Vacas sagradas y tránsito único: las particularidades del país que más leche produce en el mundo
Allá lejos, del otro lado del planeta, hay un país que lidera la producción mundial de leche, que se tecnifica y que se abre al mundo para mostrar todo su potencial: así es un viaje a la India

No es un destino turístico usual, no es sencillo ni económico llegar hasta ahí, pero realmente vale la pena vivir la experiencia que ofrece un país alegre, lleno de aromas, de sabores, pero sobre todo de colores.
Organizar un viaje a la India demanda cierto tiempo y fue el Congreso Mundial de la Federación Internacional de la Leche el que abrió una oportunidad única.
La manera más ágil de llegar desde Ezeiza es a través de Etiopía, en Africa, o algún vuelo con escala en Europa. Las otras alternativas están dadas por Turquía, por Dubai, e incluso Qatar. La forma más extensa es por Estados Unidos, ya que además de alguna escala larga en ese país, requerirá alguna más en el viejo continente, o por dos ciudades en el país del norte.
Superado el punto más complejo, se emprende el viaje.
Sin simpatías, en migraciones nos otorgaron el ingreso por el plazo que anticipaba la visa conseguida. Y del aeropuerto al hotel nos esperaba el primer impacto con una de las situaciones más llamativas de la vida hindú, el tránsito.
El tránsito de la India y las vacas sagradas
De día rápidamente se ve algo único en el mundo: los camiones, todos, tienen una leyenda en su tapa trasera que dice “toque bocina”, entonces comenzará a pedir explicaciones sobre la vida cotidiana.
Con autopistas impecables, para poder pasar a un camión o vehículo de gran porte deberá tocar bocina para anunciar que por algún lado va a hacer la maniobra, porque parece que nadie se hace cargo de la conciencia circular de cada vehículo.
Con los volantes la derecha, al estilo inglés, no hay demasiadas reglas sobre carriles lentos o rápidos. Verá como en nuestro país circular motos con más de dos ocupantes, muchos sin casco, pero no sólo en la dirección del tránsito, sino a contramano.
También pasará con algunas bicicletas, pero lo más llamativo es ver a personas caminando por autopistas o avenidas, aunque haya veredas disponibles, e incluso se podrá apreciar como esas personas se suben a colectivos que frenan en el medio de la calzada para cargarlos y seguir su rumbo.
Doblar en “U” puede ser una conducta habitual, pero no más que la acción constante de la bocina, que llega a un punto de ensordecer cualquier pensamiento.
“Para manejar en India hay que tener tres cosas: buena conducción, buenos frenos y buena suerte”, cuenta un lugareño. Así de simple es el resumen, sobre todo para quienes manejan taxis o vehículos profesionales que deben rendir anualmente para renovar su registro.
Más allá de eso, es un país donde hay mucha seguridad, porque en cada ingreso a un hotel o edificio de importancia hay detectores de metales y personal para tal fin.
No se ve mucha policía en la calle, pero tampoco hay sensaciones de inseguridad como podemos vivir en nuestra región.
La diferencia horaria de ocho horas y media hace que sea necesaria mucha adaptación para comunicarse con estas latitudes, lo mejor es disponer de un reloj que lo remita directamente a este uso horario argentino.
Claro que uno puede sorprenderse constantemente con las vacas caminando por la calle, haciendo su voluntad nos demuestra la interacción de la naturaleza con la modernidad, con un respeto absoluto de un animal que representa a las madres, que es sagrado y aceptado. Nadie puede dañar a los bovinos por convicción y por legalidad, ya que herir o matar a una vaca puede representar una condena penal asimiliable a la de alterar el ciclo vital de las personas.

La comida, toda picante
Ya desde en avión hay que empezar a preparar nuestro paladar, que esta acostumbrado a la cocina italiana, la francesa, e incluso la española, de platos simples, de sabores claros y delicados, a una oferta siempre especiada y picante. El famoso “pollo o pasta” a 12 mil metros de altura llegó con el primer impacto de intensidad, sólo como un anticipo de lo que los días en India depararán a la hora de cualquier comida.
India es un país que se entrega a sus visitantes y ofrece cada detalle para disfrutarlo. Sin embargo, aquel primer impacto del plato picante del avión será una simple muestra de lo que viene por delante.
Sin desayunos continentales y con mucha comida típica, desde la mañana se percibirán platos muy especiados que no dejan nunca de lado el picor.

La solución en la salida del ayuno para bajar las sensaciones puede estar en el lassi, esa suerte de yogurt clásico de India que puede ser natural o de mango, entre los sabores más comunes, para limpiar la intensidad que se apodera después de cada bocado. Y no sólo de la boca, sino que levanta la temperatura incluso del rostro.
Mucho arroz, muchas verduras cocidas y crudas, algo de carne de cordero, es lo que compone una diversidad en la gastronomía que distingue a cada región de un país de 1.300 millones de personas. Se dice que el 95 por ciento de la población es vegetariana, por cuestiones de fe y convicción, entonces en la cadena de hamburguesas más conocida del mundo, el pollo es la proteína por excelencia.
Los dulces son muy dulces como en todo Oriente y aunque diferentes, son los que alivian el efecto caluroso del resto de las comidas.
Hay que destacar que en los hoteles existe un doble sistema de circulación de agua y, aunque en las duchas y lavabos el agua suele ser segura, se recomienda no beberla, ni por una casualidad. A sabiendas de eso, en las habitaciones hay siempre agua mineral a disposición y en cantidad.
La gente de la India
Las personas son sencillas, muy educadas, respetuosas y en cualquier diálogo que uno entable en un inglés, que es de compleja comprensión por la mezcla con el hindi o con cualquiera de los principales 24 idiomas o de otros tantos dialectos, suele solicitarse algo tan actual como tomarse una selfie.
Esto no es sólo una sensación, sino que en muchos lugares donde habría que presentar algún documento de identidad, aplica una frase particular que ellos mismos pronuncian, “tu piel es tu pasaporte”.
En muchos casos, las personas con un menor nivel educativo no hablan, ni entienden, inglés, sin embargo se esfuerzan por intercambiar gestos y elogios. Son las mujeres las que menos temen a ese intercambio y agradecen mucho la valorización de su llamativa apariencia, de los saris, de los colores y las diversas telas, pero también de las alhajas de oro que usan, no sólo en anillos, pulseras o aros, sino también en piezas que se utilizan como adornos en el cabello. Existe en la simpleza una elegancia que en occidente hemos perdido.
Los niños son alegres, tranquilos, son los que se animan a intentar algún diálogo y, si bien gustan más del cricket que es el principal deporte, alguno pronuncia “Messi” al saber el origen argentino de las visitas.
Otro dato de color es que en muchos lugares están los carteles que advierten “Por favor, mantenga distancia de los monos”. Algo que nos distingue es no obedecer a este tipo de situaciones y como buenos turistas argentinos, podemos intentar renegar de las órdenes, entonces acercarse a los micos puede suponer el robo de algún objeto, un intercambio de miradas amenazante a partir de la cual los animales muestran los colmillos y en los casos más extremos se registran casos de mordidas nada sencillas de curar.
Finalmente, algo que distingue a las visitas son los agasajos que pueden hacerles al llegar a una casa, a un evento. Un collar de flores, generalmente de caléndulas color naranja, se cuelgan en el cuello y una pasta de rosas marca el tercer ojo, el sexto chacra, el que nos da más capacidad para ver lo que otros no, el que nos permita el ingreso de más energía, pero también el que nos da más concentración, aporta purificación. Esta marca que también tiñe la piel está acompañada de un grano de arroz, lo que demuestra que el mundo depende de cosas pequeñas.
De esta forma, los hindúes usan flores para agasajar personas, figuras religiosas, e incluso para mejorar los espacios con pétalos en los rincones, en los ingresos a los hogares, a los templos.
Los infaltables
Para muchos la India tiene estricta relación con ver lo que sucede en torno al Río Ganjes, en la potencia económica y del entretenimiento den Bombay, la historia de Calcuta, los puntos históricos donde Mahatma Gandhi estuvo, pero también hay muchos que hacen su viaje espirtitual en una diversidad de religiones que se aprecia en la cantidad de templos que por todo el país se extienden.
Es un infaltable entrar a alguno de ellos, para entender como otros viven de una manera distinta esa conexión y las creencias, en una diversidad que nos es inusual.
Los mercados de alimentos, pero también de artesanías y otros productos tienen que estar en la agenda de una visita a la India. Comprar especies y té no puede faltar, ya que los productos son muy económicos y tradicionales.
Alguna comida al paso, colorida y sabrosa puede ser una opción ante algún curry servido en restaurantes y para aplacar las altas temperaturas los helados de las empresas más tradicionales del país, como Amul o Mother Dairy, son los ineludibles del verano además de sus meses previos y posteriores.
Los paraguas para la primavera son necesarios por las lluvias monsónicas que sorprenden en cualquier momento. Pasear en un autorickshaw, o como se los conoce en Thailandia, los tuk tuk es una aventura para hacerla en distancias cortas y a precios accesibles.
Es imperioso pasar por Delhi, entender la dinámica de la ciudad, ver su entorno y visitar al menos la Puerta de India, su parque, e incluso algunos de los templos como el Akshardham o el de Loto.
Se puede optar también por llegar la “Ciudad Rosa”, como se conoce a Jaipur una ciudad donde además de palacios y mercados, podemos sorprendernos en la calle con elefantes utilizados como si fueran caballos.

Foto: @lejohan
Hacia el sur y con varios peajes en la autopista, en unas tres horas se puede llegar hasta la ciudad de Agra, que en algún momento fue capital del país y donde está una de las maravillas modernas, que sorprende al verlo en vivo, por más fotos que hayamos recorrido con su arquitectura.
Sin dudas, el Taj Mahal es un lugar fundamental de India y con unas horas en el lugar nos permitirá tener la sensación de plenitud emocional en un viaje intenso, pero que vale la pena.

Líderes ahora y hacia adelante
India es hoy el líder mundial en producción de leche, con 220 mil millones de litros al año, es autosustentable, proyecta exportaciones para el año próximo y se tiene la intención de tener a todo el rodeo bovino vacunado por primera vez en la historia para el año 2025.
Lentamente, los productores primarios que ordeñan a mano un promedio de 4 vacas cada uno, se irán tecnologizando para hacer crecer aún más al negocio en ese país.
Con industrias basadas en el esquema cooperativo, la diversidad de productos, la mejora en las líneas de proceso, pero sobre todo el control de calidad y el pago por ello es lo que hacen que este sea un sector que realmente crecerá en todos los estamentos.
Un país básicamente vegetariano, que tiene a la proteína de los lácteos como fundamentales para el consumo, que mejora la situación socio-económica de sus habitantes propone un futuro a mediano plazo de expansión que debe hacernos pensar en nuestras capacidades y en nuestras limitaciones.
Con apoyo político para crecer, la India está decidida a conservar por mucho tiempo este liderazgo mundial, apostando al mismo tiempo a la innovación y la investigación científica para consolidar la estrategia.

