Desde el ventrículo izquierdo
Illinois es el ventrículo izquierdo del corazón agrícola estadounidense. Ahora está bombeando millones de toneladas de granos a la imponente industria transformadora, que crece hacia nuevos horizontes cuando en los manuales se decía que esto de los granos ya era un negocio maduro.
Héctor Huergo Enviado especial a EE.UU.
Illinois es el ventrículo izquierdo del corazón agrícola estadounidense. Ahora está bombeando millones de toneladas de granos a la imponente industria transformadora, que crece hacia nuevos horizontes cuando en los manuales se decía que esto de los granos ya era un negocio maduro. Es decir, con pocas perspectivas de crecimiento. Pero ahora hay un boom con los nuevos usos del maiz y la soja. Vinimos a ver esto: etanol de maiz, aquí y ahora en Canadá, con una expansión fenomenal. Y en la soja el "nuevo" mercado es el uso en la alimentación humana. Aquí, en Champaign, está el laboratorio Nacional de Investigación de Soja, que dirije el doctor Don Holt. Y Karl Weingartner conduce el Intsoy, una unidad para el desarrollo de alimentos de soja.
Hace un calor inusual para la época. Hace tres días que sopla un fuerte viento del sudoeste. Un clima ideal para acelerar la recolección de una cosecha que, ya se sabe, será bastante buena para el maiz y muy mala para la soja. El veranito está castigando al trigo, que se siembra más al sur y ahora necesita agua y nieve.
Los precios han reaccionado acorde con esa tendencia, para beneficio de los productores pampeanos y de la economía nacional, que abreva de los granos, vía retenciones. En especial, de la soja, que viene creciendo con un ritmo impresionante desde antes de la devaluación y de la estampida de los precios. El mayor salto se produjo después del derrumbe de los precios y en el peor momento de la convertibilidad, a fines de la década del 90. Ahora llega el ciclo de precios altos (alguna cosecha de los EE.UU., que es donde se forman los precios, tenía que fallar). Y toma a los chacareros pampeanos lanzados, con toda la tecnología "modelo 90" en acción. Merecido. "Hope it rains!!!" (ojala que llueva!!!).
La cadena sojera hizo los deberes en casi todas las materias. Incluso, en la asignatura social, cuando los productores donaron miles de toneladas a distintas organizaciones que las hicieron llegar a los más necesitados. La falta de tradición sobre el uso de la soja fue una barrera importante, pero gracias al esfuerzo de muchos voluntarios, y de acciones como las de Victor Trucco desde AAPRESID, la gente aprendió a cocinarla. Otras ONGs, como la Fundación Plus, coordinaron donaciones de AACREA e hicieron llegar a Cáritas más de 100 toneladas (3 millones de raciones) de productos de soja listos para preparar, sin manejo de dinero y con los procesos industriales donados por empresas como AGD.
Fue una emergencia. Pero a la luz de lo que está ocurriendo en los EE.UU. y en el mundo, podemos estar seguros de que la soja es una gran herramienta. Por la cocina-laboratorio del dr. Weingartner pasan cientos de nutricionistas de todo el mundo. Esta semana, compartimos con un grupo de africanos, que participan del "Wishh" (World Initiative for Soy in Human Health). Es un programa destinado a atender los problemas alimentarios a partir de la soja. Tumelo Tlhong, de Botswana, dice que su interés es combatir el HIV con una alimentación rica en proteínas. Anna Temu, de Tanzania, tiene una exitosa fábrica de leche de soja. Johannes de Jager de Sudáfrica ya vino tres veces, y tiene una fábrica de productos de soja texturizada con la que hace mejoradores y sustitutos de carnes.
¿Pero que pasa en los EE.UU.? En el 2001 los productos de soja para alimentación humana directa facturaron 3.234 millones de dólares, un 17% más que el año anterior. Pero lo mas importante e
