En el campo hay trabajo: revive un oficio, destacan que es una oportunidad para jóvenes y este es el campeón nacional de la actividad
El oficio de alambrador muestra una demanda sostenida en distintas regiones del país; con capacitaciones, competencias y nuevas generaciones que se suman a la actividad, el sector encuentra una oportunidad laboral concreta en el campo argentino
PorEn un contexto en el que la ganadería muestra señales de crecimiento y el movimiento en el campo impulsa nuevas inversiones, el oficio de alambrador vuelve a posicionarse como una actividad con fuerte demanda y oportunidades concretas de trabajo. Así quedó reflejado en la vigésima edición del Campeonato Nacional de Alambradores, organizado por Acindar, donde especialistas de distintos puntos del país mostraron técnica, velocidad y precisión en una competencia que también busca formar nuevos trabajadores para el sector.
Alambradores en Argentina, con mayor demanda por la ganadería
“Hay mucho oficio para jóvenes que tienen ganas de introducirse. Acá está la oportunidad”, destacó Daniel Giraldi, asesor técnico comercial de Acindar y fundador de la Escuela de Alambradores y del Campeonato Nacional.

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La final reunió a equipos de participantes que debieron construir un tramo de alambrado en menos de 40 minutos bajo la evaluación de un jurado integrado por alambradores profesionales y representantes de la empresa. Se analizaron aspectos técnicos como la linealidad, la distancia entre varillas, las terminaciones y la correcta colocación de los materiales.
Según explicó Giraldi, el oficio mantiene una alta demanda en diferentes regiones del país. “En distintas zonas hay una alta necesidad y realmente les está yendo muy bien porque es un buen momento de la ganadería. Eso se refleja en la demanda de alambrado”, señaló.
Desde la Escuela de Alambradores, además, trabajan en la capacitación técnica y en la incorporación de nuevas herramientas y materiales. “Trabajamos mucho los esquinero con puntal, con muerto, crucero y cuña. También la agilidad, no perder tiempo, hacer rápido y colocar materiales de calidad. Eso es clave”, sostuvo Giraldi, quien remarcó que el crecimiento de la ganadería abre buenas perspectivas laborales para quienes se formen en el oficio.
Un trabajo que pasa de generación en generación
Uno de los protagonistas de esta edición fue Francisco Morales, alambrador de Ceres, Santa Fe, quien se consagró campeón junto a su hijo después de varios años de participación en el certamen.
“Es un oficio sacrificado, pero lindo. A mí me gusta, voy todos los días al campo y me gusta”, contó Morales, que lleva décadas dedicado a esta tarea y hoy continúa la tradición familiar junto a las nuevas generaciones.

Morales recordó que comenzó trabajando con su padre y ahora comparte el oficio con su hijo, mientras ya imagina a sus nietos siguiendo el mismo camino. “Es una cadena. Ojalá que no se corte nunca”, expresó.
El alambrador santafesino también destacó cómo la tecnología fue transformando el trabajo diario en el campo. “No nos vamos a quedar en hacer todo a pala. Usamos la tecnología para nuestro beneficio y para ser más rápidos en armar un alambrado”, explicó.
En ese sentido, detalló que un equipo con experiencia puede construir cerca de un kilómetro de alambrado nuevo en una semana de trabajo, siempre que las condiciones climáticas acompañen.

Para Morales, el presente del sector agropecuario resulta determinante para la actividad. “Mientras el campo ande bien, trabajo hay. Principalmente la ganadería a nosotros nos genera más trabajo”, afirmó.
Con demanda creciente en distintas provincias, capacitaciones que recorren el país y familias enteras que sostienen la actividad generación tras generación, el oficio de alambrador busca consolidarse como una salida laboral concreta para jóvenes rurales. “El que es alambrador y tiene el oficio, que lo defienda siempre, porque es un oficio que hay que llevar bien en la sangre”, concluyó Morales.
