Achicarse para seguir en el tambo

El Establecimiento Don Ernesto rematará este viernes a la mitad de su rodeo lechero. Busca continuar en la actividad y complementar mejor el desempeño de la empresa con el resto de los servicios y producciones.

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Achicarse para seguir en el tambo
18deDiciembrede2020a las08:23

El tambo tiene un gran componente sentimental en medio del esfuerzo, de los desafíos productivos, de los contratiempos económicos, que una actividad como esta supone y en un contexto nacional como el que nos es propio. 

Este viernes Omar Jáuregui dará un importante paso en su empresa agropecuaria, achicará el rodeo para poder seguir trabajando con la dedicación que históricamente le puso a la actividad. 

En la provincia de Buenos Aires, a muy poco del límite con La Pampa, 200 kilómetros al sur de Trenque Lauquen y a similar distancia al norte de Bahía Blanca, en Rivera, partido de Adolfo Alsina el Establecimiento Don Ernesto tiene tambo, agricultura, brinda servicios agropecuarios y comercializa vaquillonas Holando Argentino. 

“En la empresa somos varios y hemos decidido achicarnos un poco porque estamos en casi 550 vacas en ordeño”, cuenta “El Vasco”, en esta decisión de salir a rematar más de 325 vacas en producción. El tambo arrancó en el año 1976 con unos 120 animales, hubo un momento en el que se sostenían cuatro tambos, se fueron concentrando las producciones y hoy en una sola sala se atiende a todo el rodeo. 

“Gente que siga con el campo queda menos en la empresa y están más orientados a los fierros y la agricultura, por eso vemos que tenemos mucha carga para poca gente y no queremos dejar la actividad, pero si queremos tener una menor problemática en el día a día, pero siempre siguiendo con la misma meta que fue tener a un número de animales en ordeño, de gran calidad y con buena alimentación”, explica Omar desde una explotación que tiene una parte de encierre adaptado a las condiciones del piso de la región. 

Desde las 13:30 en su plataforma virtual la Cooperativa Guillermo Lehmann ofrecerá estos animales en otro de los remates especiales de razas lecheras, además de 80 vaquillonas paridas y al parir, 250 vaquillonas y terneras para entorar y 20 toros. Pero el lote de 325 está compuesto por vacas en lactancia de primero, segundo parto, en general, pero también algunas de tercero y cuarto, con toda genética sexada de Semex, porque trabajan con inseminación hace 17 años y tienen hoy una producción de más de 35 litros por animal, en un promedio de 11 mil litros al año por animal. 

“Lamentablemente para mí, que soy de los más viejos en la empresa, duele desprenderse de las vacas”, dice entre la emoción y la racionalidad, pasando a partir de la venta de los 18 mil litros a la mitad de la producción diaria si se vende toda la oferta y a lo cual se adaptará la empresa que les recibe todos los días la materia prima. 

Jáuregui es sincero, “la parte económica-financiera de la empresa la podemos suplir con las otras actividades, el tema es que los que tenemos a las overas en el corazoncito lo sentimos más. El amor por las vacas nos hace pensar en estas cosas, pero quien se lleve a estos animales va a tener muy buena producción, muy buenas ubres, que son el resultado y el mérito de muchos años de trabajo”. 

La tarea y la decisión de achicarse no es sencilla, sin embargo tuvo la contemplación de la manera de hacerlo. “Una vaca en producción no se puede llevar a una instalación para hacer un remate por las horas que demanda esa actividad incluyendo los traslados desde nuestro campo, hasta el del productor que la compre. Hay que saber que un animal que da 35 litros por día y con semejante tiempo sin ser ordeñado podría tener una mastitis asegurada, más aún si no se vende, entonces no se puede hacer”. 

Valiéndose de la tecnología los remates y las actividades en general se han quedado con un costado positivo de la pandemia y la virtualidad permite que esta subasta se pueda hacer porque a los lotes se los graba en el campo y para estos casos “es una gran oportunidad” ya que con los fletes pagos al momento de hacerse de las vacas es más sencillo para el traslado, en la ubicación que sea. 

Sostener el tambo, cuidar a los animales hasta que encuentren un nuevo destino, pensar en cada detalle es parte de la cotidianeidad de la actividad lechera que da pelea de forma constante para mejorar y fortalecerse a pesar de las condiciones que enmarcan al desarrollo productivo en nuestro país. 

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