¿Hace falta más leche en Argentina o no?

En los productores predomina la incertidumbre y el desánimo luego de que los precios no registren subas, deteriorándose la rentabilidad del negocio.

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¿Hace falta más leche en Argentina o no?
21deAgostode2013a las16:04

Esta es la pregunta del millón. Porque a diferencia de la buena experiencia hecha en 2011, no se han analizado de manera conjunta para anticipar el escenario de primavera, y predomina en los productores la incertidumbre y el desánimo, por el “parate” del precio de la leche de mitad de año, y por no poder salir todavía de los lastres financieros que arrastran.

¿Falta información, o la situación es realmente difícil de entender?. Porque en el mercado interno, los lácteos se venden a precios bien altos, y el mercado internacional también sostiene muy buenos valores en sus precios de referencia (en Oceanía, u$s 5.000/Tn de LPE). Y además, se ha venido anunciando la entrada en operaciones de varias inversiones industriales, para la próxima primavera, que se supone necesitarán más leche, para funcionar adecuadamente.

Entonces, bien cabe preguntarse: ¿Hace falta más leche en Argentina o no? Porque si la respuesta es negativa, comenzamos a entender estos niveles de precios, que no alientan la inversión y el crecimiento. Pero si la respuesta es positiva, debemos avisar con tiempo, que sin mejores precios y rentabilidad, no vamos a poder alcanzar el mayor nivel de producción que necesitamos.

Y agregaríamos otra frustración, si con anticipación hacemos una imprudente proyección de volúmen para el último cuatrimestre del año. Cuando en realidad, no está nada dicho. Como solemos decir: “no cuenten los pescados, hasta que no estén en el balde”.

El único factor genuino que puede subir el precio de la leche

En el último mes, se ha desacelerado moderadamente la venta de quesos, y en particular, la de mozzarella. Como consecuencia de eso, comenzaron a formarse y a renovarse algunos stocks. Y si bien esto forma parte de la dinámica del mercado de lácteos, en la coyuntura, acarrea un perjuicio “extra” al productor, que de esta manera, ve cómo se debilita un factor de competencia por su leche.

Es decir, se deprime el único mecanismo genuino, capaz de subir el precio: la puja por la leche de los tambos. O lo que tradicionalmente fue bandera de las organizaciones tamberas: el juego de la oferta y la demanda.

Las pymes, presentan a veces algunas limitaciones, pero tienen una virtud: compiten más abiertamente que las empresas grandes, que suelen ofrecernos una suerte de “competencia concertada” o “limitada”, si uno quiere. (Aunque más recientemente, a partir de las transacciones que hacen con el suero entre grandes y pymes, también se van enredando en compromisos que antes no tenían).

Pero “todo pasa” (como dice Don Julio) y “nada es para siempre” (como dijo la bella película de Robert Redford), así que pronto tendremos la posibilidad de conocer si las empresas bien equipadas y las que están invirtiendo, estarán dispuestas a pagar mejor por la leche que alimentará sus negocios, y a lanzarse junto con los tamberos al crecimiento sostenido y a la captura del sinnúmero de oportunidades que nos esperan.

Cámara de Productores de Leche – Cuenca Oeste de Buenos Aires -

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