El camino de la impunidad

Los especialistas piden penas no excarcelables y una mayor presencia policial para erradicar la inseguridad e instan a los productores a denunciar los robos

Por
12deAbrilde2003a las07:20

El abigeato, como el resto de los delitos rurales, se intensifica y los hombres de campo se sienten cada vez más indefensos e inseguros.

Robo de hacienda en pie, asaltos en rutas a camiones jaula y carneada de vacunos en pleno campo se vienen tornando desde hace tiempo hechos casi cotidianos. Sólo en la provincia de Buenos Aires, entre 2001 y 2002 el robo de ganado se incrementó en un 91 por ciento, significando la pérdida de 9217 cabezas (el 69,8 por ciento, vacunos), indican las cifras oficiales.

Si bien la falta de seguridad no es sólo "patrimonio" del ámbito rural, porque a diario ocurren hechos ilícitos violentos en ciudades y distritos suburbanos de todo el país, lo que dramatiza la problemática rural es la indefensión que le provoca al productor agropecuario el ámbito en donde desarrolla su actividad -y a veces vive-: el despoblado.

¿Cómo se termina con todo esto? Denuncia, prevención y castigo serían, según los especialistas consultados, el eje, al menos, de un comienzo para terminar con la impunidad.

Las denuncias ayudan a conformar un mapa del delito que permitiría confeccionar planes preventivos sobre la base de una mayor presencia policial, coronado con una legislación que condene con penas rigurosas y efectivas a los delincuentes, algo que hasta ahora no ocurre.

Una buena ley

"El delito rural se acaba con una buena ley, con abogados que la interpreten y no la tuerzan, con la posibilidad de que la policía realice allanamientos y con severos controles en los caminos", dijo a LA NACION Roberto Vidal, coordinador del Comité de Seguridad Rural de la Sociedad Rural Argentina (SRA).

Según el dirigente, a diferencia de lo que ocurre en las ciudades, "en los pueblos generalmente se sabe quién es el que roba o el influyente que se ocupa de ir a excarcelar a los delincuentes. Pueblo chico, infierno grande. Nunca mejor aplicado el dicho: se sabe todo".

Pero eso no basta, dice Vidal, porque "si la policía es venal, seguirá con los ojos cerrados; si tiene ganas de actuar, va a detener a los delincuentes, pero éstos van a entrar por una puerta y saldrán por la otra porque no hay una ley rigurosa".

El abogado penalista Roberto Durrieu no nota diferencias entre el aumento de la criminalidad en el ámbito rural y el que ocurre en las zonas urbanas y suburbanas.

Durrieu responsabilizó por el aumento de los delitos "a las modificaciones generales al Código Penal efectuadas durante el gobierno de Raúl Alfonsín, que facilitan la impunidad de la delincuencia". Y agregó que desde aquella época -década del 80- "el aumento de la criminalidad se incrementó en un 2000 por ciento".

Agregó el penalista que "fue una política permisiva que dio un exceso de beneficios a los delincuentes. En la Argentina, desde los 17 hasta los 32 años de edad, se pueden cometer siete delitos, ser descubierto y condenado, y a pesar de ello sus responsables no van presos".

En el caso de los delitos rurales, el penalista señaló que en primer lugar, la policía no cuenta con elementos suficientes para contrarrestar la acción delictiva. "No me refiero a sistemas sofisticados y moderno

Temas en esta nota