¿Carne de burro en la mesa argentina? La apuesta patagónica a $7500 el kilo que abre debate

Impulsada en Chubut como alternativa frente a la crisis ovina, la iniciativa ya llegó a carnicerías y abre un debate entre innovación, cultura y regulación

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16deAbrilde2026a las09:55

La comercialización de carne de burro  en Chubut dejó de ser una experiencia piloto para convertirse en un hecho concreto que genera debate en el sector agropecuario y la sociedad. La iniciativa, impulsada por el productor Julio Cittadini en la zona de Punta Tombo, comenzó a tomar escala y desde principios de abril ya se consigue en carnicerías de Trelew, con un precio cercano a los $7.500 por kilo.

El proyecto, denominado “Burros Patagones”, busca posicionar esta carne como una alternativa dentro del consumo habitual, con cortes similares a los vacunos. “En la cuadrilla vas a poder tener cualquiera de los cortes porque son los mismos cortes prácticamente que un vacuno”, explicó Cittadini en una entrevista con Infobae, al detallar que ofrece vacío, entraña, costillar y lomo.

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Además, para acercar el producto al consumidor y derribar prejuicios, se organizó una degustación abierta con preparaciones, que logró una rápida respuesta del público. “Lo que se puso al público, que nosotros calculábamos que podía durar para una semana, se fue en un día, en un día y medio no quedó nada”, sostuvo el productor.

Carne de Burro

Una respuesta a la crisis productiva

La propuesta surge en un contexto complejo para la Patagonia, donde la producción ovina enfrenta una marcada retracción por factores como la depredación, las condiciones climáticas y la baja rentabilidad.

“Nosotros acá en la Patagonia, generalmente ha sido una zona productiva de ovejas  y por diversas circunstancias esa producción se está perdiendo”, señaló Cittadini. En este escenario, explicó que muchos establecimientos tampoco pueden reconvertirse a la ganadería bovina: “En la mayoría de esos campos que se cierran a la producción ovina no es posible la explotación vacuna porque los campos no son aptos para eso”.

Frente a estas limitantes, el productor plantea al burro como una opción viable, destacando su rusticidad y adaptación a la estepa patagónica. “Surge como una alternativa por su carácter aguerrido para mantenerse en ese ambiente”, afirmó.

carne de burro

Entre la aceptación y la polémica

Más allá del potencial productivo, el principal desafío aparece en el plano cultural. El consumo de carne de burro genera resistencia en parte de la población, en un país donde las preferencias están fuertemente asociadas a tradiciones.

“Más allá de la figura del asado, la figura del burro como alimento se me hace que al argentino es una barrera que tiene que levantar”, reconoció el impulsor del proyecto. Sin embargo, destacó que en ámbitos rurales el consumo de carnes no tradicionales es más frecuente.

El debate también incluye cuestionamientos de sectores proteccionistas, que plantean objeciones éticas por el rol histórico del burro como animal de trabajo y compañía. A esto se suman dudas sobre la escala del negocio y su sostenibilidad en el tiempo.

carne de burro

En paralelo, el desarrollo del emprendimiento dependerá de avanzar en habilitaciones sanitarias. Actualmente cuenta con permisos locales, pero requiere la aprobación del SENASA para ampliar su comercialización a nivel nacional.

En cuanto al precio, Cittadini remarcó que se trata de una opción competitiva frente a la carne vacuna, aunque evitó vincular directamente el proyecto con la coyuntura económica: “Quiero recalcar que esto no nace aprovechando una situación de crisis, sino que nace por una cuestión productiva que coincide con este tema de la crisis”.

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