Carne argentina con trazabilidad a la carta.

La Cabaña, emblemática parrilla de Buenos Aires, hace punta en nuestro país con su propuesta de carne con trazabilidad individual...

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25deJuniode2005a las08:22

La Cabaña, emblemática parrilla de Buenos Aires, hace punta en nuestro país con su propuesta de carne con trazabilidad individual. Cada cliente, si lo desea, podrá establecer todos los datos del animal cuya carne está ingiriendo.

Decían los romanos que la mujer del César “no sólo debe ser honesta sino parecerlo”. Y en el caso de la carne argentina, si bien es la mejor del mundo, tiene que parecerlo y demostrarlo. Para ello existe la trazabilidad, que es una especie de “historia clínica de la vaca”. El Instituto Rosenbusch, proveedor exclusivo de los más de 2.000 kilogramos que vende el restorán y parrilla mensualmente con la marca La Cabaña Pampa Mía, desarrolló un sistema de trazabilidad individual que le permite al cliente conocer los datos que quiera sobre la carne que consume.

Para ello se utiliza una “tarjeta inteligente” que se le entrega con su bife.

El consumidor no tiene más que ingresar al sitio de Internet www.control-ar.com, donde ingresando el número del código de barras del corte se puede ver el tipo de animal, su raza, el campo donde fue criado, su alimentación, el veterinario responsable de la sanidad del mismo, el productor y todo dato de interés. Un emblema de la gastronomía porteña. Don Francisco Lapietra fundó el 14 de septiembre de 1935 un restaurante que con el tiempo se transformaría en un ícono porteño. La Cabaña, en la Avenida Entre Ríos 436, tuvo en su época de esplendor un promedio de 1.200 comensales diarios. Las dos vacas embalsamadas de la raza Hereford siguen recibiendo a los clientes en su nueva sede de la calle Rodríguez Peña, en la Recoleta. La segunda etapa de este lugar emblemático de la gastronomía de Buenos Aires comienza a gestarse con el cierre ocurrido en 1996, después de 61 años ininterrumpidos. Fueron 5 años de ostracismo hasta que la empresa Orient Express Hotels, propietaria de hoteles, transporte de pasajeros y gastronomía de lujo, decide recuperar La Cabaña, para lo cual invierte en la compra del mobiliario.


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