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Hacienda

Lechería: los desafíos de la alta performance

Un especialista analiza y expone los desafíos de la alta performance dentro de la actividad tambera.

Por Ing. Agr. José Quintana | El Tribuno Campo

  • lecheria desafios alta performance
    Ademas afirma que el negocio de producir leche está en una transición hacia un nuevo paradigma.

El negocio de producir leche está en una transición hacia un nuevo paradigma, tanto internamente como a nivel global. El negocio de producir leche está enfrentando profundos cambios a nivel global.

Los precios convergen y los costos también, por lo que estamos dejando atrás el paradigma de las 2 lecherías, por un lado Estados Unidos y Europa con subsidios, altos costos y altos precios y por el otro Oceanía y Latinoamérica con bajos costos y bajos precios. Hoy es una competencia de todos contra todos.

Tres factores de la producción

En lo interno, tengamos presente que de los 3 factores de producción, tierra, capital y trabajo, nuestros tambos se encuentran compitiendo por el uso de la tierra en una de las regiones más privilegiadas del mundo para producir granos.

La pregunta es: ¿cómo hacer sustentable la actividad en este contexto de competencia tanto a nivel global por eficiencia, como en lo interno por el uso de la tierra?

La sustentabilidad tiene que ser económica, pero también atender de manera creciente al medio ambiente y a la sociedad.

En cuanto a la sustentabilidad económica, maximizar la productividad del recurso tierra parece ser parte de la respuesta. Para eso se necesita una enorme sinergia con los otros factores de producción, algo en lo que muchos de nuestros tambos se encuentran en desventaja, tanto en la competencia interna con la agricultura, como en la competencia frente a los productores de los países exportadores con los que debemos competir.

En el caso de la competencia con la agricultura se trata de una actividad mucho menos intensiva en capital, sobre todo capital de largo plazo, en un país de economía incierta y también menos exigente en cantidad y calidad de mano de obra.

Competitividad comparada

Cuando la competitividad se analiza respecto de los tamberos de otros países exportadores, en ellos la disponibilidad de capital es significativamente más alta en cantidad, plazos y a mejores tasas, algo sobre lo que poco podemos hacer. Pero también nos ganan en la capacitación de sus recursos humanos en todo el organigrama. Sobre este punto tenemos mucho para hacer.

En nuestra lechería hay una enorme dispersión de resultados físicos y económicos entre los tambos (aunque en muchos no hay datos).

Una de las mejores fuentes de información en este sentido es el Movimiento CREA.

Los resultados físicos y económicos de los tambos que forman parte de AACREA se dividen en cuartiles lo que permite analizar qué indicadores correlacionan en mayor o menor medida con el resultado económico.

Del análisis presentado por AACREA surge que la variable que más correlaciona con el resultado económico es la producción de litros libres de suplementación/Vaca Total/ha. Los tambos del cuartil superior se encuentran en 22,1 lts libres.

El segundo indicador es la productividad/ha, que en el cuartil superior en el ejercicio pasado alcanzó 13.213 litros/ha/año (el promedio país se estima en el orden de los 7.000 lts/ha/año) y finalmente la carga, que en el cuartil superior fue en promedio de 1,89 VT/ha.

Una primera lectura de los 3 indicadores permite concluir que los tambos a los que les va bien, en primer lugar producen y aprovechan mucho más forraje y tienen una mayor eficiencia de conversión de ese forraje en leche.

Forrajes y eficiencia de conversión

El primer factor, producir más forraje va de la mano de la utilización de toda la tecnología disponible para maximizar la oferta forrajera. En esto no hay demasiadas diferencias respecto de la agricultura. El segundo factor es la cosecha de ese forraje. En este caso ya las cosas se complican, porque cuando la cosecha de forraje es “a diente” ya entra en juego la vaca y fundamentalmente la gente. Es la gente la que definirá la eficiencia de cosecha. Si se trata de forrajes conservados, la importancia de la gente está dada por las pérdidas de conservación y suministro.

Pero la parte más compleja tiene que ver con la eficiencia de conversión. En este sentido, se analice por donde se lo analice, con el nivel genético de nuestros rodeos todo pasa a depender de la gente y el clima.

En una situación de clima normal, la calidad del forraje cosechado, el balanceo de dietas y que esa dieta balanceada llegue a la vaca depende de la gente. Una vez que el rodeo haya recibido esa dieta balanceada, que sea más o menos eficiente a la hora de convertirla en leche dependerá fundamentalmente de la situación reproductiva promedio del rodeo y de su sanidad, además de la genética lógicamente.

Si los días promedio de lactancia del rodeo son muy altos, seguramente la conversión no será la ideal, por eso la necesidad de seguir de cerca los indicadores reproductivos. Todas variables que dependen de la gente. Otra característica de los que les va bien es que sus sistemas tienen altos ingresos por venta de hacienda, tienen vaquillonas excedentes, algo que surge de tener guacheras con bajos porcentajes de mortandad, con objetivos de estar por debajo del 5%, recrías eficientes que apuntan a tener el primer parto a los 24 meses y bajos porcentajes de mortandad y rechazos de vacas. Nuevamente, y particularmente en la guachera, el factor humano es el que determina el éxito o el fracaso.

El factor trabajo

Como vemos, en cada indicador que se analiza aparece la gente como determinante. El gran desafío es que el factor de producción Trabajo esté a la altura de nuestros competidores en el mundo y al nivel de exigencia de apalancamiento con el factor Tierra en la competencia con la agricultura. Por eso una de las claves para que el tambo sea sustentable es tener gente capacitada, motivada, bien paga y con buenas condiciones de vida.

Más complicado es lo que tiene que ver con el factor Capital. Los fenómenos climáticos extremos ya son parte del sistema y el estrés en las vacas es una de las principales causas de la pérdida de productividad. Por lo tanto, el confort (sombra, ventilación, corrales o pistas de material, etc.) pasan a ser una necesidad que nuestros competidores resuelven haciendo free stalls con créditos a largo plazo, algo que en nuestro caso no parece posible al menos por ahora. Esta es una desventaja de nuestra lechería, que cada uno deberá ver, creatividad mediante, como manejar, lograr que las vacas estén confortables sin la enorme inversión que implica garantizar ese confort (en el orden de los 2.000 US$/vaca).

Si de alguna manera hay que resumir la sustentabilidad futura de los tambos hay que pensar en confort para la gente y para las vacas.

Finalmente el medio ambiente. El tambo no es una actividad agresiva con los suelos pero sí muy extractiva de nutrientes, devolverle al suelo al menos lo que le sacamos es parte de la sustentabilidad.

Manejo de efluentes

Los efluentes son una asignatura pendiente de la mayoría de los tambos del país y en poco tiempo habrá que actuar sobre este tema. Finalmente, en lo que se refiere a las emisiones y el aprovechamiento del agua, quien logre hacer lo que hacen los productores del cuartil superior de AACREA, estará emitiendo menos gases/lt de leche producido y estará produciendo más litros de leche/mm de agua llovida.

Los tambos argentinos tienen un gran desafío por delante, ya no sólo será competir con los mejores productores de granos que los rodean, sino también con los productores de leche más eficientes del mundo.

Las ventajas competitivas desde el punto de vista agroecológico las tenemos, todo depende de la gente.

* Especialista y Consultor en lechería

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