Los guardavidas que cumplieron el sueño de vivir en el campo: “No hace falta nacer en cuna de oro”, destacan mientras crían a su hija en una quinta de 40 hectáreas
Camila Luna y Jerónimo Tauler dejaron atrás el ritmo de Mar del Plata para apostar por la vida rural; hoy crían a su hija Olivia en el campo y comparten en Instagram cómo es vivir lejos de la ciudad y en contacto con la naturaleza

Los creadores del instagram de "Somos Ricos", la pareja de la ciudad que se mudó al campo para criar a su hija
Camila Luna y Jerónimo Tauler siempre imaginaron una vida rodeada de animales, naturaleza y tradiciones rurales. Aunque ambos crecieron en Mar del Plata y sus familias nunca tuvieron un campo propio, ese deseo los acompañó hasta que apareció una oportunidad que cambió sus planes.
La historia de Camila Luna y Jerónimo Tauler, de "Somos Ricos"
En 2024 Jerónimo comenzó a trabajar en una propiedad rural ubicada entre Batán y Otamendi, en el partido bonaerense de General Alvarado, a unos 30 kilómetros de Mar del Plata. Lo que en un principio era una alternativa laboral terminó acercándolos al estilo de vida que buscaban.
Hoy, la pareja vive en una casa quinta de unas 40 hectáreas, donde se ocupa del mantenimiento del lugar y cría a Olivia, su hija de un año y medio. Desde allí, Camila también encontró una manera de mostrar esa experiencia a otras personas a través de "Somos Ricos", su cuenta de Instagram.
“Siempre nos hubiese encantado crecer en un ámbito así porque nos encantan los animales, las tradiciones y todo lo del campo, pero siempre fuimos de la ciudad”, contó Camila en diálogo con Agrofy News.

De una oportunidad laboral a un proyecto de vida en el campo
La historia comenzó cuando una conocida le comentó a Camila que los propietarios de un campo necesitaban a alguien responsable para cuidar el lugar y mantenerlo en condiciones. En ese momento, Jerónimo estaba por quedarse sin trabajo, ya que durante el verano se desempeñaba como guardavidas y su actividad terminaba al finalizar la temporada.
Camila le comentó la posibilidad y él aceptó. Al principio, la mudanza fue solo para él: ella permaneció en Mar del Plata y viajaba los fines de semana para visitarlo. Sin embargo, después de unos meses, empezó a imaginarse viviendo también en ese entorno.

“Me empezó a picar el bichito de querer quedarme en el campo”, recordó. Finalmente, decidió mudarse y ambos comenzaron a construir la vida rural que tanto les atraía.
Aunque no son propietarios del lugar, encontraron la posibilidad de quedarse y desarrollar allí su vida cotidiana. El dueño actual les permite tener animales para consumo propio y hacer una huerta, mientras ellos se encargan de cuidar las viviendas, la casa y el parque. “Nos gusta tener la casa y el parque prolijos, podar, pintar y cuidarlo como si fuera nuestro”, explicó Camila.
La propiedad tiene unas 40 hectáreas, pero la pareja no trabaja la tierra directamente porque hacerlo requiere una inversión importante. En algunas ocasiones, los terrenos se alquilan a vecinos para sembrar, aunque actualmente no están cultivados.
Antes de mudarse, ambos trabajaban como guardavidas. Actualmente, Camila mantiene su actividad como personal trainer y profesora de gimnasia, por lo que viaja varias veces por semana a Mar del Plata para dar clases. Así, combina su trabajo con la vida en el campo, donde encontró el entorno en el que siempre había querido vivir.
Criar a Olivia en el campo, el sueño que no pudieron cumplir en su infancia
La llegada de Olivia reforzó el sentido de la decisión que habían tomado. Para Camila y Jerónimo, crecer en el campo representa la posibilidad de ofrecerle a su hija una experiencia que ellos mismos no tuvieron durante su infancia. “Estamos cumpliendo nuestro sueño de brindar a Olivia la infancia en el campo que nosotros no tuvimos”, expresó Camila.
En su día a día, la naturaleza forma parte del espacio de juego y aprendizaje de la nena. Está rodeada de animales y tiene la posibilidad de explorar al aire libre, ensuciarse y descubrir el entorno a su propio ritmo. “Ella ama estar acá con los animales y la dejamos explorar, andar y ensuciarse”, contó su mamá.

La decisión de criar a Olivia en el campo también despertó el interés de otras familias. A partir de sus publicaciones, recibe consultas de personas que se imaginan viviendo en el campo, especialmente de mujeres que quieren criar a sus hijos en un entorno natural. Camila comparte su experiencia y busca mostrar que existen alternativas al estilo de vida urbano, sin dejar de reconocer que la mudanza requiere organización y adaptación.
Qué cambia entre vivir en Mar del Plata y elegir el campo
A unos 30 kilómetros de Mar del Plata, la pareja encontró un entorno muy diferente al que conocía. En el lugar donde viven hay unas 10 casas, separadas por grandes distancias, y el movimiento cotidiano está lejos del ritmo de la ciudad. Para Camila, una de las principales diferencias es la tranquilidad. “Allá la vida es muy acelerada y la gente vive enojada; acá la gente te saluda en la calle y se vive con tranquilidad”, describió.
La mudanza también implicó adaptarse a otras costumbres. En el campo, la pareja depende del auto para trasladarse y debe organizar las compras con anticipación, ya que no tiene comercios ni servicios de entrega a pocos pasos.
Aun con esas diferencias, la posibilidad de pasar más tiempo al aire libre y disfrutar de una rutina menos acelerada pesa más que las comodidades que dejaron atrás. “Antes en Mar del Plata no descansaba igual; acá descanso de otra forma y salgo al aire libre sin importar si llueve o truena”, explicó.

Somos Ricos: mostrar otra forma de vivir y animar a otros jóvenes
La llegada de Olivia también impulsó a Camila a compartir su vida familiar en redes sociales. Animada por su cuñada, que es creadora de contenido, comenzó a publicar escenas cotidianas sin buscar una imagen perfecta. “Empecé mostrando las cosas tal cual somos, sin buscar lo perfecto”, recordó.
En un año y tres meses, pasó de tener unos 500 seguidores a casi 20.000 en Somos Ricos. "El nombre es por lo afortunados que podemos ser, si sabemos valorar las cosas simples. Nosotros por ejemplo estamos tan felices de vivir acá aunque lleve mucho trabajo, que sentimos que somos ricos, sólo por el hecho de levantarnos, mirar por la ventana y ver el sol, ver pasto y a nuestras mascotas libres, poder criar a Oli rodeada de naturaleza y valorar cada momento simple en familia".

“Me gusta mostrarle a la gente de la ciudad que hay otro estilo de vida y otra forma de criar a los hijos en contacto con la naturaleza”, explicó.
Para quienes sienten ese deseo, su consejo es no dejarse llevar únicamente por las expectativas sociales. “No hace falta llenarse de tareas ni cumplir con los estándares de la sociedad para ser feliz; la vida en el campo es más simple y permite disfrutar del tiempo en familia”, sostuvo.
La pareja no piensa volver a vivir en Mar del Plata. Por el contrario, proyecta construir algo propio en el campo y seguir desarrollando el estilo de vida que eligió.

Aunque sus familias nunca tuvieron grandes recursos económicos ni campos propios, les transmitieron desde chicos el amor por los animales y la naturaleza. Hoy, Camila y Jerónimo buscan hacer realidad ese sueño a su manera y compartir el camino con quienes los siguen en las redes.
“Cuando uno desea algo con mucha fuerza y trabaja con responsabilidad, los sueños se cumplen sin importar si naciste en cuna de oro”, concluyó Camila.

