Antes de la visita de León XIV, el cura del campo que se metía en la fosa del tambo a ordeñar vacas y por qué el Papa podría hablarle al trabajador rural

El sacerdote salesiano Julio César Ramos recorrió escuelas agrotécnicas, trabajó en tambos y hoy acompaña la formación de jóvenes en Misiones; en diálogo con Agrofy News, habló sobre su vínculo con el campo, la educación y la fe, en la antesala de la visita del papa León XIV

julio cesar ramos
06deNoviembrede2026a las17:01

En el marco de la próxima visita del papa León XIV a la Argentina, el padre Julio César Ramos habló con el streaming La Posta sobre su vínculo con el campo, su experiencia en la producción lechera y el trabajo educativo que desarrolla la congregación salesiana en distintas regiones del país. “La conexión con la tierra es impagable”, resumió.

Durante su paso por una escuela del norte de la provincia de Buenos Aires, llegó a ordeñar vacas y trabajar directamente en el tambo. “En algunos momentos me iba a la fosa, una para empatizar con los empleados y otra porque era algo que me gusta a mí: el contacto directo con el animal, la ayuda al animal y la producción para lo que se logra acercar a la gente”, contó.

Actualmente, Ramos desarrolla su tarea en el Instituto Agrotécnico Salesiano Pascual Gentilini, en San José, Misiones, donde la producción de yerba mate, la ganadería y la actividad forestal forman parte de la propuesta educativa.

Julio Cesar Ramos con sombrero y poncho criollo sostiene un mate y un termo en un campo con pasto

El campo y la fe: una conexión que atraviesa generaciones

Para Ramos, el contacto cotidiano con la naturaleza tiene una dimensión que va más allá de lo productivo. Una experiencia que conecta al hombre de campo con su entorno y, desde su mirada religiosa, con la creación.

“El hombre de campo está muy conectado con la naturaleza y la naturaleza, bien decía San Agustín, es la primera página de la creación del libro que Dios le ha dado a la humanidad”, explicó.

Considera que existe una relación particular entre los valores del campo y los de la Iglesia. “Este contacto tan cercano con el amanecer, con el atardecer, con lo que crece, con lo que se cosecha, con lo que se pierde, con lo que se sufre, con lo que se invierte, también es un horizonte muy especial del creyente en el campo”, señaló.

La visita de León XIV también representa una oportunidad para poner en valor el trabajo rural. Ramos recordó que, durante la última visita de Juan Pablo II, había dedicado palabras al trabajador del campo y consideró que el actual pontífice podría retomar esa mirada, especialmente en un encuentro con la sociedad al que están invitadas distintas entidades rurales.

Educación agrotécnica: formar jóvenes para la vida y el trabajo

Hace más de 23 años que Ramos recorre escuelas agrotécnicas salesianas. Pasó por establecimientos de Río Cuarto, Mendoza y el norte de la provincia de Buenos Aires, hasta llegar a Misiones. Un recorrido que, según reconoció, no había imaginado al comienzo de su vocación, pero que terminó convirtiéndose en una de sus grandes pasiones.

La congregación salesiana cuenta con 11 escuelas agrotécnicas distribuidas en el país. Allí, la formación combina el aprendizaje en el aula con las prácticas productivas, una metodología que el sacerdote considera fundamental para el desarrollo de los jóvenes, especialmente de aquellos que provienen de ámbitos rurales.

Julio Cesar Ramos con sombrero de paja sostiene un mate con las letras JCR grabadas, junto a un termo

“El valor más grande que pude descubrir, propiciar y acompañar a lo largo de todo este tiempo es el tema del trabajo”, sostuvo.

Y agregó: “La práctica que hacen los chicos los predispone tanto a lo laboral y después el aula también les abre la cabeza y la mente para el contacto con la ciencia. Es una preparación para la vida muy importante”.

En el instituto, esa formación está vinculada directamente con las producciones características de la región. Los estudiantes trabajan con yerba mate, ganadería con cruzas de razas índicas y actividad forestal, con plantaciones de pinos y eucaliptus. Además de ser parte del aprendizaje, estas actividades tienen un objetivo concreto: contribuir al sostenimiento de la institución, financiar becas y acompañar situaciones especiales de la comunidad.

El vínculo de Ramos con el campo continúa hoy, donde combina su tarea pastoral con la vida cotidiana de una escuela que se prepara para celebrar un siglo de presencia en la región. Fuera de las aulas, Ramos mantiene intacto su vínculo con la naturaleza: disfruta de los bonsáis, trabaja con plantas y se reconoce como un apasionado de los caballos y de las actividades criollas de la zona.

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