El INDEC oculta datos sobre cierres de tambos y otros establecimientos

Las cifras reflejan que el campo se siguió concentrando durante la gestión kirchnerista.

26deAgostode2009a las06:26

Carlos Rossi, actual responsable en el INDEC del Censo Agropecuario 2008, salió frustrado del despacho de Hernán Brahim, el comisario político designado por Guillermo Moreno en el organismo estadístico. Empujado por ilusorios vientos de cambio, Rossi había ido a proponerle dar a conocer algunos datos parciales de ese operativo, que ya lleva más de un año de retraso y tuvo un costo cercano a los 30 millones de pesos. La respuesta de Brahim fue un no rotundo. Nadie debe enterarse todavía de qué sucedió en el campo desde el 2002, fecha del anterior censo, en la antesala del kirchnerismo.

Desafiando el tenor de esa orden, fuentes del organismo adelantaron en exclusiva a Clarín los datos recolectados y procesados hasta ahora, con el trabajo censal a poco de concluir. A pesar de atravesar el período de crecimiento económico más extenso que recuerde la Argentina, y de haber gozado de los precios agrícolas más altos de la historia, el kirchnerismo no logró revertir el proceso de achicamiento y concentración en el sector agropecuario. No llega a los niveles escandalosos del menemismo, cuando desapareció el 25% de los productores. Pero la población de chacareros sumará otra fuerte caída, de entre 10 y 15%.

Según el informe oculto al que pudo acceder este diario, hasta el momento el INDEC relevó un total de 272.886 explotaciones agropecuarias. No será esa la cifra definitiva sino algo mayor, ya que el trabajo a campo está todavía demorado en algunas provincias. Pero el retroceso en el número de productores (en tambos y todo tipo de actividades) ya es evidente respecto de los 333.533 que existían en 2002. Respecto del censo realizado veinte años atrás, en 1988, la debacle es clara. Entonces había 421.221 explotaciones.

La decisión de difundir u ocultar estos datos era motivo de discusión en la cúpula del INDEC, apenas oxigenada con la llegada de Amado Boudou a Economía y la designación de Norberto Itzcovich como director técnico del Instituto. Brahim -según denuncian los trabajadores de ATE, volvió a su despacho la semana pasada, luego de haberse alejado el último mes-, terció por el silencio.

Hay varias lecturas para hacer sobre las razones que tuvo el principal hombre de Moreno en el INDEC. Podría pensarse, por caso, que pretende evitar que las entidades rurales cuenten con nuevos argumentos para criticar la política agropecuaria del kirchnerismo, en medio de un recrudecimiento del conflicto. Más probable, sin embargo, parece ser que la decisión de esconder los datos se deba más a no admitir la evidente ineficacia de este INDEC. El operativo estuvo plagado de defectos. Resultó la mejor muestra de lo que no debe hacer un organismo de este tipo.

Luego de la remoción de 12 técnicos formados en el tema, el trabajo se inició de manera despareja el 2 de junio de 2008, en medio del conflicto con el campo. Para el 15 de agosto de ese mismo año, el INDEC prometía dar a conocer los primeros datos. Ha pasado más de un año y nada sucedió: el Censo ingresó en un berenjenal del que todavía hoy no puede salirse. Ayer mismo, el INDEC capacitaba a personal no especializado para que saliera a recorrer zonas rurales aledañas al Gran Buenos Aires, todavía pendientes.

Hasta el 10 de agosto pasado, según el informe provisorio, se había logrado una cobertura a nivel país del 81%. Por importancia, el mayor faltante correspondía a la provincia de Buenos Aires, con 35% del área. Pero en Corrientes el retraso era mayor, del 47%, debido a que el INDEC le envió la mitad del dinero prometido. También había demoras en Córdoba, Río Negro, Entre Ríos, Formosa y Misiones. En cambio, Chaco terminó primera la faena. Su dirección provincial de Estadística publicó raudamente los resultados en Internet. Duraron allí apenas 48 h

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