De 300 animales a 3000, las cinco hermanas que revolucionan al feedlot familiar: “Nunca imaginé que iba a estar trabajando en la manga con varias mujeres"

Desde el Establecimiento Herrera SAICA, en el este de Chaco, las hermanas Dellamea lideran una empresa ganadera familiar y construyen el liderazgo femenino en el negocio del feedlot

21deEnerode2026a las11:30

Viviana, Claudia, Corina, Karen y Vanina Dellamea son cuatro hermanas que están al frente de una empresa ganadera familiar, en el este de la provincia de Chaco. Desde La Leonesa, conducen el Establecimiento Herrera SAICA, dedicado al engorde a corral y a la producción de carne para consumo interno, con un esquema que integra feedlot,  hotelería y un abasto propio en la ciudad de Resistencia.

Establecimiento Herrera Saica

El proyecto nació de la mano de sus padres, que aún hoy siguen siendo una referencia dentro de la empresa. Con el tiempo, las hermanas se fueron incorporando, sumando nuevas ideas y profesionalizando la gestión, siempre trabajando a la par de ellos.

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Hoy, cada una de las hermanas tiene responsabilidades definidas dentro del establecimiento. Viviana está a cargo de la tesorería y la logística del abasto; Claudia lidera la administración general y el área financiera; Corina se ocupa de la parte comercial; y Vanina, médica veterinaria, coordina toda la operación en el campo, desde la nutrición hasta el manejo diario de la hacienda.

Hermanas Dellamea

“En una pyme familiar empezás haciendo un poco de todo. Con los años se fueron delimitando los roles, pero todas sabemos qué hace la otra y podemos cubrirnos si hace falta”, cuentan. Esa dinámica, aseguran, fue clave para sostener el crecimiento de la empresa.

En términos productivos, el establecimiento combina animales propios con hacienda de terceros bajo un sistema de hotelería. Gran parte de esos animales terminan siendo comercializados por la misma empresa a través de su abasto. “Además de producir, ofrecer el servicio de hotelería nos permitió diluir costos y armar una red de productores, inversores e incluso carniceros que saben que van a tener una mercadería constante”, explican.

El manejo del feedlot está fuertemente basado en la medición. “Se mide todo: precios de compra, pesos de ingreso y salida, conversiones, tiempos de engorde. Hace tres años incorporamos también mediciones de área de ojo de bife y grasa dorsal, que nos permiten agregar valor y tomar decisiones con datos”, detalla Vanina.

Hermanas Dellamea

En cuanto al contexto del negocio, el engorde  atraviesa hoy una situación algo más favorable que meses atrás. “Está un poco mejor que hace un tiempo, porque los valores del kilo de gordo y del animal en pie mejoraron, mientras que los costos de la alimentación no aumentaron en la misma proporción”, explica Vanina.