Mi vecino, el enemigo íntimo.

El brote en Brasil es más un riesgo que un beneficio, y el virus podría llegar en cualquier momento...

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05deNoviembrede2005a las08:04

Analistas, industriales y productores avizoraban un 2005 a pura carne. A partir del 10 de octubre, con el primer foco de aftosa en el estado brasileño de Mato Grosso do Sul, la situación cambió.

Pero esta situación alarmante (y desde estas líneas no se busca sembrar pánico ni mucho menos) no es propia de una contingencia. Sino, más bien, de un hecho que acarrea la ganadería argentina que aún no tiene un plan nacional.

En el fracaso hay factores endógenos y exógenos. Entre estos últimos, la presión de la aftosa a pocos km de la frontera argentina es alarmante.

“Lo que más preocupa es la frontera seca en Misiones y entre Paraguay y Formosa, y Bolivia y Salta, porque en esas zonas hay tránsito tanto de vacas como de cerdos que pueden transmitir el virus que viaja rápidamente”, advirtió el presidente ejecutivo del Grupo Pilagá, Enrique De León Belloc, que trabaja unas 100.000 cabezas de ganado.

El Ministerio de Agricultura de Brasil publicó una lista con 41 municipios considerados de riesgo. En el estado de Paraná, limítrofe con Misiones, 4 municipios están sospechados.
“Creo que más que alegrarnos tenemos que preocuparnos porque cualquier foco que afecte la salud de los rodeos vacunos en el Mercosur le pega a todos los países”, indicó De León Belloc.

Por su parte, el secretario de Agricultura Ganadería y Recursos Naturales de Santa Fe, Daniel Costamagna, dijo que se estaban haciendo bien los controles, pero que no podía “afirmar que el virus no va a llegar” ya que “es una cuestión biológica y no matemática”.
Desde que en 2001 la Argentina padeció aftosa, las exportaciones pasaron de 152.584 toneladas de res con hueso a 586.208 en 2004. No obstante, para dar el gran salto se necesitan políticas que propicien el crecimiento y la producción y que, en vez de por prohibición, sean por promoción.

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