Tambo: el Gobierno no acompaña, pero se adjudica los números positivos de la lechería

“Hay una disociación en lo que ven los funcionarios y la realidad del productor", comentan tamberos luego de las declaraciones del Director Nacional de Lechería

Por |
Tambo: el Gobierno no acompaña, pero se adjudica los números positivos de la lechería
30deSeptiembrede2021a las11:04

La distancia entre los funcionarios y los espacios a los que deben representar es notoria en muchas casos. Las elecciones primarias hicieron que el cambio de discurso oficial se vuelva confuso, tendiendo a transformar incluso lo que ven todos los días los productores en el campo.

“La verdad es que es una caricia al alma volver a Morteros (Córdoba), volver a la Muestra Interprovincial de Lechería, poder sentir este olor a campo, a vacas, reunirnos con productores, con industriales, con trabajadores de la industria láctea, con gente que les presta servicios”, decía Arturo Jorge Videla, titular de la Dirección Nacional de Lechería, días atrás cuando lo consultaba un colega en el centro-este cordobés.

Ver también: La frustración de una productora que recibió a un funcionario

Lo cierto es que la exposición (organizada por la Sociedad Rural local) está dentro de una larga lista que tienen por delante los criadores de cabañas, que continúa con Rafaela, San Francisco y tantos otros tradicionales lugares. Pero corresponde destacar que el nombre correcto de esa primera cita es Muestra Internacional de Lechería.

Moteros es el espacio donde Ider Peretti es local, dirigente rural ligado al peronismo, con todo lo que se sabe y se supone de él. También es el lugar donde se anunciaba en 2009 la creación de la Subsecretaría de Lechería y la llegada al cargo del propio Videla, donde se volcaría durante su primera gestión millones de pesos para el desarrollo de un centro de genética del cual no se conocen resultados. Otro dato: es adonde llegara a fines de 2011 Cristina Fernández de Kirchner en plena campaña electoral.

“La lechería está muy bien, tiene un muy buen momento lo reflejan los niveles de producción, el crecimiento, la exportación del año 2020 con un récord del 25 por ciento de la producción nacional exportado, que no se daba desde 2015. Este año estamos próximos a imitar ese porcentaje o a aumentarlo, así que podríamos estar frente a otro récord”, agregó Videla durante la muestra.

El funcionario se refirió al aumento del consumo interno, también a los valores de las vaquillonas, y comentó: “La demanda en tecnología por parte de la industria demuestra el buen momento del sector y nosotros trabajamos para esta realidad, para que haya equilibrio entre el mercado interno y el externo, para que seamos proveedores confiables en el mercado internacional”.

Respuesta del sector lácteo

“No comparto con el Director Nacional de Lechería que estemos pasando el mejor momento, porque todo depende del lugar desde el que se lo mire. La falta de precio, de financiación para poder seguir adelante con una actividad tan dinámica como el tambo es evidente. Hace años que el tambero chico la viene peleando sin tecnología, sin modernización”, replicó Gustavo Augel, productor en la localidad bonaerense de Lobos, referente de Carbap en el sector.

La falta de atención a la mayor cantidad de productores, los chicos, los que suman más del 60 por ciento de las unidades productivas, aunque con algo más del 25 por ciento de la producción, necesitan el desarrollo de estrategias que frenen la tendencia global de la concentración.

Augel es un activista del tambo, así lo muestra en sus redes sociales, pero también interviene en iniciativas solidarias como el #DesafíoTambero que viene de sumar 3.836,02 kilómetros, que se transformarán en litros de leche para donar al Banco de Alimentos de Tandil.

Hace algunos meses formó un grupo de whatsapp en el que interactuan unos 45 productores chicos de diferentes cuencas, donde todo el tiempo se debate por los precios, porque los de menor volumen se alejan cada vez más del promedio del Siglea, la falta de financiación, los valores de las vaquillonas que se alejan de los pequeños productores, las vacas de descarte que no tenían salida a China y ahora esperan recuperar ritmo.

Para Marcelo Aimaro, el presidente de la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe, “hay una disociación en lo que ven los funcionarios sobre la realidad del productor, que no cubre los costos, que hay una mala distribución de fondos en la cadena, que seguimos hablando de pago por sólidos, pero cobramos la leche por litros”.

El santafesino destaca que más allá de los litros que se sumen entre el año anterior y este, existe un “estancamiento en la producción”. “Lo más preocupante es que los que tienen que tomar decisiones sigan diciendo que tenemos una lechería floreciente, cuando son muchos los productores que no saben cómo seguir adelante, cómo poder invertir, porque los créditos tienen todos una traba, porque no se han dado cuenta que la mayoría de los productores son mixtos, tienen granos y terminan rechazándolos”.

Aimaro representa a los productores santafesinos, habiendo tambos de todos los tamaños en el territorio y él no teme decir que “la lechería está en un camino descendente”.

Las cifras detrás de la lechería

A grandes rasgos podemos decir que la producción en la Argentina viene creciendo, pero este año estará lejos del 7% de 2020. Al mes de agosto hay algo más de 3% más de materia prima y el balance anual podría estar en ese mismo rango. Esto se puede traducir como mil millones de litros más de leche por encima de lo sumado en 2019.

Las exportaciones este año estarían creciendo 15 por ciento y se acerca el total vendido al exterior a los tres mil millones de litros de leche. Pero no en cuanto al valor, lo cual podría ser más importante si no existieran conflictos globales de logística. En 2015 habían sido 1.124 millones de dólares y 332 mil toneladas, correspondiendo entonces al 18 por ciento de la producción, mientras que 2020 se despega de las estadísticas con 1.140 millones de dólares, a partir de 373 mil toneladas de producto lo cual representa al 25 por ciento de la producción nacional. Sin embargo se está lejos de los récords de precios de los años 2011, 2012, 2013 y 2014, donde el mundo salvó las malas decisiones internas.

La facturación de los tambos es buena, en agosto fue 11,9 por ciento mayor en pesos constantes respecto al año anterior, de acuerdo a datos publicados por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina.

A los que mejor les fue son los que pudieron hacer inversiones, con un riesgo altísimo frente a las condiciones económicas, políticas y financieras reinantes, pero una vez que ya adentrado el año los precios pagados por la materia prima recuperaron lo perdido después del freno de 2020. Pero también hay que considerar que desde junio el valor pagado por las industrias está quieto y así lo confirman ya las empresas que indican pagos por litro similares en septiembre a los de agosto y la tendencia se consolidaría.

La renegociación de paritaria por parte de las industrias influye aún más que la estacionalidad en esta quietud de precios que frena los planes de muchos a la hora de invertir en tecnología, instalaciones y en definitiva, adelantos para la producción.

Lo que es llamativo es que no se haga mención alguna desde la política sobre la falta de decisiones sobre el sector, sobre la imposibilidad de generar avances en el pago por calidad de la leche para lo cual se realizaron decenas de reuniones virtuales y jamás se llegó a una conclusión para que la política actúe en consecuencia.

Hoy por hoy, el Estado Nacional no puede ni llamarle la atención a algunas industrias que compran leche en negro y usa esto como una excusa para no poder avanzar en cambiar la forma de liquidar la leche cruda.

Los logros de los privados se consiguen por el trabajo de ellos mismos, hoy no hay ni una política oficial que promueva las exportaciones, que facilite nexos y la salida al mundo. Algo han hecho los gobiernos provinciales con focos puntuales, pero los avances en el comercio exterior están dados por las gestiones privadas y por los vínculos de años a fuerza de productos de calidad y confianza. La política no se mueve, pero se prende de todo lo que consiguen productores e industrias.

El consumo interno en 2020 subió por el aislamiento, por la conciencia alimentaria, pero las cifras de 2021 comenzaron a mostrar un deterioro interanual, muy influido por el impacto inflacionario, por lo tanto la alternativa de producir más, obligará a vender al exterior cada vez con mayor intensidad, aunque la política sólo disfrute de cifras y no promueva acciones.

Temas en esta nota

Cargando...