Una campaña con pocas certezas

Los problemas de sequía que afectan más del 50% de las zonas agrícolas de la Argentina parecen no preocupar todavía a los funcionarios del área económica. Se está proyectando un futuro ingreso de divisas y gastando a cuenta; donde la soja, que es el principal factor de recaudación, puede sufrir una fuerte caída de los rindes, y esto, acarrear serios problemas para cumplir con las metas del presupuesto 2004.

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29deNoviembrede2003a las09:44

Al 21 del actual la superficie sembrada con soja no superaba los 5 millones de hectáreas (37%) de los 13,5 millones que se esperan cubrir con la oleaginosa, según las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Respecto de un año normal, la siembra se encuentra un 15% atrasada. No obstante, el dato no es el atraso sino la falta de humedad que impide avanzar con las siembras dentro de la época óptima.

Relevamientos efectuados en las principales zonas de producción indican que hoy existen en la Argentina más de 6 millones de hectáreas que no se pueden sembrar con soja y donde si no llueve en los próximos 10 días habrá serias dificultades para implantar la oleaginosa en condiciones normales.

Por esta razón, no se puede proyectar el área final de siembra ya que depende exclusivamente de lo que ocurra con el clima. En cambio, sí se pueden manejar hipótesis de ocurrencia y, en ese sentido, se parte de la hipótesis más optimista: que llueva bien sobre todas las zonas agrícolas durante la próxima semana, de manera de poder sembrar los 13,5 millones de hectáreas, aunque no sea en la época óptima. En ese caso, se puede proyectar un rinde promedio de 2600 kilos por hectárea, con lo que se llegaría a una producción potencial de 35 millones de toneladas.

Hipótesis de mediano optimismo: que no llueva de aquí a los próximos 15 días y se cumpla con la intención de siembra implantando el 60 % de la superficie prácticamente como soja de segunda. En este caso, el rinde promedio nacional estaría cerca de los 2300 kilos y daría una producción probable de 31 mill./t.

La última de las hipótesis es la pesimista: que no llueva durante los próximos 30 días y que se complique incluso la siembra de soja de segunda. En esta hipótesis, la producción argentina estaría frente a una catástrofe y resultaría muy difícil aventurar cuantos millones de hectáreas quedarían sin poder ser sembradas.

Pérdidas millonarias

Asumiendo que no se puedan sembrar 3 millones de hectáreas y sólo se implanten 10,6 millones de hectáreas, la potencial cosecha argentina sería de 24 mill./t. Se trataría de una producción 12 mill./t menor que la obtenida en el ciclo 2002/2003. En términos económicos, el país tendría una reducción en el ingreso de divisas del orden de los US$ 3200, según los precios actuales de la soja, y una caída en la recaudación por retenciones de US$ 735 millones. El interrogante que surge, entonces, es si las autoridades del equipo económico tienen algún plan de contingencia si la Argentina debe enfrentarse a una de las peores sequías en su historia contemporánea.

Si no se hace referencia a la conducta que seguirían los precios es por la obviedad de la misma, lo que sí es seguro es que tendrá un efecto inmediato sobre las cotizaciones internacionales de la soja.

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