La planta que fumiga el suelo sin químicos ya se prueba en el campo argentino: se usa hasta para hacer la mostaza de Dijon
La Universidad Nacional de Lomas de Zamora y la Universidad Nacional de La Plata investigan el potencial de esta brasicácea como cultivo de servicio y biofumigante; en ensayos a campo produjo más biomasa que la vicia y ayudó a controlar hongos, nematodos y malezas
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La mostaza india (Brassica juncea) es poco conocida en la Argentina, pero tiene una particularidad que despierta cada vez más interés en el campo: puede funcionar como un fumigante natural. Al triturarla e incorporarla al suelo, libera sustancias que ayudan a controlar hongos, nematodos y algunas malezas.
El país ya cuenta con un cultivar propio. En 2020 se inscribió "Santa Catalina UNLP", el primer cultivar de mostaza india desarrollado en la Argentina, obtenido por el ingeniero agrónomo Omar Perniola en el Instituto Fitotécnico de Santa Catalina, de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Fue pensado para dos usos: como cultivo de servicio y para la biofumigación de suelos.
Desde 2025, la Cátedra de Genética de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) estudia su potencial junto con la UNLP y otras instituciones científicas.

Más biomasa que la vicia
Uno de los ejes del trabajo es evaluar la mostaza india como cultivo de servicio, sola o mezclada con avena y vicia. Su crecimiento rápido, su buena cobertura del suelo y su raíz pivotante, que ayuda a descompactar, la convierten en una alternativa a los cultivos de cobertura tradicionales.
Los primeros resultados son alentadores. En 2021, en Pergamino, el cultivar Santa Catalina produjo 13.340 kilos de materia seca por hectárea sembrado solo, y casi 18.000 kilos en mezcla con avena y vicia, a los 124 días de la siembra. En esos ensayos superó a la vicia sola, y la mezcla igualó la producción de la avena pura.

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Pagaron $607.000 por tonelada el primer trigo de la cosecha: quién lo compró y de dónde vinoEn 2024, en Bandera, Santiago del Estero, y en condiciones de secano, la mostaza india lideró la producción de biomasa, con un promedio de 6.497 kilos por hectárea a los 136 días. Además, la soja que se sembró después alcanzó los rindes más altos del ensayo, similares a los de la soja sembrada sobre vicia.
La Red de Cultivos de Servicios de Aapresid también la evaluó en Vila, Santa Fe, y en el campo experimental de la Facultad de Agronomía de la UBA, donde se destacó por alcanzar mucha biomasa en poco tiempo. Este año, la red sumará nuevos ensayos en distintas localidades del país.

Ensayo de cultivos de servicios de mostaza india puros y en mezclas binarias con Avena sativa. Convenio UNLP - UNLZ. Llavallol, Buenos Aires.
Cómo funciona la fumigación natural
La biofumigación consiste en triturar las plantas e incorporarlas al suelo. Al descomponerse, liberan sustancias que actúan como biocidas naturales. La mostaza india es una de las especies más usadas en el mundo para esta práctica.

Las investigaciones de la UNLP y la UNLZ validaron la capacidad del cultivar Santa Catalina para controlar hongos que causan enfermedades, reducir poblaciones de nematodos e inhibir la emergencia de algunas malezas. Incluso cuando se usa como cultivo de servicio, sin incorporarla al suelo, sus raíces liberan compuestos que generan un efecto biofumigante parcial.
El interés es mayor en la horticultura. En la Estación Experimental Gorina, del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, se probó en invernadero y superó los 9.400 kilos de materia seca por hectárea a los 107 días, con buena cobertura del suelo y control de malezas. En la agricultura extensiva todavía no se adoptó en el país, pero el INTA Famaillá realiza ensayos para evaluar su factibilidad técnica y económica, y el INTA San Pedro compara variedades biofumigantes nacionales y extranjeras.

Nuevos cultivares en camino
La UNLP y la UNLZ llevan adelante un programa de mejoramiento genético para obtener nuevos cultivares con más biomasa y mayor contenido de glucosinolatos, la sustancia que da origen a los compuestos biofumigantes. Según los investigadores, se espera inscribir pronto estos nuevos materiales nacionales.

El desafío que sigue es ajustar el manejo agronómico según el objetivo de cada productor: cosechar semilla, producir la mayor cantidad de biomasa o maximizar el efecto biofumigante.
Mucho más que un cultivo de cobertura
La mostaza india tiene otros usos. En China y la India, sus variedades oleaginosas son una fuente importante de aceite comestible. En la Argentina, se cultiva en pocas hectáreas para producir hojas que se consumen como hortaliza y semillas que se usan para elaborar la mostaza tipo Dijon. También hay interés en usarla para biocombustibles, aunque todavía faltan ensayos para evaluar si es viable.
Además, como pertenece a la familia de las brasicáceas, su inclusión en rotaciones dominadas por gramíneas y leguminosas suma diversidad biológica al sistema.
