En el tambo, ducha fría y más a la sombra
El calor puede bajar la producción de leche. La ducha antes del ordeñe es una práctica clave, pero sólo el 10% de los tambos tienen esta tecnología.

La agobiante ola de calor que terminó en los primeros días de enero fue la más importante de los últimos 100 años, según el Servicio Meteorológico Nacional, y la más severa que enfrentó la cuenca lechera de Santa Fe y Córdoba, en donde los vacas pasaron 22 días bajo condiciones de estrés térmico.
Un grupo de técnicos del INTA Rafaela analizó los indicadores de este primer tramo del verano y concluyó que el índice de temperatura y humedad (ITH), en promedio, fue de 76,9 puntos durante los 22 días de calor extremo. Estuvo casi cinco puntos arriba del valor límite que establece estrés térmico en los animales (72 ITH) y con el agravante de que se registraron picos muy elevados de 87,9 ITH en la cuenca lechera central, en los últimos días de 2013.
El problema es que la mayoría de los tambos todavía no están lo suficientemente preparados para enfrentar el calor. Por eso se pierden unos 300 millones de pesos cada verano por la drástica caída en el ritmo del ordeñe, según estimaciones del INTA.
En el trabajo del INTA Rafaela, que elaboraron los técnicos Miguel Taverna, Laura Gastaldi, Jorge Ghiano y Emilio Walter, se advierte que en este contexto el rodeo lechero, sobre todo las vacas en lactancia, presenta un alto riesgo de sufrir estrés térmico y se reconoce que la falta de infraestructura para mitigar las altas temperaturas complica el manejo.
El estudio indica que menos del 20% de los tambos disponen de sombra natural suficiente para todas las categorías de animales y que no llega al 30% la cantidad de establecimientos que cuentan con sombra artificial en potreros o corrales de encierre.
