Hasta US$ 100 por hectárea: la empresa argentina que paga incentivos a productores para regenerar suelos y capturar carbono

Buscan que los productores de carne y granos sean también productores de carbono y biodiversidad; "Pagamos por el resultado ecológico", explica uno de los fundadores

Hasta US$ 100 por hectárea: la empresa argentina que paga incentivos a productores para regenerar suelos y capturar carbono
06deEnerode2022a las11:53

La regeneración es un nuevo paradigma productivo que busca devolverle la vida al suelo, recuperando sus funciones biológicas. En 2013, Ovis 21, empresa pionera en ganadería y agricultura regenerativa en Argentina, fundó una escuela que se dedica a enseñar y aprender actividades que promuevan estas prácticas en las comunidades.

Agricultura y ganadería regenerativa en Argentina

“Mi papá es asesor, se dedica a pastizales hace 40 años y estaba obsesionado con la degradación de suelos. En 2003 fundó Ovis 21 y se encontró con las ideas de Allan Savory, creador del manejo holístico. Es una empresa B que promueve una forma de hacer ganadería que permite regenerar la tierra al mismo tiempo que se mejora la producción”, contó Pablo Borrelli, licenciado en Economía y co-fundador de Ruuts.

“Cada vez hay más ruido de las empresas queriendo ir hacia la neutralidad decarbono. Buscan reducir su huella y lo que no pueden mitigar, lo compensan con proyectos que puedan sacar carbono del aire, como plantar árboles o capturar carbono en el suelo en el caso de la agricultura y ganadería regenerativa”, explicó el emprendedor y contó que existen distintas formas de acompañar a los productores en su transición hacia la regeneración: a partir de capacitaciones, con asesoramiento técnico a campo y con el monitoreo de resultados ambientales.

“Hace 3 años se está midiendo esto simultáneamente en 30 países con un protocolo del Instituto Savory que se llama Ecological Outcome Verification que lo que hace es medir 3 variables a nivel campo de resultados ecológicos: uno es la biodiversidad, la tasa de infiltración de agua, y el stock de carbono en suelo”, detalló.

Ruuts: pagar por hacer las cosas bien

En el 2016, Pablo y su hermano se sumaron a la empresa familiar y decidieron darle una vuelta de rosca al negocio: “Hay una oportunidad muy grande de que los productores de carne y granos pasen a ser también productores de carbono y biodiversidad. Que las funciones del ecosistema que ese productor empieza a recuperar por su cambio en la forma de hacer las cosas dé valor económico que sea un incentivo extra en esta transición”, expresó Borrelli.

Con eso en la cabeza hace un año crearon Ruuts como puente de estos dos mundos, con una fuerte pata en el campo en el vínculo con los productores que ya están haciendo esto. “Ruuts es como un spin off de Ovis 21. Nos dimos cuenta que podría escalar muchísimo más rápido si nosotros generamos un canal extra de incentivos financieros, es decir se les paga directamente por el resultado ecológico de capturar el carbono”, detalló el co-fundador. 

¿Cómo funciona Ruuts?

Ruuts es una plataforma que permite a empresas y productores promover la regeneración de suelos a gran escala a través de la compensación de su huella de carbono. Emite y comercializa créditos de carbono generados por productores agropecuarios y que fueron verificados por una tercera parte de expertos independientes.

“Para un productor hoy en día participar del mercado de carbono es muy difícil, no saben ni por dónde empezar. Estamos armando una plataforma donde estos créditos van a estar disponibles y las personas los pueden comprar fácilmente”, explicó el co-fundador. 

Los créditos tienen un valor de mercado, dependiendo la capacidad de captura y lo que secuestró el predio es una ecuación de cantidad de crédito multiplicado por el valor de los créditos: “Un crédito sale entre 10 y 15 dólares, lo que equivale a una tonelada de dióxido de carbono y para un productor puede significar entre un 5 y 100 dólares por hectárea por año dependiendo la zona en la que esté. Los créditos son del productor, los transacciona a través de la plataforma, donde las empresas van y compran y le termina ingresando a la cuenta una plata por haber logrado un resultado ambiental”.

Respecto a la inversión inicial, es muy baja: “Lo que paga el productor son los monitoreos, es decir que haya un técnico acreditado a su campo a medir. Después al final del proceso, hay una verificación de tercera parte y ahí ya se generan los créditos. Ruuts cobra un fee en la transacción”, explicó.

El certificado representa que se evitó la emisión o que se removió de la atmósfera el equivalente a 1 tonelada de CO2e. Ruuts emite los certificados a partir de datos de campo verificados con el Ecological Outcomes Verification:  “El carbono tiene una primera medición que es un muestreo aleatorio en el campo, se va hasta 30 cm con un calador en distintos puntos, se hacen muestras compuestas y lo que se instala es la línea de base. El productor empieza a hacer una agricultura o ganadería regenerativa y lo que se espera es que eso capture carbono. Dependiendo la zona del país, la historia de manejo, el tipo de suelo, se esperan distintas tasas de secuestros”.

Respecto a las ganancias obtenidas, el emprendedor contó que para campos ganaderos es un número muy importante en relación al margen bruto que hoy están teniendo por hectárea: “En algunos casos llegás hasta duplicar el margen con una buena captura de carbono. No tiene costo incremental, acompaña lo que se está haciendo, no hay que salir a comprar nada, entonces es muy atractivo. Para casos exclusivamente agrícolas ya empieza a jugar un poco más el precio de los granos que puede ser más o menos significativo”. 

Corrientes: primeros resultados

Los primeros datos que tienen son de Corrientes, donde recuperaron 7 toneladas de dióxido de carbono por hectárea por año. 

“Lo que tenemos también son muchos campos con línea de base pero todavía no tenemos la segunda medición porque hay que esperar entre 4 y 5 años para calcular el delta de carbono. Una vez que pasa ese período y se acumuló una buena diferencia se vuelve a medir y a partir de ahí eso pasa por un protocolo donde hay un análisis estadístico de la información para ver si la captura es estadísticamente significativa, se hacen unos descuentos de emisiones y eso termina generando un resultado neto de créditos a generar”, explicó Borrelli.

Actualmente tienen 400 productores de 23 provincias, con 1.000.000 de hectáreas registradas en Ruuts para participar del mercado de carbono. “Hay mucha variedad, no todos están haciendo agricultura y ganadería regenerativa, tenemos alrededor de la mitad que ya están haciendo prácticas, la otra mitad tienen interés pero aún no saben cómo empezar”, aclaró.

Ruuts trabaja con productores mixtos en todo el país, que tienen entre 100 y 50 mil hectáreas y recientemente con productores de Chile y Paraguay que se quieren sumar en esta red: “Somos los primeros en hacer esto de forma escalada. Está tomando un envión con nuevas generaciones que vienen con otra cabeza, un poco de presión del mundo hacia el agro que tiene que dar más respuestas y encuentran en la regeneración un lugar donde pueden sostener y mejorar su negocio y plantarse como parte de la solución”, contó Borrelli..

Y agregó: “Esto requiere cambios en serio. Hay una tendencia a decir ´retocamos un poco esta práctica y ya estamos regenerando´. Esto es un cambio de paradigma, es cultural, es una manera distinta de pensar el negocio y trabajar a favor de la naturaleza”.

No son solo prácticas

Lo primero que dicen desde Ruuts es que no es un tema de prácticas sino más bien de medir los resultados: “Para nosotros, regenerativo es el que mide regeneración. Hay mucha gente que incluso haciendo algo mucho más básico como mover las vacas piensan que con eso se está regenerando la tierra. El 90 % de los productores que mueven las vacas siguen sobrepastoreando igual. Con lo cual no es un tema de prácticas, es un tema de resultados”. 

Por eso, destacan la importancia que tiene el monitoreo de resultados ambientales que se creó para poder saber qué cosas llevan a la regeneración, sin entrar en un empaquetado de prácticas. “Al final uno hace todo el check list y va al campo y está igual que antes o peor. Nosotros defendemos a capa y espada que la regeneración es la que se mide”. 

“Cuando un productor cambia el paradigma termina cambiando prácticas y tiene mucho que ver con el imitar a la naturaleza: en ganadería, mover los animales con tiempos de descanso acordes al ambiente donde uno está trabajando; en agricultura tiene que ver con el suelo siempre cubierto con plantas vivas, agregar la mayor biodiversidad posible, plantas perennes, promover ambientes fúngicos, mínimo uso de agroquímicos”, explicó y aclaró que todo esto depende del contexto y las herramientas que tenga el productor, un campo en Patagonia no tiene nada que ver con un campo en la Cuenca del Salado.

Una semilla que crece

Ruuts tiene un poco más de 1 año de ser un boceto a una empresa constituida, con inversores: “Somos 5 en el equipo. Levantamos una ronda pre seed, un capital mínimo para validar el producto y estamos en el proceso de usar esos recursos para hacer una primera iteración, mostrar que hay productores dispuestos a participar de esto y empresas dispuestas a pagar por ello para escalar el proyecto”. 

Respecto a los objetivos, Pablo contó que el desafío es ir llevando las dos líneas de trabajo al mismo tiempo, por un lado la oferta, crecer a nivel vínculo con los productores y ser su aliado para poder participar de este mercado y al mismo tiempo que cada vez más empresas se sumen para abarcar, en cinco años, 5 millones de hectáreas. “Para lograr eso tenemos que ir desarrollando cada vez más esta plataforma y las alianzas estratégicas que nos permitan crecer”. 

Consultado acerca de cómo ve este cambio de paradigma en la producción hacia un modelo más sustentable, Pablo expresó: “Hay un cambio de aire, se siente que hay un movimiento sucediendo. Mi duda es si va a ser a tiempo. Con toda la fuerza en Argentina estaremos llegando al millón y medio de hectáreas alcanzadas y en nuestro país hay 150 millones de hectáreas agrícola-ganaderas, es el 1 % de la superficie. Mirá lo lejos que estamos de que esto sea realmente de la escala que tiene que ser para generar impacto en serio. En el mundillo donde estamos se vibra algo muy lindo, de que están sucediendo cosas, cuando levantás la mirada y ves todo lo que hay por hacer, estamos todavía en un mundo muy chico, el desafío es enorme. No hay que escatimar esfuerzos. Hay que poner todo lo que haya que poner y no se puede especular”.

Y concluyó: “Es algo que está sucediendo a nivel global pero mi sensación es que tiene que ir más rápido. Al ritmo que viene no llegamos. Nos falta que el cambio de paradigma se meta dentro del aparato. Este es un movimiento “grassroots”, que viene más de las bases, de productores independientes, no viene de la academia ni de los Gobiernos. Son jugadores que les cuesta más los cambios. El día que lo adopten como parte de sus prácticas esto se va a acelerar”. 

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