Cambiando paradigmas: el grupo de tamberos que se unió para enfrentar una limitante desconocida en la lechería

Son productores de cuatro grupos de Cambio Rural del Departamento Castellanos que se organizaron para hacer una compra conjunta que mejora la producción

Cambiando paradigmas: el grupo de tamberos que se unió para enfrentar una limitante desconocida en la lechería
27deSeptiembrede2022a las09:53

El tambo muchas veces tiene una manera muy individual de desarrollarse, que en definitiva le hace perder fuerza a los productores, entre otras cosas para dar pelea en cuanto al precio de la materia prima.

Sin embargo, hay diferentes formas de reunir voluntades y una de ellas se concreta a través de los grupos de Cambio Rural, un programa del INTA que vincula a los productores en sus propias regiones permite una evolución  en la forma de trabajar.

La experiencia fue compartida por un grupo de tamberos que se unió para comprar tanques de agua, con el objetivo de mejorar en un aspecto que no era tan conocido en la zona.

Tambo: el caso de Cambio Rural en Castellanos

 

Para conocer este caso, se convocó en la Sociedad Italiana de Vila, en el centro-oeste santafesino, a una reunión que citaba bajo el lema “Cambiando paradigmas” y fue reveladora para entender cómo con una mirada similar la consecución de objetivos es más fácil.

En el departamento santafesino Castellanos hay cuatro grupos de Cambio Rural en actividad, en el noroeste con Sunchales como referencia; en las cercanías de Vila con la empresa láctea local apadrinando la continuidad; en Clucellas-María Juana hay otra con la base en una cooperativa láctea, mientras que hay otro más en el centro del Departamento.

“Estamos en una etapa de diagnóstico en cuanto a la disponibilidad de agua, para todos los productores de los grupos que quieran recibir este tipo de asesoramiento. Porque el potencial de esto es que un tema como el agua, que siempre es una problemática para todos los productores, se trabaja de una manera en la que todos pueden tener acceso para solucionarlo”, indicó el Ing. Carlos Callaci, como responsable de la Agencia de Extensión Rural Castellanos del INTA.

El trabajo en el territorio se viene desarrollando con ejes en crianza de terneros, inseminación artíficial y detección de celo; alimentación y recría de vaquillonas, mientras que ahora se apunta al agua.

“El potencial que tiene Cambio Rural para nosotros como extensionistas es que trabajando con profesionales de la actividad privada se priorizan los principales problemas que tienen la mayoría de los productores y después se abarcan con más énfasis”, añade el ing del INTA.

Poner la atención en la provisión de agua de calidad en los tambos va más allá de la estacionalidad, con una primavera que empieza a avanzar y una fase Niña que se extiende con menos registros de lluvia de lo habitual. 

“En la zona hay baja calidad de agua, aguas muy duras. Los tambos por más chicos que sean han crecido y hay que tener la capacidad de tener bebida suficiente para animales que toman cien litros por día. Al pasar a una mayor carga por hectárea, el consumo de agua de napa es mayor. A su vez si le agregamos más necesidad para el lavado de las instalaciones de ordeño, se eleva la demanda y disminuye rápido la calidad del agua”, señaló.

Callaci indica que con la bajante en las napas que se registra en estos últimos años de sequía, se genera una mayor concentración de elementos, estimándose que con la continuidad del fenómeno haya que tomar más recaudos para no encontrar en esto “un límite en el crecimiento”, ya sea en cantidad y calidad de leche, pero también en la cantidad de animales a los que se pueda atender como corresponde.

“Si pensamos que una vaca para producir 20 litros de leche consume 18 a 20 kilos de materia seca y toma cien litros de agua, queda demostrado que es fundamental este tema, sobre todo para poder mantener las cargas productivas en el campo”, explicó el titular de la AER a Agrofy News.

Lo que dejó en claro el encuentro es que depende de cada uno y de la iniciativa de reunirse para mejorar que agregar valor haciendo cosas nuevas, que signifiquen modificaciones en la rutina productiva. La progresividad de los cambios son los que terminan impactando positivamente en los sistemas y que permiten llegar más lejos a cada productor, con el acompañamiento de cada grupo.

Esta inquietud por conseguir una "seguridad hídrica", sobre todo en sectores donde las obras hidráulicas tuvieron muchas desinteligencias por años, es lo que dió lugar al diagnóstico.

Con el estudio geoeléctrico en cada campo, que certifica la disponibilidad, localización y calidad de agua, les habilitó el hecho de conocer en detalle el tipo de fuente de extracción, las posibilidades de almacenamiento y la distribución en los lotes.

El geólogo Rubén Tosolini fue quien dejó mensajes concretos a los presentes, muchos trabajando por fuera de los grupos, a quienes les manifestó la importancia de conocer la napa, las formas de acumular agua, de reponer líquido a partir de las lluvias, de acercar la bebida a donde pastan los animales, pero también en la consecuencia directa que esto tiene en la producción, más aún camino a tiempos de altas temperaturas y bajos regímenes de precipitaciones por delante.

Experiencia propia en lechería

Fue el Ing. Agr. Juan Ignacio Garetto quien representó a los productores en la actividad, como integrante del grupo de Cambio Rural "Aurora", quien contó la experiencia, sobre todo después de haber padecido seis inundaciones consecutivas, de 2012 a 2017, que dejaron a su tambo en 600 litros diarios, mientras que hoy ya obtienen unos 2.800 litros en promedio, con unas 130 vacas en producción.

“Se dice que si queres ir rápido tenés que caminar solo, pero si queres llegar lejos hay que caminar acompañado. Cambio Rural fue eso, el acompañamiento entre los productores y la confianza de cada uno y entre nosotros”, remarcó.

Conformado hace unos tres años, a esta altura ya es un grupo adherente, pero que sigue trabajando con su asesor el Ing. Agr. Matías Maina con integrantes de una escala que va de los dos mil a los cinco mil litros diarios.

“La llave está en el agua de la parcela”, dijo frente a un auditorio importante. “Juntos empezamos a detectar que el agua a medida que crecíamos en escala productiva era una limitante fuerte y no estaba en el radar de ninguno. Nosotros por lo general buscamos la mejor semilla de alfalfa, hacer un buen silo, fertilizar, pero al agua no la vemos como una clave, sin embargo el agua era una de las grandes falencias que teníamos en todos los tambos en cuanto a calidad y cantidad”.

La decisión siempre está puesta en las unidades productivas en crecer, en estar mejor, sobre la base del bienestar animal, pero el camino a una mejora surgió de una actividad más social.

“Fuimos con algunos de los productores a visitar AgroActiva este año y empezamos a averiguar presupuestos, materiales y productos en el rubro de los tanques de agua. Volvimos con la idea de hacer algo en grupo, lo comentamos con la Ing. Agr. Daniela Faure, que es coordinadora territorial del INTA, entonces entre todos los grupos nos pusimos de acuerdo en la primera compra de 12 tanques que estamos terminando pagar y después pensamos volver a hacer una inversión”.

Garetto lo dice orgulloso y esta es la manera natural de ser del productor, de invertir todo el tiempo en la actividad que sostiene a muchas familias y que sigue haciendo posible la vida en los pueblos más pequeños, donde la lechería es una cuestión de tradición, pero también forma parte de la idiosincrasia y el sustento de la comunidad.

Sabiendo que el retorno de la inversión “no es inmediato”, “una vez que nosotros logremos implementar esto de mejorar la calidad y el suministro de agua, vamos a tener entre uno y dos litros más de producción por vaca por día, dependiendo también de la época del año”.

El encuentro terminó en un intercambio personal entre los asistentes que fue mucho más allá de una jornada técnica. “La idea es seguir transmitiendo y sumando gente”, sostuvo mientras se enfoca en crecer en seguir invirtiendo, en crecer en carga, pero con producción propia y brindando las mejores condiciones al rodeo.

“La próxima compra van a ser otros tanques de forma conjunta para terminar de armar las estaciones de almacenamiento y estamos por instalar dos molinos en el campo donde tenemos la posibilidad por geoléctrica y más adelante hacer el tendido de caños para poder llegar directamente con el agua a todas las parcelas”, concluyó.

El entusiasmo de concretar objetivos fue lo que motivó la reunión, para que productores y asesores de la región puedan tener una noción de la importancia de trabajar con criterio y con esto conseguir inversiones que den resultado.

Para Daniela Faure “era muy importante mostrar cómo los productores se organizaron para la compra, para hacer los pagos, para llevar a cada campo los tanques. Entonces, cuando hay un tema que es común y que es de impacto, se logran resultados positivos de manera inmediata”.

Lo que destacó Tossolini es que el contagio de este tipo de acciones genera en las regiones buenos resultados. En este sentido, para Faure “al ver el resto de los productores que hay resultados, que con estas inversiones se obtiene una consecuencia productiva que se paga enseguida, el resto se va animando. Ese es un poco el impulso de Cambio Rural, que se mejoren los procesos y que eso se distribuya en todo el territorio, no necesariamente adentro de los grupos, sino en general”.

Otro punto saliente de un encuentro como este es demostrar que el INTA está cerca de los productores, que es importante acercarse a la institución para recibir asistencia, no necesariamente para integrarse a grupos, sino para que lo que ya muchos probaron y está demostrado, pueda ser utilizado en el buen sentido, para impactar en un sector que necesita siempre ajustes en el manejo.

Lo que vendrá a futuro son capacitaciones y estrategias sobre calidad de leche, pero también en el manejo de efluentes, porque es un eje en el que todos los tambos deben mejorar. Si bien en Santa Fe todavía no hay legislación al respecto, es un tema con gran relación en el uso del agua y que tiene impacto ambiental, económico, aunque también de manejo productivo.

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