Lechería extrapampeana: cómo es la producción subtropical de Formosa y qué se hace para potenciarla

En la Universidad Nacional de Formosa se inauguró un nuevo edificio para el control lechero oficial de la Asociación de Holando

Lechería extrapampeana: cómo es la producción subtropical de Formosa y qué se hace para potenciarla
19deJuliode2022a las15:10

La actividad lechera supone un desafío ante la voluntad de la naturaleza, las condiciones climáticas, el manejo del rodeo y de la unidad productiva, pero también la relación con las políticas.

Cierto es que no solo esto se desarrolla en los lugares más amoldados a la actividad, sino que existe y mucho en nuestro país algo que se denomina lechería extrapampeana, demostrando que con criterios de adaptación, la completa y nutritiva bebida se puede producir y transformar en lácteos en todas las geografías.

La semana anterior, reconociendo la tarea que se hace en el norte del país, en la Universidad Nacional de Formosa tuvo lugar un hecho destacable, la inauguración del nuevo edificio de la Entidad de Control Lechero Oficial 131 que funciona en esa casa de altos estudios, junto con la habilitación de un banco de prueba de medición de dispositivos de leche.

Durante el evento, donde hubo capacitaciones para los productores lecheros a cargo de los docentes de la Universidad Nacioal del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Daniel Casanova y el Dr. Pablo Bergonzelli; los alumnos de la Escuela Técnica N° 2 de Misión Laishí, que se capacitan para atender el tambo de la institución, pero también el rector de la UNaF, Prof. Esp. Augusto Parmetler.

Del mismo modo, representantes de la Asociación de Criadores de Holando Argentino, la familia Maglietti del tambo Don Julio, el Ing. Cristino Caballero, de la Asociación de Productores de Leche y Criadores de Razas Lecheras (APROLE), docentes e investigadores del departamento de Tecnología de los Alimentos, Teriogeneología y Enfermedades Parasitarias de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad del Nordeste de la Provincia de Corrientes.

Sirviendo estas obras para formar futuros profesionales, pero también para concretar una relación sólida y prolífica con los productores lecheros del subtrópico latinoamericano, se puede asegurar una mejor calidad de la leche, el cuidando del ambiente, bienestar animal, pero del mismo modo fortalece la articulación entre los diferentes eslabones del sistema agroalimentario lácteo con los objetivos fundamentales de los agronegocios.

El Dr. Julio Gómez, es quien lleva empuja esta iniciativa, como titular de la ECLO. Puede no ser un dato menor el de ser también el padre de Diego Gómez Salinas, quien en 2020 el Dairy Industry Awards en la categoría mejor Manager, historia que recorrió Agrofy News.

Durante el acto explicó que estas nuevas habilitaciones son fundamentales “para la autonomía universitaria, porque generan una contribución al sector productivo, en este caso al lechero. Nuestros productores están ávidos de tecnología y hoy tienen nuevas herramientas en la Universidad. Hay que destacar que en la historia de la ECLO, el rector Parmetler es el primero que tomó la decisión acertada y estratégica de dotarnos de un edificio igual a las entidades de control lechero de la Pampa Húmeda, junto con el Banco de Prueba”.

Cabe destacar que además de estar atendiendo a cinco tambos en la actualidad, existe un vínculo virtuoso con productores del vecino país de Paraguay, desde los años ´90. “Durante estos 30 años se controlaron ocho tambos o granjas lecheras de la provincia de Formosa, un tambo de la provincia de Corrientes y cuatro tambos de la República del Paraguay, se controlaron ocho mil bovinos, de los cuales más de cinco mil pertenecían al país vecino”. A partir de estos avances, del otro lado del Río Pilcomayo están analizando comenzar con el control lechero de manera constante, para elevar las condiciones de la lechería paraguaya.

En el repaso de las actividades que hizo con Agrofy News se evaluaron bovinos de la raza Holstein, Jersey y con distintos grados de cruzamiento con Cebú, Pardo Suizo, Gir y Brahman con un registro de lactancias terminadas a 305 dias con un promedio de 5.075 Kg leche/año y registros mínimos de producción de 1.115Kg de leche/año y un máximo de 11.624 Kg leche/año.

En cuanto a lo composicional, el promedio de la grasa butirosa estuvo en el 3,65 por ciento, con valores mínimos de 2,8% y máximo de 6,13%. Los valores promedio de proteína fueron de 2,9 % con valores mínimos de 2,1 % y máximos de 4,58 %.

Actualmente se atienden cinco tambos de pequeños y medianos productores todos con mecanización agrícola con indicadores de producción y de calidad de leche similares a la pampa húmeda.

“Los tambos que tenemos en control todos tienen máquinas de ordeño de dos bajadas con brete a la par y tienen entre 16 y 24 litros cada uno, en estos momentos. Los tambos que no hacen control lechero en el subtrópico pueden dar cinco litros por día, mientras que las que si tienen un sistema de control, con mejoras genéticas y con algo de tecnología, pueden estar cerca de quintuplicar los valores diarios, con animales desde ocho mil hasta 11 mil kilos de sólidos por lactancias”.

Lo que agrega Gómez es que “la adopción de tecnologías en los tambos del subtrópico lo hacen los innovadores, que son una minoría. Los tambos bajo control lechero no sólo mejoraron su rendimiento productivo, de calidad, sino que también incorporaron técnicas y procedimientos específicos para la rutina de ordeño. Eso nos llevó mucho tiempo, mucho trabajo para que los productores nos abran las tranqueras”.

Si bien esta puede ser una característica de los productores lecheros en general, cuando las condiciones son adversas es mucho más importantes tener resultados comprobables a la vista. “La predisposición del productor a los cambios o las sugerencias que hacemos se basa en que podamos demostrar que es exitoso lo que proponemos, así que tenemos mucho tiempo de trabajo muy intenso”.

Si bien las nuevas instalaciones son un gran paso, aún el volumen analizado no permite pensar en laboratorios de referencia en la región, pero si genera el procesamiento electrónico de datos de manera diaria, para que los productores tengan en sus celulares la información de sus animales al momento. “Los análisis se envian mensualmente desde hace 15 años al laboratorio Alecol, que se ubica en la ciudad de Esperanza, provincia de Santa Fe, teniendo todos los pasos dentro del proceso de control lechero un seguimiento y validación por parte de ACHA”, explicó.

Con la presencia de los productores que trabajan hoy con Control Lechero, destinando todos la materia prima a la producción de queso criollo, fue Rodrigo Gómez, técnico en Tecnología de Ordeño, encargado del Área Campo y Banco de Prueba del Control Lechero ECLO 131, indicó que “este avance fue un hito a nivel provincial porque pusimos en funcionamiento el primer Banco de Prueba de Formosa y de la región del Mercosur para la lechería subtropical”.

“Es un servicio nuevo que se va a brindar a los productores de Formosa, Corrientes, Chaco, Misiones y Paraguay, al igual que a sus entidades, para que podamos hacer las calibraciones a sus dispositivos, de manera que el control lechero que ellos realicen sea significativo y representativo y que les pueda servir para la toma de decisiones de su ganado”.

Con mayor información, la toma de decisiones en el tambo es más precisa y en definitiva, es lo que permite seguir adelante.

Antes de tener estas instalaciones se hacía la calibración de los lactómetros en empresas privadas, lo cual resultaba muy oneroso, lo cual ahora será accesible y mejorará las mediciones en la región.

Bernardo Maglietti, productor y procesador de Lácteos Santa Úrsula, destacó que “hace 27 años que de forma ininterrumpida hasta hoy venimos acompañando al Control Lechero y vamos a continuar porque el tambo sigue después de los altibajos, más que nada productivos, por una cuestión monetaria y situaciones que se generaron en el país”.

“Estamos reactivando el tambo, que con la fábrica están desde el año 1986, pero desde mucho tiempo antes la familia se dedica a la lechería. Más allá de lo que es la parte económica, lo llevamos como una familia. Lo empezó nuestro abuelo, nuestros padres, lo seguimos nosotros y va de generación en generación. Dentro de nuestra cultura está lo que es la producción y la lechería”.

Esta tarea, que para muchos puede parecer pequeña, es de manera absoluta una herramienta fundamental para tambos pequeños, para los que no tienen la posibilidad de estar ante condiciones óptimas de producción, los que dan mucho más que el resto de las unidades productivas que tenemos mentalmente como los ideales de un tambo en nuestro país.

La formación de profesionales de la manera más completa, el acompañamiento de quienes siguen apostando a la lechería desde el inicio de la cadena, pero sobre todo con la calidez que se prestan estos servicios es lo más destacable que surge desde un rincón de la UnaF, donde Julio Gómez cada día aporta su esfuerzo para crecer en el subtrópico, adaptando razas lecheras, procedimientos y también tecnología, donde trabajar siempre representa darle pelea al clima, de manera constante y en un rincón del país que multiplica las condiciones reinantes.

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