Cooperación entre Israel y la Argentina.
El ministro de Agricultura y Desarrollo israelí, Yisrael Katz, visitó nuestro país y firmó convenios para llevar adelante proyectos conjuntos...
El ministro de Agricultura y Desarrollo Rural de Israel, Yisrael Katz, visitó la semana pasada nuestro país y fue recibido en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), donde se reunió con el decano de la casa de estudios, Fernando Vilella, y se consolidó un importante vínculo para el desarrollo de diversas economías regionales.
Durante esta visita se reunió con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, con el que firmó convenios de cooperación para llevar adelante proyectos productivos entre la Argentina e Israel.
Además, se encontraron con Katz los ministros de Producción de Formosa y Río Negro (Juan Accatino y Luis Basterra, respectivamente), provincias en las que ya se han realizado ensayos entre profesionales argentinos e israelíes. Por su parte, Raúl Rivara, ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires, le propuso impulsar un proyecto conjunto de mejoramiento de los cultivos de ajo y cebolla en Médanos y su zona de influencia.
Valga recordar que el prestigioso Centro de Validación Agropecuaria de Laguna Yema, Formosa, representa la tarea agraria conjunta más antigua entre profesionales de Argentina e Israel (más de una década). Y el caso del Valle Medio de Río Negro también presenta óptimas características para el agro; se trata de un valle de 60 mil hectáreas de ambiente templado (sin explotar) en el hemisferio sur.
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Para este tipo de empresas agropeucarias la IA no sirve: la pregunta clave que se deberían hacer antes de aplicarlaEn este sentido, los vínculos entre ambos países son cada vez más estrechos. A tal punto que las colocaciones de productos argentinos en Israel se multiplicaron (400 por ciento en volumen y 30 por ciento en divisas). A esto debe sumarse un profundo intercambio académico entre la Universidad Ben Gurión y la Fauba, a partir de una maestría en agricultura en zonas áridas y semiáridas, dictada por docentes de ambas casas de estudios.
Es importante para nuestro país, que tiene cerca del 70% de tierras áridas o semiáridas, recibir la experiencia de Israel, que, junto con Holanda, es el país que más avanzó en términos de agro en los últimos 50 años, no obstante poseer características agroecológicas y climáticas sumamente adversas. En ambas naciones el desafío tuvo dos factores clave para el éxito: la investigación y el desarrollo.
Un caso paradigmático
El caso israelí resulta paradigmático; en las últimas tres décadas su producción agrícola aumentó cinco veces. Circunstancia que explica la presencia de diversos referentes argentinos en el seminario "América Latina e Israel: contribuciones para un modelo de desarrollo", que se desarrolló en la Universidad Ben Gurión, en el desierto del Néguev.
En Beer Sheva -sede de la casa de estudios superiores-, estuvieron presentes el empresario agrícola Gustavo Grobocopatel; el inversor en emprendimientos rurales Gianfranco Macri; los economistas Mario Blejer, Aldo Pignanelli y Osvaldo Schvartzer, y Vilella. Todos comprometidos en tender un puente entre la investigación aplicada y la agroindustria, y con la mirada puesta en potenciar las exportaciones locales.
Israel posee una larga trayectoria en la superación de las dificultades ocasionadas por la escasez de recursos hídricos y de tierra cultivable. Su éxito es atribuible a lustros de esfuerzo, investigación e innovación aplicadas al desarrollo del agro y al ámbito agroindustrial en un territorio donde más de la mitad de su superficie es un desierto.
Desde su creación, en 1948, se comenzó a trabajar sobre los terrenos rocosos, despejándolos y construyendo terrazas en las regiones montañosas. En pantanos, se instrumentó una reforestación sistemática y se hizo un lavado de la tierra salobre para reducir la salinidad del suelo.
Otro trabajo esencial para su sorprendente
