La tecnología en momentos de crisis: inoculantes de alta performance, una inversión pequeña de alto impacto

Clave para una campaña en donde los productores necesitan redoblar esfuerzos para ser eficientes en sus actividades productivas.

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La tecnología en momentos de crisis: inoculantes de alta performance, una inversión pequeña de alto impacto
27deOctubrede2020a las09:09

En un contexto desafiante, la inversión en tecnología se destaca como aliado para perseguir mejores rendimientos.

En este sentido, Juan Pablo Brichta, presidente y director en I+D de Agro Advance Technology, la empresa nacional desarrolladora de bioinsumos (AgroAT), remarca el rol de los inoculantes de alta performance: una inversión de bajo costo en el planteo, con capacidad para generar un importante impacto productivo.

La recomendación se basa en el hecho de que hay muchos factores que no se pueden controlar, entonces, incrementar los rendimientos es la alternativa para maximizar el resultado. La tecnología, en este caso ligada a los inoculantes, es un aliado fundamental.

Brichta enfatiza que los inoculantes y biofertilizantes son herramientas de muy bajo costo para la producción que ofrecen una altísima respuesta económica: "Representan menos del 1 % del costo de producción, y logran diferenciales de hasta el 20 % en el rendimiento".

Un ejemplo es el Inoculante Phoebus Soja Mixx, que combina diversos microorganismos: "Hay algunos que se ayudan mutuamente", describe Brichta. "Utilizamos otra lógica en cuanto a la tecnología", agrega.

Este producto ofrece un nuevo concepto en biofertilización del cultivo de soja. Soja Mixx permite la coinoculación Bradyrhizobium japonicum, Pseudomonas fluorescens y Azospirillum brasiliense. Una tecnología innovadora que permite incrementos de más de 3qq/ha.

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Por qué tecnología en la crisis

Brichta remarca el concepto al destacar que el principal objetivo de una sociedad que quiera manejarse dentro de los parámetros de sustentabilidad, debe apoyarse en tres pilares estables y equilibrados: los aspectos sociales, económicos y ambientales, ya que el desarrollo sustentable de cualquier sociedad debe perseguir la mejora en la calidad de vida y el bienestar de sus integrantes.

"En un mundo tan complejo como el actual la definición conceptual de sustentable puede responder a diversas interpretaciones o, incluso, incorporar matices y variantes relacionadas con diferentes culturas e ideologías", comenta y agrega: "Cualesquiera sean esas diversidades, hay componentes del concepto de sustentable que, con mayor o menor gravitación, tendrían que permanecer como constantes en esas definiciones".

El objetivo de sustentable en un periodo de crisis como el que se afronta en esta campaña, reclama de los productores redoblar esfuerzos para ser eficientes en sus actividades, en pos del aumento de la productividad, es decir de sus resultados económicos: "Ese aumento de riqueza, según mi humilde opinión, puede conseguirse básicamente de dos maneras: explotando sus unidades productivas con mayor eficiencia y transformando los bienes producidos mediante el uso de las capacidades humanas e intelectuales de los integrantes de la sociedad, es decir aportarle valor agregado.

El presidente de AgroAT agrega que en una sociedad moderna y global, como la actual, esa actividad productiva, generadora de riqueza, tiene que estar necesaria y estrechamente vinculada con el dominio y uso de las tecnologías: "Entendemos que la necesidad de incorporar tecnologías en periodos de crisis debiera acentuarse, pero a veces se ven retraídas,  por la precaución de autoprotección que las condiciones coyunturales nos provocan, ante situaciones como las que hoy vive el campo argentino".

"Pero entendamos que si basamos los esfuerzos cada vez más en la producción, en ser más eficientes, más competitivos y productivos, seguramente el uso potentísimo y dinámico de las tecnologías, puede contribuir a que en situaciones como estas, podamos lograr todos estos objetivos", explica.

En este sentido, cada productor tiene que seleccionar aquellas tecnologías (biotecnología, fertilización, agroquímicos, etc.) que considera tienen ventajas competitivas para mejorar su producción. Esas tecnologías deben contribuir e impulsar, mejores metodologías y procesos productivos, ahorros de recursos para la satisfacción de nuevas necesidades.

De esta manera, "los productores más conscientes y responsables encontrarán nuevas oportunidades de generación de riqueza y apostarán decididamente por afrontar, con espíritu emprendedor, los retos que plantea el nuevo orden económico y geopolítico que está surgiendo de esta crisis local".

"El papel clave de la tecnología en el desarrollo productivo de un país está fuera de toda duda y/o discusión. El productor argentino posee el entrenamiento necesario para enfrentar los avatares que hoy surgen del clima de crisis, pero como dice el refrán 'siempre que llovió paro', es decir, que al final de todo tiempo malo surge uno mejor, que no hay que perder las esperanzas y el uso de un buen paquete tecnológico es necesario y fundamental, ya que si no lo hacemos no solo perdemos productividad, si no que podríamos debilitar gravemente los pilares que conforman la sustentabilidad", concluye.

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