Enfermedades de la soja (Parte 1)

Las pérdidas en rindes llegan hasta el 8%. Por Daniel Ploper (Sección Fitopatología - Eeaoc).

25deJuliode2003a las08:27

En el NOA los patógenos aparecieron a medida que el cultivo comenzó a extenderse por la región. Los efectos del monocultivo.

La soja es en la actualidad el cultivo más importante de la Argentina. Se estimó que las pérdidas de rendimiento atribuídas a las enfermedades de soja en el país pueden alcanzar valores cercanos al 8%. En la región del NOA la soja también ocupa un lugar destacado en la actividad agrícola. Las enfermedades en esta región, a partir de la década del 90, se convirtieron en factores de alto riesgo para la producción, especialmente a partir de la ocurrencia de severas epifitias.

La soja en el NOA ocupa generalmente áreas con características menos favorables para los cultivos tradicionales de la zona como la caña de azúcar, el citrus y el tabaco. El rendimiento promedio en la región es de alrededor de 2.800 kg/ha.

En las últimas campañas, favorecidas por la buena distribución de las lluvias, algunas zonas presentaron valores notablemente superiores a la media, registrándose lotes con más de 4.000 kg/ha. Los aumentos de productividad también se deben atribuir a un avance notable de las prácticas de laboreo conservacionista, fertilización, uso de fungicidas e incorporación de variedades adaptadas a la región resistentes a glifosato, que ocupan el 95% de la superficie sembrada.

Poca incidencia

Hasta finales de los 80, la presencia de las enfermedades tuvo escasa significación en los rendimientos. Sólo merecen mencionarse los manchones de plantas con podredumbres de raíz y tallo (Rhizoctonia solani y Fusarium spp.) y las enfermedades de semilla (Phomopsis spp., Cercospora kikuchii, Fusarium spp., Alternaria spp., Colletotrichum spp., etc.), que ocasionaron problemas en la calidad (tanto para industria como para semilla) en aquellos años con otoños húmedos. Otras enfermedades como mancha marrón (Septoria glycines), tizón bacteriano (Pseudomonas syringae pv. glycinea), mildiú (Peronospora manshurica), mosaico de la soja (Soybean mosaic virus) y mancha anillada (Corynespora cassicola), fueron apareciendo y convirtiéndose en endémicas, aunque sin causar pérdidas significativas.

Cambios profundos

El panorama sanitario de la soja en la región experimentó cambios sustanciales a partir de la década de 1990, ya que se detectaron nuevas e importantes enfermedades del cultivo. Paralelamente se observó un gradual incremento de los daños provocados por las enfermedades endémicas, posiblemente como consecuencia de prácticas agronómicas como el monocultivo de soja y la labranza cero, sumado a condiciones ambientales favorables para esas enfermedades.

Una de las primeras enfermedades importantes en ser detectada en la década del 90 fue el síndrome de la muerte súbita (Fusarium solani f sp. glycines) en el ciclo 1992/93.

La podredumbre húmeda del tallo (Sclerotinia sclerotiorum) también fue detectada en aquel ciclo, al igual que la mancha foliar zonada (Gonatophragmium mori), primera cita en soja a escala mundial.

Presencia de virus

En la campaña 1993/94 se detectó, en Salta, la presencia del virus de la estría del tabaco, conocido también como virus de la necrosis del brote (Tobacco streak virus). El cancro del tallo (Diaporthe phaseolorum var. meridionalis) se convirtió en un grave problema durante las campañas 1996/97 y 1997/98, causando pérdidas de rendimiento en cultivares susceptibles.

La enfermedad viral más importante del NOA, detectada por primera vez en Salta en 1987, es causada por un virus (geminivirus) perteneciente al género Begomovirus de la familia Geminiviridae, transmitido por la mosca blanca (Bemisia tabaci).

La mancha ojo de rana (Cercospora sojina) y el oídio (Microsphaera diffusa) fueron determinados

Temas en esta nota

    Load More