Insólito pedido de boicot del gremio de los trabajadores lácteos

La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera invitó a todas las empresas lácteas a que se sumen a un bloqueo contra La Sibila.

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Sucedió la semana pasada.

Sucedió la semana pasada.

17deJuniode2015a las08:08

No parece extraño que un sindicato lance un boicot contra una empresa particular. Tampoco que lo haga por un conflicto de encuadre gremial, que cada vez son más frecuentes. Pero sí resulta insólito que el gremio presione al resto del sector a acoplarse al bloqueo contra una competidora, bajo amenazas de ejecutar “medidas de acción directa” contra quienes no se sumen.

Lo antedicho sucedió la semana pasada. La poderosa Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (ATILRA), envió un comunicado a las diversas cámaras del sector invitando a todas las empresas lácteas a que se sumen a un bloqueo contra La Sibila, una de las principales fábricas del sector, ubicaba en Nogoyá, Entre Ríos, y perteneciente a la familia Boglione. ¿El motivo? Una vieja disputa porque los empleados de esa firma forman parte del Sindicato de la Alimentación, y no del lechero, que dirige Héctor “Chino” Ponce.

El bloqueo que propuso ATILRA a consiste en que todas las firmas del sector dejen de recibir la leche fluida que actualmente La Sibila está derivando a otras industrias, debido a la sobreoferta local y a la imposibilidad de procesarla ante la caída de las exportaciones de leche en polvo, que ronda el 25% respecto de los niveles del año pasado.

“Solicitamos a todas las empresas, y especialmente a aquella que se encuentran recibiendo materia prima de La Sibila SA, que se unan a ATILRA en este reclamo y cesen de modo inmediato la recepción antedicha, como modo de ejercer la presión necesaria para lograr que la referida empresa encuadre a su personal como corresponde”, dice el comunicado firmado por Ponce. Y añade que “a aquellas empresas que decidan no adherir a esta propuesta de obrar mancomunadamente, se les hace saber que ATILRA extenderá hacia ellas el conflicto, adoptando medidas de acción directa”.

El Sindicato de los lecheros, de muy buenos vínculos con el gobierno, es efectivo a la hora de ejercer presión. La mejor prueba de ello es que además de lograr muy buenas condiciones laborales y salariales para sus afiliados, también ha obtenido de las empresas lácteas algo inusual en otras actividades: que mes a mes realicen un “aporte solidario” para el propio gremio por cada uno de los trabajadores encuadrados.

Muchas Pymes se han negado y recurrieron a la justicia para evitar esos aportes compulsivos, pero las grandes empresas nucleadas en el CIL (a excepción de La Sibila) los han venido aceptando. ATILRA agrupa a unos 27.000 trabajadores que cobran salarios cercanos a los 18.000 pesos. E l aporte al sindicato por cada uno de ellos ronda el 10% del salario, con lo que el gremio recauda anualmente más de 500 millones de pesos.

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