Complicado panorama para los productores ganaderos.

Los productores ganaderos están preocupados por posibles retenciones y por la intervención de medidas impuestas por el gobierno...

25deAgostode2005a las08:47

Las comparaciones son odiosas, pero no por ello dejan de ser válidas. Miremos a nuestros vecinos de Brasil y repasemos qué pasa en nuestra casa, la Argentina.

En 1997, Brasil escasamente exportaba 350.000 toneladas peso res/año. Hoy, como todos sabemos, es el principal exportador de carne vacuna del mundo, y llega a la friolera de 1.800.000 toneladas peso res/año. Esto no es por obra y gracia de la casualidad o el espíritu santo, sino de políticas concertadas de crecimiento entre producción, industria y gobierno.

En Brasil se desarrolló la ganadería con un importante mejoramiento genético en la última década, lo que posibilitó la faena de animales más jóvenes, y explotando zonas improductivas y/ o marginales mejoró y se relocalizó la industria frigorífica. Todo esto ayudado con créditos subsidiados, pero con compromiso cierto y comprobable de cumplimiento de las metas propuestas; de no hacerlo, se acababa el subsidio y pasaba a tasas comunes que los transformaban en altamente onerosos. A su vez el gigante vecino diseñó una política exportadora agresiva que siempre es acompañada por su gobierno. Podemos apreciar que Lula quiso hacer un asado en Japón, o él mismo se pone al frente cuando se inicia la campaña de soja.

En nuestro país todavía lamentamos las reiteradas inasistencias de nuestros mandatarios a las tres últimas muestras de la Rural. Si vemos a nuestro pequeño vecino Uruguay, hoy comprobamos que está exportando 400.000 toneladas peso res/año de carne vacuna, lo que constituye 80% de su producción anual de carne, e ingresó al Nafta y a otros mercados vedados para nosotros.

Evidentemente Uruguay fue acompañado por su ex presidente Batlle a los foros internacionales para explicar lo que sucedía en los fatídicos 2000-2001, muy distinto de lo que ocurrió acá con el maldito virus ST (Silencio Tramposo), que nos dejó fuera de mercados que todavía no pudimos recuperar, como Estados Unidos.

Brevemente quisimos hacer una sencilla comparación entre vecinos del Mercosur, y allí también comprobamos con dolor que somos el único miembro del bloque que no cuenta con Ministerio de Agricultura. Es realmente un despropósito que nuestro secretario tenga que sentarse con su pares pero con distinto y menor rango, siendo la Argentina un país con destino y proyección agropecuarios, pese que no lo entiendan y atiendan algunos.

De tener Agricultura rango y poder como ministerio, no tendría que depender de Economía y se podría trabajar en línea directa sin tantas interferencias e intermitencias. Otra asimetría que sufrimos con respecto a nuestros vecinos son las retenciones. Precisamente a ellas nos referiremos, haciendo la diferencia entre las naturales y las artificiales. En las naturales, como es sabido, no interviene el hombre, pero sí se beneficia. Concretamente nos referimos al efecto potenciador y colonizador que tiene nuestra vaca.

• Población

Donde hay una vaca, hay una persona, y ésta no vive sola sino que la acompaña su familia, posibilitando la permanencia de una población rural. A su vez permite el desarrollo de recursos humanos con empleos de distinto tipo, como molineros, alambradores, transportistas, aserraderos, negocios agroveterinarios y de semillas e insumos, por citar a algunos que no hacen más que desarrollar la cadena agroindustrial. Ni en el campo ni en los frigoríficos a los hombres se los podrá reemplazar por robots; esto, lejos de ser un problema, es una fortaleza que debería tenerse más en cuenta.

Tampoco podemos olvidarnos de que el sistema mixto actúa como verdadero catalizador para una agricultura mejor; de allí la imperiosa necesidad de brindar seguridad al hombre de campo y a su familia con la consecuente cobertura social adecuada. Como t

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