajes para generar una reserva adecuada para estos 9.000 animales. En los últimos años se nos complicó mucho por la falta de lluvias, pero la situación comenzó a mejorar el año pasado y pudimos producir forrajes de mejor calidad y en mayor cantidad. Eso nos permitió empezar a formular dietas más específicas para cada categoría y trabajar con mayor comodidad en términos de calidad nutricional".
Bajo este marco, es realmente un trabajo de 24 horas, los siete días de la semana, para suministrar las dietas, arrimar la comida y lograr que el manejo de la alimentación, que es uno de los aspectos más importantes en este tipo de establecimientos, para que sea lo más eficiente posible.

"Hoy estamos en un promedio de 32 litros por vaca. Estamos saliendo de una de las épocas más complicadas del año y además atravesamos un período con mucha lluvia, barro y humedad, condiciones que no son favorables para las vacas", destacó el asesor.
"Contamos con mucha tecnología para formular las dietas y también con programas de gestión de la alimentación. Sin embargo, lo más importante es lograr que esas dietas, diseñadas con toda esa tecnología, lleguen efectivamente a la boca de la vaca y permitan expresar todo su potencial productivo. Puntualmente en este establecimiento, el desafío es muy importante. Nuestro objetivo es acompañar a los dueños de La Querencia en un proceso de mejora continua, año tras año, para alcanzar las metas ambiciosas de crecimiento que tienen dentro del sistema lechero", concluyó Minetti.

