"Estás a un mail de la oportunidad": cuánto puede ganar un agrónomo argentino en Estados Unidos y la experiencia completa de un joven que se animó a hacerlo
Santiago Carro trabajó en una universidad de Kentucky y comparó en primera persona el sistema productivo norteamericano con el argentino; tecnología, manejo y el rol del Estado, entre los principales ejes de la experiencia
Las ganas de vivir una experiencia en el exterior fueron el punto de partida. Con 25 años y ya recibido como ingeniero agrónomo, Santiago Carro decidió dar el paso y vivir una experiencia fuera del país, una decisión que lo llevó a integrarse a un equipo de trabajó en la Universidad de Kentucky, en Estados Unidos.
Santiago Carro, experiencia en Kentucky
Desde allí, no solo sumó experiencia profesional en cultivos extensivos, sino que también pudo comparar en primera persona cómo se produce en uno de los países agrícolas más importantes del mundo. “Siempre tenía ganas de hacer una experiencia afuera, pero por ahí no me animaba. Hasta que entendí que hoy estás a un mail de generar una oportunidad”, contó en La Posta, el streaming de Agrofy News.
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Un agro distinto: escalas, manejo y el rol del Estado
Durante su paso por la Universidad de Kentucky, se encontró con un esquema productivo que presenta diferencias claras respecto al argentino. “Esperaba campos más grandes, pero el promedio es de unas 70 hectáreas por productor”, explicó. De todos modos, la rotación predominante mantiene similitudes, con la soja y el maíz como principales cultivos.
Las diferencias se hacen más evidentes en las prácticas de manejo. “Hay mucha labranza, incluso en un lugar donde nació la siembra directa”, señaló. Este aspecto, según explicó, tiene impacto directo en el suelo: “Es una zona con pendientes y lluvias intensas, entonces tienen bastantes problemas de erosión por el manejo”.
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Otro de los puntos que más destacó fue el acompañamiento estatal. “Ellos tienen el Farm Bill, con dos programas clave: el PLC, que es el Price Loss Coverage, y el ARC, el Agricultural Risk Coverage”, detalló. Según explicó, estos mecanismos funcionan como respaldo ante situaciones adversas: “Ayudan al productor cuando hay caídas fuertes de precios o problemas climáticos, como sequías o inundaciones”.
En ese sentido, profundizó: “El PLC fija un precio de referencia y, si el mercado cae por debajo, el Estado cubre esa diferencia. Eso puede ser caro, pero permite que el productor no salga del sistema en años malos y que siga habiendo inversión”. Además, remarcó el impacto en la estabilidad del sistema: “Te pasa un tornado por arriba y tenés respaldo. Eso te da previsibilidad a largo plazo y evita que esos problemas se trasladen al resto de la cadena”.
El valor del conocimiento aplicado y la experiencia en el exterior
La incorporación de tecnología que no aplicó en el agro argentino, fue otro de los aspectos que más le llamó la atención. “Me sorprendió muchísimo el uso de sensores, están en todos lados”, contó.
Estos dispositivos permiten monitorear en tiempo real variables clave como la humedad del suelo, la temperatura o el estado del cultivo. “Tenés datos constantes y eso cambia la forma de tomar decisiones. Podés ver una planta que parece perfecta, pero en realidad está entrando en estrés y vos todavía no lo percibís”, explicó.
En ese contexto, el conocimiento generado en Argentina también tuvo su lugar. Su paso por Aapresid le aportó experiencia en ensayos y manejo de grandes volúmenes de datos, algo que pudo aplicar durante su estadía.
“Toda esa base de información que manejamos acá es descomunal y allá la valoran mucho”, destacó. Y agregó: “Las facultades argentinas nos forman muy bien y el profesional argentino responde”.

Volver, aplicar y animarse a salir
Luego de la experiencia, Carro regresó a la Argentina. Actualmente, mientras continúa en la búsqueda de nuevas oportunidades laborales, trabaja junto a un socio asesorando productores en Santa Fe, tanto agrícolas como ganaderos, con foco en análisis de suelos, balance forrajero y planificación productiva.
De cara a lo que viene, considera que el agro seguirá transformándose a partir de la tecnología. “Hay mucho desarrollo en marcha, desde drones hasta herramientas que todavía no dimensionamos del todo”, señaló. Aun así, destacó que la demanda de profesionales se mantiene firme: “Es un sector que necesita gente y que cada vez demanda más”.
Con esa vivencia, dejó un mensaje para aquellos que buscan pasar por una experiencia similar: “Hoy cualquier universidad tiene sus contactos publicados. Estás a un mail o a una llamada de hacer una experiencia afuera. El no ya lo tenés, así que hay que animarse”.
Cuánto se puede ganar en Estados Unidos
Carro detalló que en su puesto en la universidad se puede ganar US$ 2000 brutos: "Si estás haciendo posgrado se pueden ganar cerca de US$ 2800. Y en empresa arriba de US$ 5000 pero es muy variado, el rango llega hasta US$ 10.000. Todo bruto"



