A 18 años del Acta de San Francisco, ahora Santa Fe se niega a encabezar el ordenamiento del sector lácteo

Una vez más, en lugar de aprovechar la oportunidad de concretar algo que sería histórico, la política se quita sus propias responsabilidades con excusas livianas.

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A 18 años del Acta de San Francisco, ahora Santa Fe se niega a encabezar el ordenamiento del sector lácteo
09deSeptiembrede2020a las08:50

El Director Nacional de Lechería, Arturo Videla, proponía en lo que fue la primera reunión entre productores e industriales, que fue convocada por la provincia de Santa Fe, que ese sea el espacio de diálogo para poner en marcha el Acta de San Francisco para el sector láctea.

El Acta en cuestión es un acuerdo que se realizó en 2002 con seis puntos básicos y tres pendientes que resultan claves de desarrollo del sector: formación de precios de referencia, administración de volúmenes de producción y transparencia.

En este sentido, con la reunión de finales de julio el silencio de meses se rompía con esa idea de tomar a un territorio como prueba testigo de una necesidad que cumplió ya 18 años de espera (la de reordenar a la lechería).

Sin embargo, el jueves pasado hubo una sorpresa en una reunión que comenzó siendo un encuentro técnico y terminó incluyendo a más invitados. El punto fuerte fue cuando desde el Ministerio de la Producción de Santa Fe se manifestó que no había voluntad de llevar adelante esta gestión de los puntos que incluye el Acta de San Francisco, con la liviana excusa de tener en la provincia industrias que reciben materia prima de otros distritos, como Córdoba, principalmente.

Santa Fe tuvo en agosto de 2009 el recordado “Decreto Binner” (Nº1.532), a través del cual se debía hacer una confección del registro de productores, la fijación de una red de laboratorios para la definición de controversias entre productores e industrias, la designación de una central en la cual concretar esos estudios, el establecimiento de la calidad de referencia para la leche y la obligatoriedad para las industrias respecto al precio de la materia prima recibida, así como la disposición de un valor de la leche de referencia. Once años después no hubo avances, salvo la publicación esporádica de estos valores de referencia que por única vez y en el inicio de este año tedioso hiciera esta gestión provincial actual.

Al mismo tiempo se lanzaba un fondo para capacitar a pymes, pero esa es una larga historia con un final difuso que no viene al caso en este texto.

En octubre de 2012, el entonces ministro Carlos Fascendini intentaba sin éxito empujar estas pautas, luego de haber planteado en la tribuna de la ExpoRural de Rafaela dos meses antes que tenía esta estructura en marcha y fastidiarse cuándo se le remarcara que eso no era lo correcto. 

Una vez más, en lugar de aprovechar la oportunidad de concretar algo que sería histórico, la política se quita sus propias responsabilidades con excusas livianas. Una vez más el cuento parece tener el mismo final, a pesar de los meses de planificación que podría haber ordenado todo esto. 

Claro que las entidades de productores, que son las más interesadas en conseguir el ordenamiento, mientras las industrias navegan en un mar de pereza, expusieron sus diferencias ante la sorpresa, a pesar de tener consensuada una postura para poder avanzar. 

Al propio Videla tampoco le cayó bien la negativa, porque ahora será la Nación quien deba encabezar el pendiente sobre la generación de mecanismos de formación de precios para la materia prima, la administración de volúmenes de producción y la transparencia de la cadena láctea. 

Sin posibilidad de citar nuevamente a este espacio, sin la agenda técnica cumplida o fijada a futuro, Santa Fe vuelve a confirmar que no está lista para tener reglas claras, quedando sólo en la mención como el corazón lechero del país. 

Objetivos nacionales

En el medio de estas dos citas con tono santafesino, Videla tenía otro encuentro virtual con los directores de lechería de las principales provincias productoras, ya casi hace un mes. En esa oportunidad el funcionario nacional detallaba sus prioridades para esta gestión que comienza siendo temporal, según lo indicó el decreto de su nombramiento y por seis meses, estando al momento a la mitad de ese período. 

La voluntad de avance estaría en la búsqueda de financiación para la mejora de caminos rurales; la generación de un registro nacional de productores ya que a través de los datos del Senasa no hay tanta certeza, punto que había quedado colgado en el final de la gestión de Alejandro Sammartino. En esto Córdoba tiene una ventaja, ya que cumplió con este tipo de relevamiento el año anterior. 

Respecto al Siglea aclaró que la intención es ampliar el volumen estadístico e incluso pudiendo las provincias tener más disponibilidad de los datos. Para esto es que convocó a Sebastián Alconada como asesor. 

Con un enfoque especial sobre las pequeñas y medianas empresas, pero también sobre las cooperativas, su intención es la de generar una apertura de los mercados internacionales, ya que mientras su despacho estuvo vacío, fueron muchos los pedidos de lácteos de muchos destinos aún no atendidos por Argentina desde el sector. 

Podría existir alguna estrategia conjunta, impulsada por el ministro de Agricultura, Luis Basterra, junto con su par María Eugenia Bielsa, para gestar algún tipo de plan de viviendas orientadas al sector rural. 

Lejos de poder reunir a una mesa lechera que debata con entidades de productores e industrias, al momento, auguramos que todos estos objetivos se puedan cumplir y que este detalle no haga más que lo contrario a ofuscar los humores oficiales.

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