Cómo vive el agrónomo argentino que se radicó en Estados Unidos

Joaquín Oliverio cuenta las nuevas tecnologías para el campo que podrían llegar a la Argentina; "El Estado y la gente le tiene mucho respeto al productor", destaca

Por
Cómo vive el agrónomo argentino que se radicó en Estados Unidos
02deJuniode2021a las07:58

"El Estado y la población en general tienen un respeto impresionante al productor, el tema de la comunicación de lo que hace el productor es increíble por parte de las empresas comercializadoras de productos agrícolas", cuenta el ingeniero agrónomo Joaquín Oliverio, que se radicó hace unos siete años en Little Rock, Arkansas, Estados Unidos.

En diálogo con el programa radial Valor Agregado, Olverio agrega: "Estamos muy cómodos, con ganas de volver de visita porque hace 3 años que no vamos". Al mismo tiempo, destaca: "Se consigue todo, menos la tira de asado y el matambre".

El agrónomo destaca que el productor argentino (que puede acceder) tiene un muy buen nivel de tecnología, con sembradoras de aplicación variable y aplicaciones selectivas: "Lo que veo es que en Estados Unidos hay una gama de nuevas tecnologías que ya se están probando masivamente en los campos, que pronto se van a comenzar a expandir. Hay que ver si el productor argentino lo va a poder pagar", añade.

Estas nuevas tecnologías incluyen imágenes satelitales con mayor definición, "a ultraescala". También se incorpora robótica en muchas empresas para bajar la necesidad de personas: "El recurso humano es complicado de conseguir, tanto en Estados Unidos como en Argentina".

Ver también: Imágenes NDVI gratis: agtech suizo-bielorrusa eligió a la Argentina para ofrecer el servicio sin costo a productores

Oliverio también cuenta que se están empezando a ver drones con aplicaciones de herbicidas y hasta siembras aéreas a través de estos equipos.

Sobre las pulverizaciones señala que no hay el problemas "con los vecinos", que no existe el temor a las aplicaciones que se evidencia en la Argentina: "En estados como Arkansas, Luisiana y Misisipi el 80 y 85% de los barbechos se hacen con avión. No aplica sobre la casa, pero se aplica normalmente. No veo que haya problemas donde la gente se queje". Si existe hace algunos años un control más estricto con deriva de productos, sobre todo por el Dicamba.

"El productor tiene libertad de qué cultivo sembrar y cómo hacerlo, pero el farmer es muy maicero, es un tema cultural. Después hay muchos subsidios y ayudas del Gobierno. El productor se vuelca a un cultivo u otro dependiendo a cómo está el mercado y a qué subsidio recibe", destaca.

Algunas de las ayudas del Estado tienen que ver con las prácticas de conservación: "Los ayudan si hacen siembra directa. Varía en función del estado y del condado".

En Estados Unidos, la mayoría de la producción se hace sin contratistas: "Tienen maquinaria propia y hay zonas del país en donde las superficies son más grandes y aparece la figura del contratista. Para adquirir esa maquinaria es simple: piden un crédito en el banco para incorporar herramientas para trabajar".

Olverio se refirió al cierre de exportaciones y manifestó: "Es una pena, es una película que vimos varias veces. Miremos a Estados Unidos, las principales exportaciones van a China, Canadá y México. Si vas a Argentina China es fundamental, pero sería importante poder exportar más a todos los países limítrofes". "En Estados Unidos la gran mayoría de las personas no tienen en cuenta lo que pasa en Argentina", agrega y cuenta que allá un kilo de carne cuesta entre US$ 22 y US$ 30 el kilo.

Ver también: Argentina ahora exporta inflación: se tensan los precios globales de la carne

Experiencia completa del agrónomo argentino

Sobre finales de 2020, también contó su experiencia a AgroPro, en diálogo con Ignacio Eguren (Ceo & Fundador) A cotinuación, la entrevista completa:

I.E. Joaquín, ¿Dónde estás viviendo ahora?

J.O. Estoy en Arkansas, hace 6 años que vivo acá.

I.E. ¿Por qué te fuiste? ¿Qué tal es Arkansas?

J.O. La historia es graciosa. Jamás hubiese pensado que me iba a ir de Argentina a trabajar a otro país. Siempre me encantó la parte productiva en Argentina. Hace 6 años, un amigo estaba viviendo en Arkansas hace un año y quería armar un grupo de ingenieros que manejen los campos acá, con empleados americanos, pero que las cabezas técnicas sean argentinas. Era una superficie de unas 13.000/15.000 ha y trajo a 3 argentinos. Yo ya estaba casado hace un tiempo, mis hijos eran chicos y creo que fue el momento justo para venir. La más grande tenía 2 años y medio y el varón 6 meses. Nos miramos con mi mujer y dijimos: nos vamos. Era una época de inflexión en Argentina, con todas las superficies que estaba manejando en ese momento. En el año 2013, el 90% de las superficies que manejaba eran sobre campo alquilado. El 85% de los contratos de alquiler se vencían ese año, al final de la campaña 2013. En julio me llamó mi amigo para preguntarme si me vendría a vivir acá y le dije que sí. Obviamente lo pensé un tiempo pero le dije que sí. En octubre me junté con el dueño de la empresa en Buenos Aires y en enero ya estaba acá.

I.E. ¿Cómo es Arkansas? ¿Qué tan grande es? ¿Dónde vivís?

J.O. Vivo en la capital de Arkansas. Cuando me dijeron que tenía que venir a Arkansas, tuve que salir a buscar un mapa para ver dónde estaba. Conocía Chicago, la zona maicera y todo lo que conocen la gran mayoría de las personas. Había venido a Estados Unidos pero no a estos lugares. Está en el centro-sur del país. Es el anteúltimo de los estados del centro del país. Debajo de Arkansas está Louisiana y hacia el norte están todos los estados del cinturón maicero. La ciudad en la que vivo es Little Rock. Para lo que es Estados Unidos, es una ciudad chica. Tiene un poquito menos de 200.000 habitantes. Es muy amplio, como es todo acá.

I.E. ¿La ciudad es tranquila? ¿Es segura?

J.O. La verdad que es muy tranquilo. Todos los estados del sur: Arkansas, Louisiana, Mississippi, Alabama, son los estados más pobres del país. Hay un gran nivel de pobreza pero la calidad de vida es muy buena para las personas de clase media. El costo de vida es muy barato. No hay muchas cosas para hacer, en el sentido de salir y gastar plata en Disney, por ejemplo. Acá no hay centros grandes de entretenimiento. Cada estado en el país tiene su apodo y el de Arkansas es “el estado natural”. La parte productiva está contra el Río Mississippi, que es el límite Este del estado. Little Rock está en el centro. Hacia el norte y hacia el oeste es todo monte y reserva natural. Está lleno de ríos, me hace acordar mucho a Bariloche. Little Rock tiene un lago muy grande, montañas, mucho pino. Es muy lindo. Es soñado.

I.E Cuando estaban armando la empresa allá, ¿Por qué buscaban “cabezas” argentinas? ¿Qué estabas haciendo acá?

J.O. Yo soy ingeniero agrónomo; me recibí en el 2004. Trabajé un año bajo relación de dependencia en Adecco. Hice muchas pasantías en el verano mientras estudiaba. Cuando me recibí trabajé cerca de Villegas. Después de un año, me abrí solo con mi hermano Francisco, que también es ingeniero agrónomo y nos pusimos a manejar 4 campos grandes en todo lo que era Sur de Córdoba y Norte de La Pampa. Estuvimos trabajando 4 años juntos y después con un poco de experiencia empezamos a buscar más clientes por separado. En el año 2013 manejaba 10.000 ha de producción para 4 clientes diferentes. Vivía en Pehuajó y hacía todo lo que era la dirección técnica del cultivo. Hacía de todo un poco.

I.E. ¿Quizás por eso te buscaban allá, no?

J.O. Es que el famoso “comodín” que somos la mayoría de los argentinos, es difícil de encontrar. Acá cada uno se queda con lo que le toca de su trabajo y no se mete en el área del otro. Allá en Argentina, por un tema de estructura, no tenés una persona para cada cosa. Uno tiene que tratar de hacer un poco de todo para que todo funcione. Cuando llegas a un país ordenado como es Estados Unidos, es una ventaja enorme. Por eso yo creo que la gran mayoría de las personas que vienen a probar suerte tanto acá como en otros países, y que tienen ganas de trabajar y hacer las cosas bien, tienen tanta suerte, les va bien. No era una empresa que estaba arrancando, sino que ya estaba en producción acá. Era una empresa americana con dueños argentinos. Habían crecido bastante, no les había ido muy bien con la gente que les estaba manejando los campos. Entonces decidieron probar trayendo gente argentina porque se sentían seguramente un poco más cómodos. Nos fuimos 4 ingenieros agrónomos. Por un tiempo en Little Rock éramos 5 familias de argentinos. Hoy estoy solo acá.

I.E. ¿Qué fue lo que más te impactó? ¿Cómo fueron esos primeros meses para acostumbrarse al cambio? ¿Hablas bien inglés?

J.O. Por suerte en el colegio había aprendido inglés bastante bien. Igual la tonada del sur es muy difícil. Al principio trataba de no hablar por teléfono. Cuando tenía conversaciones cara a cara era más fácil. Si veía que no me entendían, trataba de buscar otra explicación. El teléfono era lo peor. Que dejen mensaje en el contestador y después escucharlo 7 u 8 veces para tratar de entender qué era lo que me querían decir. El tema del lenguaje es cuestión de acostumbrarse. Lo que más me llamó la atención es la forma de producción en los estados del sur. Yo no estaba acostumbrado. Es totalmente diferente a lo que era la zona donde yo trabajaba; el oeste. Allá hay suelos de 85% de arena y acá son todos suelos vertisoles impresionantes que están todos nivelados a precisión, casi nivel 0. Lo que es manejo de cultivos era más o menos similar, como es en cualquier lado. Acostumbrarse a que las siembras de soja en vez de ser en octubre-noviembre, se hacen en abril-mayo-junio.

I.E. ¿Trabajaban sobre campos alquilados o propios?

J.O. Había parte sobre campo propio y parte sobre campo alquilado. Los 2 campos que a mi me había tocado atender, que eran uno en Louisiana y otro en el este de Arkansas, eran campos alquilados. Otro de los temas más importantes y que costó más tiempo fue el tema de la relación con el americano. No es que trajimos un batallón de gente argentina para operar los campos, sino que éramos nosotros nomás, trabajando a la par con americanos. No les gusta que venga alguien y les diga lo que tienen que hacer y menos un extranjero. Eso costó bastante. La verdad que productivamente nos fue muy bien.

I.E. ¿Cómo estaban organizados? ¿Tenían maquinaria propia? La figura del contratista, ¿tiene importancia o hay muy pocos contratistas?

J.O. En general, en Estados Unidos, hay muy pocos contratistas. Se empiezan a ver más en los estados del centro, como Kansas, Oklahoma, Dakota, en los estados grandes. Todo lo que es el cinturón maicero. Acá prácticamente el contratista no existe. La empresa en la que trabajaba en su momento utilizaba maquinaria propia y el único campo que hacíamos con contratista era uno de los campos que atendía yo; el campo de Louisiana. Era un farmer grande que tenía mucha maquinaria. Acá en el delta son todos campos desarrollados con riego, entonces tenés que entender cómo funciona el campo y cómo está diseñado para poder ser eficiente a la hora de regar. Una bomba quizás está conectada a 7 lugares distintos y entonces vos tenés que saber cómo están las cañerías abajo, cuántos de esos lugares podés tener abiertos para no perder caudal y esas cosas. Es un poco complejo y la verdad que era un beneficio enorme tener esta persona para que nos haga las labores y nos maneje el riego.

I.E. ¿En qué piensa el farmer? ¿Qué es lo que le preocupa? Acá nos preocupan las lluvias, qué pasa con los precios, si va a haber retenciones. Estamos pensando si nos conviene pesificar, hacer canje o pagar con tarjeta. Tenemos un montón de cosas en la cabeza y además está lo productivo. Allá, cuando arranca la campaña ¿en qué está pensando el farmer? ¿En qué se focaliza?

J.O. Tengo varios amigos farmers y la verdad que no los veo preocupados en absolutamente nada. Este año puntualmente porque es un año de elecciones. La gran mayoría no quieren que ganen los demócratas. En este último tiempo la única preocupación de ellos era el tema de precios, debido a la Guerra comercial con China. Este tema ya lleva bastante tiempo y los tiene molestos. El productor de acá es una persona que recibe subsidios por parte del Estado. Ellos preferirían no recibir subsidios, preferirían que el precio flote y que no les estén “manoseando” los mercados. Esos mercados, por el tema de la guerra comercial, no están totalmente normales y la verdad que ya lleva mucho tiempo y eso los tiene bastante preocupados. Más siendo un año de elecciones. Productivamente no hay preocupaciones. Los contratos de alquiler pueden llegar a generar algún que otro problema pero generalmente no hay mucho cambio de campos. Una vez que un productor se mete en un campo, es difícil que lo reemplacen, a no ser que haga mal las cosas. De vez en cuando se hacen algunos ajustes de alquileres pero el productor normal promedio vive con muy poco estrés.

I.E. ¿Qué cultivos manejan normalmente? Soja, maíz…

J.O. Acá el trigo se hacía bastante. Ahora se hace muy poca superficie en Arkansas. Los principales cultivos son: soja y arroz. Arkansas es el estado número uno en producción de arroz largo. Siembra 1.3000.000 acres, dividido 2.5 para hablar de hectáreas. Prácticamente todo el arroz se hace acá. Se hace maíz, algodón, algo de maní. La mayor parte del maní se produce en los estados de Georgia y Texas y también uno poco en las Carolina´s. Se está empezando en Arkansas y creo que eso va a pegar bastante fuerte.

I.E. ¿Lo están haciendo en suelos vertisoles o van buscando suelos arenosos por la zona?

J.O. El maní se hace en suelos livianos. Son suelos de 25% de arcilla, bastante limosos y algo de arena.

I.E. ¿Quién es el farmer que alquila campos? ¿Son vecinos que se agrandan? ¿Existe la figura del pool?

J.O. No existe una figura de pool. No hay una persona que junte plata para salir a sembrar. Generalmente son farmers que necesitan generar escala para poder ser más eficientes en temas costos y se empiezan a agrandar. Acá el farmer tiene un hijo y el hijo quiere arrancar a sembrar. Entonces tienen que salir a buscar más superficie porque con los 1000 acres que antes hacían no se puede vivir más. Generalmente son farmers que buscan generar más escala.

I.E. ¿Ahí en la zona los chicos se están quedando?. Tenemos un productor conocido, Lee Trimmer, y el me cuenta que los chicos se están yendo a la ciudad y que está quedando la gente grande en los campos.

J.O. Acá es exactamente igual. La gran mayoría de los chicos se va hacia las costas. El de clase media que quiere estudiar generalmente se va a las ciudades más grandes. Les parece muy chico todo esto. Yo creo que eso pasa a nivel país en todos lados.

I.E. Creo que todos buscamos la ciudad o el ruido. Ahora con todo esto de la pandemia la cosa parece estar cambiando un poco y nos estamos yendo un poco más al interior.

J.O. Si, tal cual.

I.E. ¿Cuáles son los rindes normales para la zona? ¿Qué rindes de indiferencia tienen? ¿Cómo es la estabilidad?

J.O. Esta es zona de tormentas tropicales en época de cosecha. Tuvimos una hace poquito: La Laura. Por suerte pasó un poco más hacia el oeste y zafamos de agarrar tanta lluvia. Tuvimos algo de daño nomás en 2 o 3 campos pero llovió entre 200 y 300 mm. Mientras sea lluvia no pasa nada. El tema es cuando llueve y agua. Los cultivos que más se afectan con ese tipo de tormenta son el maíz, que está prácticamente listo para cosechar, y el arroz. Si viene agua sola, el arroz zafa. Si viene agua con viento, eso hace un desastre. Por suerte no hubo tanto viento, solamente en zonas muy puntuales. Volviendo a tu pregunta del tema de rindes. Si no te agarra una tormenta tropical en época de cosecha, un rinde de un farmer bueno de la zona son unos 15.000 kilos por ha de maíz y unos 5.500 kilos de soja.

¿Conoces los indicadores de tu negocio en tiempo real?

I.E. ¿ Con qué costos en un campo alquilado?

J.O. Rindes de indiferencia de maíz para ese paquete tecnológico unos 12.000 kilos y soja unos 4500/5000. Capaz que ahora un poquito más por el tema del precio.

I.E. El riesgo productivo no es tan diferente al que tenemos nosotros acá, ¿no?

J.O. La verdad que los últimos 4 años los números son muy ajustados. Si no fuese por las ayudas del gobierno, el productor no hubiese metido un mango en el bolsillo. Justo con estas ayudas sale prácticamente hecho.

I.E. ¿Esas ayudas en qué consisten? ¿Los cubren de los precios, de los rindes?

Tenés diferentes tipos de programas. Algunos que te ayudan a cubrir precios, que son subsidios a un precio mínimo. Se setean los precios al principio de la campaña y el gobierno te paga un porcentaje de la diferencia si el promedio del año fue menor a ese valor mínimo. Es un programa que salió hace varios años. Con el tema de la guerra comercial, todo lo que es el MFP. Dos años seguidos fueron pagos con cheque directamente al bolsillo. El primer año fue un pago fijo por volumen de producción por ha que hizo cada uno de los productores. Cada productor reporta su rendimiento. El segundo año fue un precio fijo por condado. En función del condado, el gobierno hizo una fórmula y te pagaba una suma de dolares fijos. Este año, por el tema del COVID-19, también sacó un programa que fue bastante más diferente a los otros programas, pero hubo una ayuda para el productor que se había quedado con grano del año anterior.

I.E. Están con bastante ayuda. ¿Eso se efectiviza rápido o quizás es un poco lento, como lo que viene del Estado?

J.O. Generalmente es al final de la campaña, así que viene bien.

I.E. Es como si fuera parte de la cosecha.

J.O. Exacto. Por ahí llega un poquito más tarde, en noviembre o diciembre, pero financieramente llega bien. Hay otros programas del gobierno, por ejemplo, los de conservación, que son esos programas que nacieron en los 80´ para sacar campos marginales que estaban en producción y ponerlos en pino o en pastizales, para minimizar la erosión. Esos pagos, que generalmente son contratos a 10 o 15 años con el gobierno, se hacen a año vencido. Te pagan en septiembre. En lo que respecta a ayudas de cultivos, es sobre año calendario. El farmer prefiere no recibir esas ayudas, le encantaría no recibirlas y producir y vender su grano al precio que él quiera.

I.E. Respecto a la vida del farmer, ¿cómo es allá? Nosotros tenemos un amigo: Lee. Es un chico americano que vino a los 26 años a Argentina. Estuvo viviendo y produciendo 18 años acá. El campo de la familia le había quedado chico. Luego compró un campo y hace 2 años volvió a Missouri. Nos reímos con él porque cuando estaba en Argentina, gran parte de su tiempo, que es la vida normal del productor, es ir a las agronomías a tomar mate y café. La primera semana que se fue a Missouri le dieron la moto y a monitorear. Se terminó toda la vida social. ¿Cómo viven allá los productores y los asesores? ¿Cómo es un día típico?

J.O. La verdad es que es bastante intenso. Obviamente, no hay siesta. Es duro acostumbrarse y acá te mata el calor en verano. Acá arrancan muy temprano. A las 5 de la tarde, obviamente no siendo época de siembra o de cosecha, durante el año tratan de meterse en su casa con la familia. Los ingenieros suelen recorrer los cultivos bien temprano por la mañana. Arrancan a las 6 de la mañana por un tema de calor y trabajan todo el día pero a las 5 de la tarde ya tienen vida familiar.

I.E. ¿El ingeniero trabaja para un farmer o para varios como acá? ¿Cuál es el rol del asesor?

J.O. Tenes 2 tipos de ingenieros: los chicos que estudian y montan su propia empresa y le manejan cultivos a productores y hacen los monitoreos; y los chicos que estudian y trabajan en una agronomía vendiendo insumos y además brindan el servicio de seguimiento de cultivos a los que les compran esos insumos. Generalmente si vos le compras todos los insumos a una agronomía, te brindan ese servicio gratis. Está incorporado dentro del precio de los insumos que vos comprás.

I.E. ¿Cómo es la compra de insumos? ¿Cómo se relaciona el productor con la agronomía? ¿Son muy fieles a una sola agronomía?

J.O. Depende de cada productor. Cuando llegué, me dio la sensación de que eran muy fieles pero hoy en día el número está muy justo, entonces la gran mayoría ahora están buscando un mejor precio. Tratan de comprarle todo a la agronomía con la que vienen trabajando, pero si tienen mejor precio para comprar por otro lado lo hacen. Después está la empresa FBN, que arrancó hace unos años en el cinturón maicero pero tomó bastante fuerza y ahora se ven muchos galpones acá en el sur. Era el principal cuello de botella que ellos tenían. No tenían galpones, entonces la logística de esos insumos, ej: si vos comprabas un bidón de glifosato y querías aplicar el lote mañana, por ahí no llegaba a tiempo. Ahora tienen bastantes galpones alquilados en varios lugares estratégicos y ese tema logístico mejoró mucho. Eso está generando que las agronomías tengan que ajustar el lápiz para dar un mejor precio porque sino pierden mucho mercado.

I.E. Para los que no conocen FBN: su lema es democratizar los precios, que en nuestro rubro no son del todo transparentes. Una cosa tiene diferentes precios según el volumen, la logística, la forma de pago y es algo que quizás no se habla mucho. Ahora con la comunicación son más públicos pero antes de Whatsapp, era otra cosa. Allá están haciendo acuerdos con productores a los que les pagan el 7% para usar sus galpones cómo depósito. Lo empezaron a hacer hace 3 meses. Alquilan espacios. El productor se tiene que encargar de bajar la mercadería y después cuando algún cliente de FBN va a buscarla, se la entregan. De esa manera resuelven el tema logístico que comentaste que tenían en un principio.

J.O. No sabía eso. Sé que funcionaba muy bien en el centro, pero acá en los estados del sur no estaba funcionando bien por ese tema logístico. Es como un Agrofy en Argentina.

I.E. Si, es parecido. Es como marketing para proveedores. FBN tiene marca propia y venden insumos y se encargan de la logística. Agrofy conecta a los que visitan su página o los lugares de donde se conecta, con el proveedor. No tienen marca propia ni participación directa en la comercialización. Conecta a las dos partes.

J.O. Con FBN empezó a tomar fuerza todo el tema de genéricos.

I.E. Lo que está bueno es decir: la genética de esta marca de soja también está en estas otras marcas y estos son ensayos de tu zona. Es una movida grandísima la que está haciendo FBN.

J.O. Exactamente. Viene tomando fuerza bastante este último tiempo. El productor tiene que tratar de hacer lo máximo posible para eficientizar los costos en los cultivos, gastar la plata en el ambiente que le va a rendir y tratar de pelear los precios. Los números cambiaron, no son lo que eran antes, con un maíz a 8 mangos.

I.E. Ellos tienen una membresía de un año que tiene un costo de 600 USD y tenés acceso a esos ensayos y podés ver a qué precios están comprando insumos en la zona. Para participar podés decir a qué precio compraste tus insumos y tenés que escanear la factura para validar ese dato.

J.O. Está muy bueno.

I.E. ¿ Cómo paga el productor allá? Canje, cheque, efectivo...

J.O. El canje no existe. Todo en efectivo. Esas son las cosas que me impresionaron cuando llegué, todo el tema de la logística, la forma de pago, lo que es cargar un camión. En uno de los campos que yo manejaba estábamos a 20 millas del río Mississippi y enviamos siempre desde el lote derecho al puerto. La primera vez que llegamos, cargaba el camión y se iba, sin papeles, sin nada. El camionero se iba al puerto y no le pedían ni un papel. Llegamos e implementamos todo lo que son nuestras cartas de porte, donde uno tenía la información básica de lo que se estaba mandando. Pusimos balanzas en todos los campos, empezamos a hacer nuestra cosecha, traíamos argentinos a hacer control de cosecha. Los que trabajaban con nosotros abrían los ojos y no entendían qué estábamos haciendo. Esa primera etapa fue interesante, tuvimos que arrancar y hacer todo desde cero. El tema de la logística es una de las cosas que es impresionante cómo funciona acá. Cuando te contaba que manejaba allá esa superficie en Argentina y cuando vine para acá de lo único que pensaba era de temas agronómicos. El tema logístico no es un problema. Si a vos se te escapa un lote para aplicar con herbicidas, si lo querés aplicado en 4 horas, lo tenés. Llamas a la empresa de pulverización y si tiene el viento correcto vos no ves un bidón de glifosato. Llamas al aplicador y él llama a la empresa donde vos comprás los insumos, se conectan, hacen el envío al hangar, cargan y se aplica. A las 3 o 4 horas ya tenés todo aplicado. La verdad que eso es un espectáculo.

I.E. Ese contratista se encarga de la logística de los insumos.

J.O. Si. Eso es para aplicadores aéreos. La empresa donde yo trabajaba en su momento tenía maquinaria menos de lo que era aplicación de herbicidas y de fertilizantes, entonces todo eso lo hacíamos tercerizado. De eso sí hay contratistas: aplicaciones al voleo de fertilizantes, mosquitos y aviones para aplicar.

I.E. ¿Y cómo haces con la logística? ¿A quién le pedís los camiones? ¿Hay centros de transporte, hay cooperativas?

J.O. La gran mayoría de los productores tienen sus propios camiones. Dependiendo del tamaño de la operación, tienen una flota. En época de cosecha, contratan gente temporal que los maneje. Hay muchos mexicanos trabajando en el campo, como en todo Estados Unidos. También hay mucho trabajador local. Son personas grandes que han trabajado en el campo en su momento y se han retirado y hoy manejan un camión en época de cosecha para ganarse unos mangos. Después tenés empresas de transporte. Nosotros, por ejemplo, teníamos 2 o 3 camiones y trabajamos con empresas de transporte. Tenés 4-5 brokers a los que podés llamar y si ellos no lo tienen te lo consiguen. Pagas una tarifa fija dependiendo la distancia. Generalmente contratas lo que es flete largo, que en realidad nunca es largo. Vas a alguna planta cerca. El delta es muy angosto. En el campo en el que trabajaba en Arkansas estábamos a 45 km del río; entonces íbamos derecho a las plantas grandes. El mismo camión por ahí hace 3 o 4 viajes, porque las descargas son rápidas. Los caminos generalmente están todos asfaltados. Eso es un abismo de diferencia entre Argentina y Estados Unidos.

I.E. ¿Extrañas los alrededores de La Toldería? Acá cerca de nuestro pueblo.

J.O. Los caminos de tierra. Se extraña eh.

I.E ¿Qué extrañas? ¿Qué tiene de bueno Estados Unidos? ¿Qué tiene de bueno Argentina?

J.O. Lo que más extraño es el tema social. El americano es muy frío. Tenemos algunos amigos americanos, pero no es lo mismo. Te sentís sapo de otro pozo. Extraño la familia, que los chicos no puedan disfrutar de sus abuelos, de sus tíos. Después en el día a día es muy lindo. Laboralmente es un espectáculo, trabajas con una tranquilidad enorme. Salís a la ruta y sabes que no vas a tener ningún problema. Hay muchas autopistas, rutas con muy poco tráfico. En ese sentido es muy ameno.

I.E. Un ingeniero que quizás acá tiene la posibilidad de trabajar en una agronomía o monitorear, alguien que recién arranca, ¿puede ir a Estados Unidos y empezar a trabajar y progresar o es muy difícil?

J.O. Es difícil por el tema de papeles. En Estados Unidos y más en esta última presidencia de Trump, el tema de la inmigración se hizo muy complicado. Es difícil tener los papeles correctos y necesarios para poder trabajar legalmente. Dejando ese tema de lado, a cualquier persona que tenga ganas de trabajar, hacer las cosas bien y empujar todos los días le va a ir bien. Te aseguro que no conozco a nadie que haya venido con ganas de trabajar y que haya laburado fuerte, que no le haya ido bien. Yo creo que la principal limitante hoy es el tema de los papeles. En mi caso suerte la empresa que me trajo pudo hacerme la visa y ahora estoy trabajando en otra empresa que me tramitó la residencia permanente, la Green Card. Eso ya te da mucha más tranquilidad. Con una empresa vos estás atado a la empresa que te trajo y con una Green Card es como tener la ciudadanía prácticamente.

I.E. Tenés el pase en tu poder.

J.O. Exacto. Y dura 10 años.

I.E. ¿Qué planes de vida tienen? ¿Cómo ves Estados Unidos y cómo ves Argentina? Pensando en tus hijos, ¿te gustaría quedarte allá para darles una educación diferente a la que pueden tener acá?

J.O. Cuando lo pensamos con mi mujer hace 6 años y vinimos para acá, pensábamos que era algo temporal. Sabíamos que por ahí nos íbamos a quedar entre 5 y 7 años, siempre teniendo la idea que Argentina en algún momento iba a cambiar. Obviamente que acá siempre llegan las malas noticias, pero la verdad que cada día que pasa, hoy estoy pensando cada vez más en tener la ciudadanía y quedarme acá. Me encantaría volver. Me encanta la zona donde me desarrollé profesionalmente, el oeste de Buenos Aires, sur de Córdoba, La Pampa. Dejé muchos amigos, una casa, un montón de cosas. Ideas o proyectos para hacer con mi papá, que también es ingeniero agrónomo, mi hermano que vive en Pehuajó y también es ingeniero. Cosas que queríamos hacer juntos y que quedaron a un lado porque yo vine para acá, pero hoy con 4 hijos, 2 de los más chicos son americanos, se hace difícil. Los dos más grandes ya van al colegio, ya estamos como muy instalados. Cada día que pasa Argentina anda peor y acá se vive con una tranquilidad enorme. Hoy por el momento no tenemos idea de volver. Estamos pensando en quedarnos acá y tener la ciudadanía, más que todo porque ya tengo 2 chicos americanos, entonces no quiero estar dependiendo el día de mañana de que ellos se quieran quedar acá a desarrollarse profesionalmente y depender de una visa para poder entrar. Si algún día vuelvo, quiero tener la libertad de entrar y salir como me plazca para venir a visitarlos.

I.E. Suena muy lógico. ¿Cómo hacen con el idioma? ¿Cómo se organizan para hablar un poco de español y un poco de inglés con los chicos?

J.O. Mi mujer es argentina. En casa se habla 100% español. Es una regla que se cumple a rajatabla. Obviamente los chicos cuando están jugando entre ellos, lo hacen en inglés y uno trata de que hablen en español. La verdad que hablan muy bien. Incluso la que nació acá, que tiene 4 años, habla perfecto español. Un lujo. En el colegio hacen vida totalmente en inglés: con sus profesores, con sus amigos. No es como en Miami que podés resbucartela con latinos. Acá hablás inglés o no te comunicas con nadie. No te queda otra.

I.E. Es espectacular. Los chicos son mucho más maleables. Dentro de Estados Unidos, ¿les gustaría vivir en otro lugar? ¿Han pensado en alguna otra oportunidad o están conformes allá?

J.O. La verdad que llegamos directo a Little Rock y nos encantó. La ciudad es muy linda, es relativamente chica, pero al ser la capital de Arkansas tiene una muy buena infraestructura. Hay muchas autopistas, no tenés el problema de tráfico típico de las ciudades grandes. Tenés muy buenos colegios y centros de salud. Tenés un aeropuerto que es relativamente chico, entonces entrás y salís muy rápido. Nos encanta vivir acá. Laboralmente hoy mi trabajo está muy enfocado en todo lo que es Arkansas y Louisiana. Tenemos algo en Mississippi también, que está un poquito más lejos pero los viajes se hacen muy simples con el tema de autopistas. No hemos pensado en irnos para otro lado porque hoy mi trabajo es acá. Estaríamos dispuestos a pensar en mudarnos si es por un crecimiento profesional, tanto para mi o para mi mujer si le llega a tocar la oportunidad. Hoy por el momento estamos muy cómodos acá.

I.E. El título, ¿tuviste que validarlo?

J.O. No tuve que validar el título. Yo veo que en Argentina están con todo el tema de las recetas agronómicas para poder aplicar, y que cada provincia tiene su propia receta que hay que firmar. Acá no se pide nada de eso. Yo sacaba órdenes de trabajo para hacer aplicación en un lote y nunca nadie me pidió nada. No sé si en la agronomía tendrá que firmar el que me vende el producto. Por ahí eso sí pasa pero yo nunca me enteré. Como productor manejando cultivos en mi campo nunca tuve que firmar una receta agronómica. Obviamente, me pidieron el título cuando saqué los papeles para que me den la visa, porque tenés que ser profesional.

I.E. Ya que mencionas las órdenes de trabajo y que es un tema que nos apasiona, ¿cómo las hacen allá?

J.O. No existen las órdenes de trabajo. Nosotros cuando arrancamos tuvimos que hacer nuestras cartas de porte y nuestro formulario de OTs. Yo hace 4 años que ya no estoy en la parte de producción. Es lo que más me gusta hacer y hace un tiempo que no lo hago.

I.E. La empresas en la que estás vos, ¿está comprando campos y los mejora? ¿Cómo es el negocio?

J.O. Te cuento la historia. Yo estaba trabajando en esta empresa que me trajo a Estados Unidos y la empresa actual en la que trabajo compró uno de los campos. Así es como los conocí. En ese momento estaban creciendo bastante en el delta y necesitaban a alguien local que empiece a hacerse cargo del manejo de todos sus campos. Los que compramos en su momento en el 2015/16/17 eran campos a desarrollar, para mejorar el sistema de riego, necesitaban trabajos muy intensivos que hay que estar arriba para que se hagan las cosas bien. Necesitaban a alguien que esté en el día a día y así es como me sumé al equipo. Hace un poco más de 4 años que estoy con ellos. Las oficinas están en California. Es una empresa chica, somos 12 personas. Es un fondo de inversión que se dedica a comprar campos, a desarrollarlos y a darlos en alquiler. Yo me encargo, junto con otra persona que vive en Louisiana, que es un farmer grande, tiene mucha superficie y además trabaja con nosotros. Nos ocupamos del manejo de todos los campos en el sur: Arkansas, Louisiana y Mississippi.

I.E. Espectacular. No los venden. Los alquilan.

J.O. Los alquilamos. Obviamente el día de mañana esos campos se irán a vender, porque son de gente que pone plata para invertir. Son fondos que se van venciendo. El primero es a 10 años y el segundo fondo no tiene plazo. Está piola porque te permite hacer inversiones que nunca sabes cuando se van a pagar. El tema de los drenajes, por ejemplo, en Estados Unidos que hay tanto drenaje por todos los lotes en el cinturón maicero. Nunca sabes cuando se va a pagar esa inversión. Es muy cara y quizás los próximos años sean secos. Entonces si hiciste una inversión y en estos campos en donde el fondo no tiene plazo y no tenés que venderlos en un determinado tiempo, está buenísimo que te permita hacer ese tipo de cosas.

I.E. Y una parte del fondo también invierte en startups o en empresas de base tecnológica, ¿no?

J.O. Exactamente. Parte de la plata de estos fondos los invertimos en empresas de tecnología y todas esas son startups relacionadas al agro, con la idea de poder hacer una sinergia entre esas empresas, darles soporte desde la parte técnica y también ofrecerles los campos nuestros para probar esas tecnologías. Hoy tenemos inversiones entre 15 y 20 empresas. Eso se maneja todo desde la oficina de California. El 80% de la plata se invierte en campos y el resto en empresas de tecnología.

I.E. Espectacular. Muy interesante.

J.O. Si, está muy piola. Yo estoy enfocado 100% en el tema campos. Hoy en todos los campos del sur tenemos 35 farmers y trabajamos en conjunto. Eso lleva su tiempo.

I.E. Tenés para entretenerte. ¿Estás todo el tiempo con el radar en la búsqueda de campos?

 

J.O. Sí, siempre. Todavía tenemos plata para invertir, entonces siempre estamos buscando. Estamos más focalizados en las zonas actuales, no queremos abrir zonas nuevas por el momento. La idea es crecer en las zonas donde ya tenemos campos. Manejo las relaciones con los farmers, los alquileres, el seguimiento de los cultivos. Los campos siempre tienen cosas que mejorar. Otra parte de mi trabajo implica todo lo que es el análisis de los campos a la hora de evaluar una potencial compra. Esa es otra de las cosas que llama la atención acá, el nivel de información que tenés para analizar esos campos. La capacidad de recopilar información de manera rápida y de forma gratuita es impresionante. Es muy útil.

Temas en esta nota